Opinión

El derecho a decidir, un camino recorrido

Por: Claudia Mix y Estefania Campos | Publicado: 25.07.2019
El derecho a decidir, un camino recorrido aborto | Foto. Agencia Uno
Somos testigos aún, en pleno siglo XXI, de la distancia entre nuestras intenciones, los avances conseguidos, y la implementación de los mismos en la cotidianidad.

Los avances en lo que respecta a los derechos sexuales y reproductivos, particularmente de las mujeres y, en general, de toda las personas, han sido gracias al esfuerzo que hemos hecho por instalar cuestiones prioritarias para el desarrollo de nuestras vidas en la dimensión de los derechos humanos: como la autonomía sobre nuestros cuerpos; el derecho a decidir sobre la maternidad y dejar de pensarla como un mandato irrevocable; el derecho a una educación sexual integral para decidir hasta el derecho al placer.

Pero, somos testigos aún, en pleno siglo XXI, de la distancia entre nuestras intenciones, los avances conseguidos, y la implementación de los mismos en la cotidianidad.

Los últimos años, sobre todo en América Latina, hemos dado una batalla larga y contundente por la despenalización del aborto. Han sido largas discusiones con los sectores mas conservadores de nuestros países, con el fundamentalismo de la iglesia, con quienes aún creen que nuestros cuerpos son objetos de deseo y utilización comercial, en fin, con quienes quieren mantener el desorden de nuestras vidas y cargar con nuestras muertes. No les interesa cuántas muertas hayan por abortos practicados en condiciones insalubres y en clandestinidad; no lo ven como un tema de salud pública, sino como capricho.

En Chile, todos los días surgen más obstáculos para la aplicación de la ley que despenaliza la Interrupción Voluntaria del Embarazo en 3 causales (riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación). Múltiples factores: tal como menciona el último reporte del Ministerio de Salud (Minsal), aumentó el número de médicos obstetras que no están disponibles para practicar abortos en casos de violación: de los 1.148 especialistas con contrato en el sistema público, un total de 580 se declara objetores de conciencia en esta causal; es decir, 50,5% del total, o el hecho de que desde la promulgación de la normativa en 2017 y debido al cambio de gobierno, se hayan hecho una serie de modificaciones, las que generaron que recién en enero de 2018 se tuviera el Protocolo de Objeción de Conciencia definitivo.

En ese sentido, si bien conseguimos que al menos se hayan despenalizado tres causales, vemos con ojos críticos que existan hospitales, clínicas y cuerpos médicos completos que se declaren objetores de conciencia, porque eso significa que desde la misma institucionalidad vulnera una seguidilla de derechos. Se nos niega el acceso a un derecho y, por tanto, a decidir sobre nuestros cuerpos, y así se nos niega también tener el control y la decisión sobre  nuestras vidas y las de todas las mujeres que vivimos en este país.

Se vuelve real: las tres causales no alcanzan. Es un error pensar que esto se trata solamente del aborto. Como mencionamos anteriormente, esto se trata de poder decidir sobre nuestros cuerpos y vidas. La realidad es que para cualquier mujer encontrarse con un embarazo no buscado, involuntario, es una situación posible ya que ningún método anticonceptivo es 100% seguro. Y sí, algunas veces, se transforma en deseado, pero qué hacemos con las veces que no. Queramos o no, todos los días se realizan abortos. Es inevitable. Lo evitable es que el aborto inseguro siga siendo una de las causas de muerte de las mujeres y es por esto que seguimos y seguiremos luchando.

Claudia Mix y Estefania Campos