Opinión

La voz de los territorios rurales en la nueva Constitución

Por: Magdalena Claude | Publicado: 03.11.2021
La voz de los territorios rurales en la nueva Constitución |
Desde las experiencias territoriales rurales, buscamos aportar a los diálogos en torno al proceso constituyente chileno. Revalorizando la mirada y vivencias de las personas que habitan territorios no urbanos, es clave entonces que puedan involucrarse y ser escuchadas en las etapas que vienen. El desarrollo de un proceso constituyente popular, participativo e inclusivo con enfoque territorial entregará un mayor sentido de apropiación con la nueva Constitución. Así ésta será más legítima, representativa, y contribuirá a los grandes cambios que desde el 18 de octubre de 2019 Chile exige.

A partir del 4 de julio de 2021 un nuevo Chile se escribe en torno a la construcción de su nueva Constitución. La semana recién pasada finalizó la etapa de discursos de apertura de cada constituyente electo y ya están conformadas las siete Comisiones Temáticas que estarán a cargo de deliberar y presentar a la Convención las normas constitucionales, dando pie a la discusión de fondo y redacción. En paralelo, se ha establecido que durante el mes de noviembre se llevará a cabo la primera Semana Regional de la Convención, sesionando en la Región del Biobío.

La iniciativa #VozdelosTerritorios, impulsada por el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), busca integrar una polifonía de voces y percepciones al visibilizar la opinión de habitantes de distintas localidades del país sobre el proceso constituyente. Esto se ha realizado en dos etapas, la primera inmediatamente luego del plebiscito del 25 de octubre de 2020 y luego, ya con la instalación de la Convención mientras se discutía el Reglamento. Tomándole el pulso al proceso, al realizar un total de 35 micro entrevistas a un grupo diverso de personas de todas las regiones del país, de distintas edades, género y ocupaciones. Con énfasis en habitantes de territorios rurales e intermedios, “personas de regiones” cuyas voces han sido relevadas para aportar al debate en el marco de la nueva Constitución.

Las personas entrevistadas destacan la esencia del proceso profundamente democrática que surge de las demandas ciudadanas y las expectativas de lo que significa para la construcción de este nuevo Chile que emerge. En sus palabras, se encarna la esperanza, considerándolo una oportunidad de diálogo genuino que permitirá poner los cimientos para un país más justo. Aun cuando existe una mirada crítica respecto al desarrollo del proceso, tanto por los tropiezos iniciales con situaciones como la de Rojas Vade, así como por la desconfianza propia de quienes tradicionalmente no han sido tomados en cuenta en el debate público. Pese a esto, existe una gran valoración de la diversidad de actores que conforman la Convención, la presencia de los pueblos originarios, de las mujeres en paridad y que ninguna visión de país esté excluida, sino más bien representada en su justa medida. Lo que ven reflejado hasta ahora en la voluntad de apertura al diálogo y generación de consensos por amplias mayorías.

En el sentir de las voces no metropolitanas, se reconoce un Chile diverso donde las localidades más aisladas sufren desigualdad de acceso a servicios básicos y condiciones de bienestar, aparejado de la centralización de los recursos. Las temáticas que surgen se pueden agrupar en cinco grandes ejes: (1) Se demanda mayor descentralización del poder, dando más autonomía a los territorios y el ejercicio de derechos sin discriminación: garantizar la salud y educación, el acceso a la vivienda digna, la seguridad en la vejez, y otros derechos, es una preocupación constante a incorporar en la Constitución. Por otro lado, la escasez de agua es un tema crítico, y existe la necesidad transversal de (2) garantizar el acceso al agua para el consumo humano y pequeña agricultura en todas las zonas del país, asegurando la soberanía alimentaria y fiscalizando con mayor rigurosidad los usos productivos que se le dan al agua y que generan un alto impacto para el medio ambiente y la sostenibilidad de las comunidades. Por ello, es urgente sentar las bases constitucionales para (3) la protección del medioambiente, la flora y fauna nativas y el desarrollo local sostenible, rescatando las prácticas tradicionales que suponen patrimonio biocultural y que se ven impactadas por la (4) regulación del uso de suelos y las actividades extractivas, también aquellas asociadas a la producción y de construcción para proteger la salud de las personas y las economías locales. Esto exige una planificación inclusiva del ordenamiento territorial y se asocia a la idea del buen vivir, que la Constitución establezca (5) igualdad de trato y valoración de todas las personas con énfasis en los pueblos originarios, las mujeres y las diversidades.

A su vez, estos temas coinciden con las propuestas desarrolladas por Rimisp (2021) en el decálogo para la inclusión del enfoque territorial en la Constitución, en el cual se propone un Estado democrático participativo, regional y descentralizado, que garantice el acceso y ejercicio de los derechos. Potenciando un modelo de desarrollo territorial equitativo, al asegurar el acceso a la naturaleza y un sistema alimentario justo, la protección del patrimonio biocultural y silvoagropecuario.

Desde estas experiencias territoriales, buscamos aportar a los diálogos en torno al proceso constituyente chileno. Revalorizando la mirada y vivencias de las personas que habitan territorios no urbanos, es clave entonces que puedan involucrarse y ser escuchadas en las etapas que vienen. El desarrollo de un proceso constituyente popular, participativo e inclusivo con enfoque territorial entregará un mayor sentido de apropiación con la nueva Constitución. Así ésta será más legítima, representativa, y contribuirá a los grandes cambios que desde el 18 de octubre de 2019 Chile exige.

Magdalena Claude
Asistente de investigación de Rimisp (Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural).