Opinión

El Diseño es una práctica interdisciplinaria

Por: Vicente Domínguez | Publicado: 18.10.2017
El Diseño es una práctica interdisciplinaria |
Diseño no es solo hacer imágenes u objetos, funcionales y bellos, sino usar los diversos soportes y condiciones propias de esta disciplina para poder participar de la construcción de la sociedad, al igual como en los años ’60 los arquitectos descubrieron que el hacer “arquitectónico” no equivale a hacer casas exclusivamente, o en general construir cosas útiles, sino a expresar, comunicar, inventar a través de instrumentos y condiciones arquitectónicas, de la misma manera que hacer el amor no quiere decir sólo tener hijos, sino comunicarse mediante el sexo.

Lo plural e inclusivo en el diseño no es la fragmentación de este en una multiplicidad de menciones, sino su gran capacidad de vinculación con otras disciplinas. Diseño significa más o menos aquel lugar en el cual el arte y la técnica (y por ello el pensamiento valorativo y el científico) se soplan mutuamente, con el fin de allanarle el camino a una nueva cultura.1 El diseño es, por derecho propio, una práctica (y un discurso) interdisciplinaria.

Para el 2014 existían en nuestro país 27 universidades que imparten la carrera de diseño, siendo 47 la totalidad de carreras con que se vincula a nivel nacional en las distintas facultades de estas universidades. Sin embargo, este quehacer no se imparte solamente en el espacio universitario: institutos y centro de formación técnica también forman parte del gremio.

Diseño gráfico, industrial, en equipamiento, de comunicación, multimedia, publicitario, digital, de vestuario, de muebles y objetos, de ambientes, de interiores, de escenografía e iluminación, web y mobile, de modas, de videojuegos y cross media, entre otros, es la gran variedad de nombres que recibe la disciplina. Esto no nos habla de la multiplicidad de acciones que los diseñadores podemos realizar, al contrario, parcelar el conocimiento situando a los diseñadores en una sola área específica es coartar las posibilidades que tiene el diseño. Las artes, la pedagogía, las comunicaciones, los estudios del territorio, la tecnología, la ingeniería y la construcción son áreas con las que el diseño se relaciona académicamente, pero ¿existe una real vinculación curricular y práctica entre el diseño y estos espacios del conocimiento? ¿La no vinculación es por la incapacidad de entender a las otras disciplinas o porque no nos comprendemos a nosotros mismos?

Si entendemos la diferencia entre el diseño como un quehacer, una forma de conocimiento y el diseño como una disciplina, un discurso, en donde el primero se preocupa de cómo poner en práctica un conocimiento adquirido en el gremio, es decir cómo construir una imagen o un objeto y el segundo desarrolla un discurso frente a ese conocimiento, entonces se puede proponer que lo que constituye a un profesional no es tan solo la producción en un área específica del saber respaldado por un título universitario, sino la capacidad de reflexionar críticamente frente a aquella producción, junto a la aplicación de un código de ética. En relación a lo anterior es que las buenas academias entonces no solo nos deberían enseñar cómo hacer, sino además debería entregarnos habilidades para poder hablar de lo que hacemos.

Diseño no es solo hacer imágenes u objetos, funcionales y bellos, sino usar los diversos soportes y condiciones propias de esta disciplina para poder participar de la construcción de la sociedad, al igual como en los años ’60 los arquitectos descubrieron que el hacer “arquitectónico” no equivale a hacer casas exclusivamente, o en general construir cosas útiles, sino a expresar, comunicar, inventar a través de instrumentos y condiciones arquitectónicas, de la misma manera que hacer el amor no quiere decir sólo tener hijos, sino comunicarse mediante el sexo. Lo interesante de ese periodo, denominado Arquitectura Radical, es el rol que el diseño gráfico juega en él, donde “no simplemente representó la arquitectura, sino que fue sitio de producción arquitectónica en sí mismo, desafiando al edificio como principal lugar de experimentación y debate”.

Así pues, para avanzar en la construcción del discurso disciplinar y cultural –en palabras de Gordon Matta-Clark– se hace necesario trabajar en conjunto para desenredar lo infundado.

Vicente Domínguez