Opinión

Maternidades travestis: La segregación de la diferencia

Por: Jorge Díaz | Publicado: 17.05.2019
Maternidades travestis: La segregación de la diferencia 46665474_1075494099323981_2575322352720019456_n | © Nicolás Calderón
Alma, una travesti, perdió a su hijo porque su familia se lo quitó judicialmente y emprende la tarea de recuperarlo. En este proceso toda su otra familia, un vecindario de travestis, va a ayudarla para mantener su lugar de madre en una sociedad que la rechaza. Sobre esto habla «El amarillo sol de tus cabellos largos» de la compañía La Niña Horrible que se presentará hasta el 2 de junio en el teatro Camilo Henríquez.

En la práctica de la investigación científica muchas veces para poder ver los fenómenos que nos interesa comprender, se utiliza la estrategia de la saturación del sistema que vas a estudiar. Esto significa que para comprender la unión de dos moléculas o para saber si bajo ciertas condiciones una célula migra más que la otra, por ejemplo, se tienen que aumentar mucho las concentraciones y si bajo estas condiciones las moléculas se unen o las células migran, esto indica que esta interacción podría estar sucediendo en el cuerpo. Exagerar o saturar nos sirve como estrategia para para ver lo que en otra escala está sucediendo. Así funciona en general la ciencia, pues el conocimiento se entiende como el reflejo de una saturación. Pero esta estrategia no es sólo de las ciencias biológicas ya que en las teorías contemporáneas del género —esas que comprendieron que tanto la masculinidad como la feminidad son construcciones culturales enmarcadas en un contexto biológico— la estrategia del exceso fue muy necesaria. La performance de lo femenino, de qué significa ser mujer en nuestra sociedad, se ha reflexionado contemporáneamente en una lectura que hizo la teórica lesbiana Judith Butler de la exageración del vestuario, el maquillaje y los gestos de las drag queens en los bares gays.

La saturación de una feminidad postiza nos permitió entender lo que significa ser una mujer, qué gestos y hábitos tiene que realizar para convertirse en una. La estrategia de la exageración de los roles de género también ha sido tomada por el teatro para que, a partir de la representación grotesca, podamos ser conscientes de los vicios de una sociedad que segrega las diferencias. La compañía de teatro La Niña Horrible, formada en la Universidad Arcis, en este su sexto montaje llamado El amarillo sol de tus cabellos largos, escrito por la dramaturga Carla Zúñiga, fortalece un lugar de experimentación escénica para el travestismo. Algo que muy pocas veces hemos visto en los escenarios locales. La mayoría de sus delirantes montajes e historias anteriores lo utilizaban como recurso teatral y no como identidad, es decir, veíamos a personajes que representaban diferentes roles sociales escenificados de manera travesti. En este nuevo montaje, la compañía recrea la historia de travestis, de una familia travesti que se refugia unida para sobrevivir a la violencia de una sociedad que no los acepta.

© Sebastián Escalona

A través de la historia de Alma, una travesti a la que su familia le arrebató su hijo por su estilo de vida, vemos las peripecias, burlas, mentiras, engaños e intrigas que todo melodrama latinoamericano debe tener y que esta compañía siempre pone en escena con un director, Javier Casanga, que bien sabe de la importancia de hacer memoria de una cultura homosexual en los escenarios. Hay que celebrar que en esta obra ninguno de los personajes es heterosexual. Todavía un beso lésbico en un escenario causa incomodidad. Este montaje permite ver, a través de la exageración, la violencia en las que vivimos los disidentes a las normas del género en general y las travestis en particular. Estas travestis que son amigas y vecinas aceptan su condición torcida a las normas del género y tratan de sobrevivir “pasando como mujeres” negando su identidad ante el acoso de una mujer policía cuya única misión en la vida es encontrar a travestis, esas corporalidades que se escapan del binarismo y confunden el orden. Pienso que el color verde un tanto cadavérico que portan las travestis en escena hablan de ese color de la náusea y la vigilancia que siempre pesa sobre la policía de la identidad.  

Las obras de La Niña Horrible siempre me recuerdan a Copi, el escritor “polimorfo perverso de las letras argentinas”, el dramaturgo que escribía en francés y publicaba en españa, quién nos apartó de las letras solemnes y heterosexuales de Borges y con exageración llegó a afirmar: “Yo soy tan vanguardista que me agarré el sida primero que nadie». En este montaje El amarillo sol de tus cabellos largos, al igual que en las obras de Copi, están las viejas, las decrépitas, las gritonas, las copuchentas y cahuineras, las que arman escándalo, las que hablan mal, las lenguas víboras, las que aman a los jovencitos turgentes y bellos  que nunca podrán saborear por la decrepitud de sus cuerpos, por la tragedia de sus historias y la exageración de sus fantasías. En esta obra las travestis se violentan y se aman, se besan, se desean, se palabrean, se gritan la vida. Todas usan “kinky boots” unas especies de botas con tacos aguja que como un homenaje nos recuerdan a las pasadas divas del espectáculo travesti nocturno.

© Nicolás Calderón

Tengo amigas travestis a las que como en un Déjà vu vi sobre el escenario en este montaje. De hecho uno de los personajes, una travesti que quiere estúpidamente hacer clases en un colegio de monjas, me recordó a una amiga a la que siempre le he dicho que sería maravilloso que educara a los hijos de las generaciones que vienen, porque mi amiga, es travesti y profesora de historia. Siempre la he imaginado enseñando historia pero luego que iniciara su proceso de travestismo dejó la escuela y se compró un taxi con el que recorre la ciudad en una versión sudaca de Almodóvar, donde se inventa historias sexuales con pasajeros que siempre terminan practicando sexo oral.

Luego de ver este montaje, uno se pregunta de dónde una dramaturga como Carla Zúñiga saca tantos imaginarios contrasexuales, palabras, expresiones, modos de hablar, para transcribirlos en un texto tan poético como violento. Cómo se introduce en estos imaginarios de sobrevivencia travesti. Y para tratar de dar una respuesta, vuelvo a la estrategia de la saturación y el exceso utilizada como una manera de comprometerse con el travestismo para interpelar a lo grotesco de las familias heterosexuales, porque esa es finalmente la apuesta de esta compañía: mostrar lo patética que es la heterosexualidad.

 

Ciclo Teatro Hoy, coproducción Teatro Camilo Henríquez y Fitam

Compañía: La Niña Horrible

Director: Javier Casanga

Dramaturgia: Carla Zúñiga

Funciones: De miércoles a domingo

16 de mayo al 2 de junio

Miércoles a sábado 20:30, domingos 19:00

Duración 90 minutos

Mayores de 12 años

https://www.teatrocamilohenriquez.cl

Jorge Díaz