Opinión

El Presidente en el diván

Por: Paulina Morales Aguilera | Publicado: 17.03.2020
Hemos accedido al registro de las conversaciones del Presidente con su psicoanalista, por supuesto, de manera estrictamente confidencial. Las respuestas, entre comillas, son textuales. Solo se han omitido pasajes demasiado crudos, haciendo uso del recurso de los puntos suspensivos entre paréntesis (…).

En estas agitadas horas muchos se han preguntado sobre la idoneidad mental del Presidente para ejercer el cargo. De hecho, ya se están realizando algunas gestiones en el Parlamento para indagar en ello.

En medio de dichos cuestionamientos, hemos accedido al registro de las conversaciones del Presidente con su psicoanalista, por supuesto, de manera estrictamente confidencial. Las respuestas, entre comillas, son textuales. Solo se han omitido pasajes demasiado crudos, haciendo uso del recurso de los puntos suspensivos entre paréntesis (…).

Pase y lea. Y no se preocupe si la entonación del Presidente se cuela en los textos. Todos los chilenos padecemos este mal.

(*Nota del profesional. Motivo de la consulta: Paciente refiere angustia creciente producto de la agitación social que vive el país, de la cual dice no entender las causas, como tampoco el rechazo generado frente a las medidas que ha ido anunciado y a su propia persona).

Para partir, ¿cómo se autodefine, Presidente? Expláyese, por favor…

(NP: Va hilvanando ideas con la mirada hacia el infinito).

“Un hombre de clase media como usted” (..) “Es verdad que no soy un intelectual (…) No me creo un padre de la patria. Aunque a veces sí, un poco…” (…) “No soy tan serio como usted dice: hay fotos en que salgo muerto de la risa…” (…) “Es verdad que soy más un hombre de hechos que de palabras. Aunque de armas tomar, sólo cuando es necesario…”. “A mí me pueden decir lo que quieran: dictador, presidente o héroe. A estas alturas me da lo mismo…”.

(NP: Sonríe socarronamente).

La gente lo percibe lejano, Presidente, muy marqueteado, lleno de tics, con dificultades para comunicar…

“Es cierto que nunca dominé la escena, sabe. Nunca aprendí a hacerlo hasta que decidí ser como era no más y hablar como me saliera. Entonces me di cuenta que a la gente le gustaba (…) Mal que mal a unos les protegía sus bienes, doctor, y a otros sus fantasías de algún día llegar a tenerlos”.

Se le ha considerado un gánster de la política y los negocios…

“No me molesta que me compare con los gánsters de las películas. Los chilenos las admiran y con eso me basta (…) Don Corleone era extraordinario, ¿no?”

¿Mercado y crimen?…

“El Mercado y el Crimen. Gran tema. La Seguridad Interior, gran tema. Pone buenos temas, doctor. El mercado es cruel, dijo don Patricio (…) Al final, creo que es lo más sano para que rijan las relaciones sociales y económicas en un mundo que está tan lleno de gente.”

¿Por qué cree que llegamos al 18 de octubre? ¿Se perdió la confianza en las instituciones? ¿Se acabaron los grandes relatos como auguró la posmodernidad?

“Es cierto lo que usted dice de que hoy nadie cree en nada, que nadie cumple lo prometido. Ni los padres ni los esposos ni las declaraciones de impuestos. Tampoco los amantes, doctor. Tiene usted toda la razón. Verdad. Pero eso no tiene nada que ver con la condición posmoderna que usted menciona. Tampoco con la modernidad del señor Brunner, el ministro secretario general del gobierno del presidente Frei. Tiene que ver, doctor, con la esencia de lo nuestro: un país al que llega la modernización de una manera tan desigual que desestabiliza hasta la más débil de los equilibristas. Y en esto reconozco que mi gestión tuvo un poco de culpa. Nos pasamos para la punta sin darnos cuenta de que unos pocos se aprovecharían tanto de muchos.” “Así somos, querido doctor. Ni chicha ni limoná”…

Presidente, se le critica que usted no ha escuchado a la ciudadanía…

“Usted se equivoca cuando dice que no escucho. He escuchado a mucha gente y mucha me ha escuchado a mí”.

 ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿No pudo manejar mejor esta explosión social?

“Y qué podría hacer yo, doctor. ¿Qué habría hecho usted en mi caso? ¿Echarse para atrás? ¿Arrugar en una encrucijada de la Historia? Yo no cumplí mi voluntad. Cumplí la de muchos otros que hoy día me miran de reojo. Con desprecio. No sé si fue justo o injusto. Solo fue así.”

Hablemos del miedo, entonces, del terror que ha infundido su figura en estos días…

“Hablemos del terror, que le gusta tanto. Me imagino que vio El Silencio de los Inocentes. La relación entre la muerte y el poder es absoluta, cómo negarlo. Se confunde. Ánibal, el caníbal, lo sabía perfectamente. Al igual que entre la patria y la muerte” (…) Y hay que ser lo suficientemente hombres como para aceptarlo.”

Lo han comparado hasta con Pinochet…

“Algunas yayas tendrá este paisito que venían de mucho antes de que yo naciera y todos, a través de muchos años, fueron echando leña al fuego. Mientras no las analicen en profundidad, de verdad, podrán venir cientos de otros pinochets, rojos, azules amarillos o negros. El peligro siempre estará latente. Por los siglos de los siglos” (…) “Yo decidí ser así frente al país. Porque ustedes necesitaban un padre duro.”

¿O sea, acepta su responsabilidad en el clima de terror creado?

“No seamos niños, doctor!…”

En la calle le gritan asesino. En los estadios de fútbol. Hasta en el Festival de Viña recientemente…

“No sea majadero, no insista en que soy un criminal. Todo depende del cristal con que se mire” (…)

Vamos a su frase para el bronce: “estamos en una guerra”.  ¿Sugerencia del segundo piso o autoría propia?

“No sé si hubo una guerra, pero para mí es como si la hubiese habido” (…) “En la guerra se coloca la pistola en la sien, se tortura (…) se pierde y se llora. Se tiene mucho miedo. Los de uno y otro bando…”

¿No cree que estos dichos le pesarán a futuro, mermando su ya escuálido capital político de 6%?

“No, no se me pase. Yo no soy un simulacro de la Historia. Soy la Historia, pese a quien pese. Cuántos como yo cree que hay en la Historia.”

Y lo del enemigo interno poderoso, ¿era una metáfora o un…?

(NP: Interrumpe con evidente molestia).

“Era una fuerza interna que se había desatado…”

Diversos informes señalan que en Chile se han violado nuevamente los derechos humanos. Detenciones, asesinatos, mutilaciones, torturas… ¿Qué piensa al respecto?

“Usted quiere que le diga qué pienso de la tortura. No escabulliré la pregunta. La tortura es más vieja que Tutankamón”…

¿Y?…

(NP: Saca su celular para ver la hora).

Dijo que no escabulliría la pregunta…

“Para que lo tenga claro, yo nunca hablé de tortura” (…) “Usted dirá que mi insensatez costó vidas, sufrimientos, y que la suya no. Pero vamos, doctor…”.

Pero los hechos están a la vista, Presidente…

“¡Y qué importancia tienen los hechos!…” (…) “Guárdese sus pecadillos. Todos tenemos sangre en la conciencia…”

Me sorprende la calma de su semblante para sostener lo que ha dicho. ¿Duerme tranquilo, Presidente?

“Y qué cara quiere que ponga. No le quepa duda, tengo la conciencia tranquila y duermo estupendo”

¿Pero cómo se sintió en esas primeras horas? Puede sincerarse, este espacio es confidencial…

(NP: Guarda silencio largos segundos. Luego responde con disimulada emoción, por primera vez en toda la sesión).

“¿Qué cree usted que sentí cuando la cosa se empezó a poner color hormiga?” (…) “Aquellas noches que escuché temblar la ciudad con cacerolas se me hizo un nudo en la garganta que no logro desatar. Tuve miedo de que me echaran. Por primera vez me vi dando vueltas por el mundo” (…) “Soñé que andaba desnudo por ciudades desconocidas donde nadie me hablaba. Pedía trabajo y no me lo daban. Pedía comida y no me la daban…”

(NP: Vuelve a quedar en silencio. Parece advertirse un leve brillo en sus ojos).

“La serenidad ya nunca más volvió, doctor. Tuve alucinaciones continuas, me puse afónico. No lograba entender por qué todos se ponían en contra mía” (…) “La verdad es que todavía no sé qué les pasó…”

¿No cree que hay razones para manifestarse en contra suya? Más de trescientos chilenos han sufrido daños oculares protestando en las calles, algunos incluso han perdido un ojo, o ambos. ¿Qué le dice esta cifra? ¿Se investigará y sancionará a los responsables?

“Para qué saber tanto. Ojos que no ven, corazón que no siente. Nos haría mal a todos. ¿No cree? Se transformaría en una sucesión de venganzas de generaciones en generaciones. No lo creo adecuado”. “La vida es injusta, sabe” (…) “¿Cuántos se acuerdan de los helicópteros, de los himnos, del toque de queda, doctor?”

Creo que la gente lo tiene muy presente. Tanto el estado de emergencia como el toque de queda. ¿Se arrepiente de haberlos decretado?

“Las excepciones volverán si se siguen cometiendo los errores de antes” (…) “Tengan cuidado con no repetirse el plato…” (…) “Claro que, como usted dice, lo que ha pasado es tan solo un botón de muestra de nuestra cultura. Pero esto que parece el lado salvaje de la Historia de Chile no es un lado. Es su naturaleza de país aislado, pobre”

Chile se ha incendiado material y simbólicamente. ¿Qué le dice esto?…

“Que el fuego siga siendo fuego y la sangre sangre, dependerá de que los chilenos no pierdan la pasión por su país. Es verdad que yo los traté como cabros chicos, pero mire las cosas que querían hacer: nivelar a los ricos con los pobres, encender Chile por los cuatro costados (…) Yo no supe qué hacer hasta el último minuto…”

¿Y qué pasó con el anuncio de los tiempos mejores? La gente dice que estamos peor que antes…

“No me venga usted con que los chilenos se debaten entre el bienestar individual y la conciencia solidaria o entre la macroeconomía y la vida espiritual, como usted al parecer pretende hacerme creer. El chileno medio es un ser individual, poco solidario, no entiende nada de economía y no tiene vida espiritual.” (…) “Saben dar cuchilladas por debajo pero no miran mucho de frente. Es por eso que basta con ladrar fuerte, sacar tanques a la calle…”

Pero la población no deja de movilizarse en las calles. Pasó con el estado de emergencia, con el toque de queda y sigue pasando ahora…

“Querido doctor, los que hoy aparecen teniendo el mandato de la población no tienen el poder real” (…) “Hoy día no se sabe siquiera si los árboles son árboles…”.

¿Por qué cita siempre a Dios? Hasta nos bendice al final de cada discurso…

“Si existe otro poder al que se llame Dios, yo creo que sí existe y a veces pienso, por cierto, que él me llamó a encabezar todo lo que hice…”

* Notas finales:

  • Todas las respuestas del paciente, entrecomilladas, son en realidad extractos del libro Carta apócrifa de Pinochet a un siquiatra chileno, publicado en 1998 por el periodista y escritor Sergio Marras (editado por Demens Sapiens). Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
  • Se sugiere repetir la lectura, ahora con la entonación de general. Verá que calza perfectamente en ambos casos.
Paulina Morales Aguilera