Opinión

Bolívar, Portales y el TPP-11

Por: Alejandro Navarro | Publicado: 11.01.2021
Bolívar, Portales y el TPP-11 |
Para el Ejecutivo es importante la aprobación del TPP-11, pues si este se aprueba la Nueva Constitución no podrá tocar ningún interés norteamericano y se verá absolutamente restringido su poder transformador. Es una forma de anular la nueva Constitución, que esta no proteja la propiedad sobre los recursos naturales, ni el desarrollo de la industria nacional.

He decidido interrumpir mi recuperación médica, después de la cirugía cardiaca a la que fui sometido en noviembre pasado, para compartir una breve reflexión provocada por la puesta de urgencia a la discusión del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP-11) por parte del Ejecutivo. Y es que cuando me enteré de la decisión del presidente Piñera, vi claramente un nexo del que no me había percatado entre dos figuras históricas que, para mí, son casi irreconciliables: Simón Bolívar y Diego Portales. ¿Qué pueden tener en común Simón Bolívar, padre de la Patria Grande y abnegado luchador por la unidad latinoamericana, libertador de esclavos y progresista incluso en nuestros tiempos, con Diego Portales, para muchos el ideólogo del estado nación en Chile –todo lo contrario a la unidad de nuestra América– y de marcado carácter conservador?

En común tienen, pues, que ambos compartían una especial suspicacia y rechazo hacia las intenciones de los Estados Unidos sobre América Latina, cosa que al presidente Piñera parece no preocuparle; por el contrario, actúa con absoluto desprecio hacia la dignidad nacional y hacia su dignidad personal. En marzo de 1822, Diego Portales escribía a José Manuel Cea: ¡Cuidado con salir de una dominación para caer en otra! Hay que desconfiar de esos señores que muy bien aprueban la obra de nuestros campeones de liberación, sin habernos ayudado en nada: he aquí la causa de mi temor. ¿Por qué ese afán de Estados Unidos en acreditar ministros, delegados y en reconocer la independencia de América, sin molestarse ellos en nada? ¡Vaya un sistema curioso, mi amigo! Yo creo que todo esto obedece a un plan combinado de antemano; y ese sería así: hacer la conquista de América, no por las armas, sino por la influencia en toda esfera. Esto sucederá, tal vez no hoy; pero mañana sí.

Siete años después, Simón Bolivar escribía en una a carta a Patricio Campbell, en mayo de 1829: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad”. Y en septiembre de ese año, en una misiva a Estanislao Vergara, sentenciaba sencillamente que “los Estados Unidos son los peores y son los más fuertes al mismo tiempo”.

Hoy, 200 años más tarde, las palabras de Portales y de Bolívar aún resuenan en nuestras conciencias, cuando la situación es –por cierto–  más grave que en aquel entonces. Sólo habrá que recordar que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile concentraban a 2020 el 80,7% del Producto Interno Bruto (PIB) y las tres AFP de capitales norteamericanos se repartían el 49% de los afiliados. En 2018, esas tres AFP concentraban el 60% de los activos. ¿Qué hay detrás, entonces, de la puesta en tabla del TPP-11? Claro está: los intereses de los Estados Unidos, ante el cambio de escenario global que significó la derrota de Trump y el ascenso del partido Demócrata al poder, por una parte, y la urgencia de los grandes poderes económicos de poner un candado definitivo al modelo, que ni la nueva Constitución podrá cambiar. Habrá que recordar que el TPP-11, antes de llevar el apellido de “11”, era simplemente el TPP; un tratado de libre comercio que involucraba a doce países de la Cuenca del Pacífico, impulsado por Estados Unidos, con la finalidad geopolítica de restringir las redes comerciales de China. Fue un proyecto de la administración Obama (demócrata), que a la vez que daba facilidades comerciales a los países socios, les imponía una serie de cláusulas para profundizar el estado actual de sus economías y que, también, les impedía tocar intereses de empresas extranjeras mediante cambios políticos.

¿Qué quiere decir esto último? Quiere decir que el TPP era favorable para los países con desarrollo industrial, como los Estados Unidos, pero desfavorable para los países exportadores de materias primas, como Chile. Esto porque, básicamente, lo que hace es impedir el incentivo estatal al desarrollo industrial de los países en vías de desarrollo, ya que eso afectaría intereses de empresas extranjeras. Pese a lo favorable para los Estados Unidos, la llegada de Trump al poder significó un giro en la concreción del tratado. La administración Trump consideró que la alta deslocalización de sus procesos de producción era nociva para su economía, por lo que quiso implementar medidas proteccionistas que entraban en tensión con la apertura comercial que implicaba el TPP. Por ello, el 23 de enero de 2017, sólo tres días después de asumido Trump, los Estados Unidos se retiraron del tratado, pasando el TPP a llamarse TPP-11, en alusión a los once países que quedan dentro.

En Chile, el TPP-11 continuó su tramitación, no obstante el estallido social de 2019 hizo cambiar las prioridades legislativas y, a pesar de haber sido aprobado por la Cámara de Diputados y Diputadas, no llegó a discutirse en la sala del Senado. Pero la coyuntura cambió. Resulta que para América Latina no hay Presidente bueno, si es Presidente de los Estados Unidos. El regreso de los demócratas al poder significa el cese de las tentativas proteccionistas y un nuevo aliento para la apertura comercial norteamericana. Es solo cuestión de tiempo para que el TPP-11 vuelva a sumar a los Estados Unidos. Esa es la primera razón del presidente Piñera para poner en tabla el TPP-11, profundizar las relaciones con el gobierno de Biden, a la vez que profundiza la dependencia de Chile. La segunda razón es el advenimiento de la Convención Constitucional. Habrá que recordar que el acuerdo de noviembre de 2019 para una nueva Constitución pone una serie de normas que limitan el ejercicio del poder constituyente y una de ellas es que no se pueden tocar los tratados internacionales. Es por este motivo que para el Ejecutivo es importante la aprobación del TPP-11, pues si este se aprueba la Nueva Constitución no podrá tocar ningún interés norteamericano y se verá absolutamente restringido su poder transformador. Es una forma de anular la nueva Constitución, que esta no proteja la propiedad sobre los recursos naturales, ni el desarrollo de la industria nacional.

Quién diría que Simón Bolivar y Diego Portales estarían de acuerdo 200 años después de su muerte. Si se aprueba el TPP-11, nos quedamos sin nueva Constitución.

Alejandro Navarro
Senador.