Opinión

El “trabajo esencial” y el capitalismo fallido chileno

Por: Mauricio Sandoval Vergés | Publicado: 08.04.2021
El “trabajo esencial” y el capitalismo fallido chileno | Agencia Uno
El Chile actual es un adefesio, una aberración por donde se le mire, si seguimos la nefasta relación entre lo esencial y lo racional, donde una construcción inmobiliaria y la congestión vehicular sean la definición de esencial en el país del Consumo Racional y del Cansancio.

Gran debate ha generado dilucidar la relación entre “trabajo esencial” y congestión vehicular, estrechez social en el metro, construcciones inmobiliarias, malls abiertos, así como la percepción de aumento de movilidad social en cuarentena. ¿La construcción de un edificio es un servicio esencial? Abraham Maslow, en su clásica pirámide de necesidades humanas, establece que el primer piso esencial para asentar los cimientos de la estabilidad humana radica en asegurar las necesidades fisiológicas, tales como alimentación, respiración, seguridad física, entre otras máximas para la subsistencia física.

Sin ir más lejos, el economista chileno Manfred Max Neef, en su Economía a Escala Humana, atendió a los conceptos de necesidades humanas y satisfactores, los cuales finalmente aplican a aspectos básicos esenciales que deben ser satisfechos para iniciar un desarrollo a escala humana. Sobre lo “esencial”, complementa lo indicado por Maslow, junto con valorar los sentimientos de grupo y sociedad, identidad y protección en ello. ¿Estas necesidades son evidenciadas a través de los trabajos esenciales definidos por Chile en el marco de la pandemia?

No es correcto partir definiendo que Chile sea un país con economía de libre mercado per se, precisamente porque encarna un Sistema Económico Oligopólico, por ende, no respeta los ejes basales de Milton Friedman; sin embargo, sí es posible considerar que existe un Capitalismo Fallido, o un Capitalismo Moderno, siguiendo a Max Weber. Si consideramos lo planteado por Weber, en Chile estaríamos viviendo el clásico racionalismo económico, lo que conlleva el sometimiento de toda actividad económica a un cálculo económico exacto, expresando la organización racional del trabajo eficiente y racional. Todo esto, interpretado por nuestra idiosincrasia chilena, oligopólica, concentrada, pérfida y burda. Un Rey de Ratas o Rattenkönig.

Esta racionalidad de considerar las construcciones inmobiliarias como trabajos esenciales, no se explica mejor si definimos que la sociedad chilena, nuestra sociedad, es un fiel reflejo de la Sociedad de Consumo de Zygmunt Bauman y de la Sociedad de Cansancio de Byung-Chul Han. El Chile actual es un adefesio, una aberración por donde se le mire, si seguimos la nefasta relación entre lo esencial y lo racional, donde una construcción inmobiliaria y la congestión vehicular sean la definición de esencial en el país del Consumo Racional y del Cansancio.

Mauricio Sandoval Vergés
Psicólogo comunitario.