Opinión

Envejecimiento y gasto en salud: hechos, interpretaciones y desafíos

Por: Pablo Villalobos | Publicado: 20.12.2021
Envejecimiento y gasto en salud: hechos, interpretaciones y desafíos | Agencia Uno
Desde una perspectiva de política, y considerando el escenario actual del país, la vinculación entre envejecimiento y gasto de salud nos hace evidente la necesidad de reformas estructurales en nuestro sistema. En particular, abordar la actual fragmentación del sistema y buscar una solución que permita gestionar el riesgo de una manera más eficiente.

Hecho estilizado 1: la población del país está envejeciendo. Mientras la población de personas mayores (65 años y más) era 3,4% en 1950, en 2020 superaba el 12%; se proyecta que para el año 2065 que esta fracción será mayor al 30%.

Hecho estilizado 2: En Chile, el mayor gasto en salud viene del gasto atribuible a personas mayores. A la fecha, este 12% de la población genera el 25% del gasto en el sistema de salud.

Ambos hechos estilizados, llevan rápidamente a concluir que, lógicamente, es esperable un (inevitable) aumento en el gasto en salud en los próximos años. Bueno… sí y no.

En primer lugar, miremos con más detención los hechos estilizados. Estos, siendo una verdad en sí, esconden otras verdades que son importantes para su interpretación.

Primero, hagamos un poco de semántica aritmética: si bien es cierto que, al mirar los datos por edad, estos muestran que una mayor proporción (relativa) del gasto en salud es atribuible a las personas mayores, también es cierto que estudios muestran que buena parte del gasto en salud es explicada por una pequeña fracción de la población que tiene un gasto muy elevado y no por un grupo relativamente grande de la población (las personas mayores) que tienen un gasto ligeramente mayor que el resto.

En general, los estudios muestran que el mayor gasto en salud es el de “proximidad a la muerte”, esto es, el que se realiza previo a que una persona muera (la muerte es un evento más prevalente, pero no exclusivo de las personas mayores). En la misma línea, investigaciones recientes concluyen que no es la edad, sino la funcionalidad, el determinante del aumento del gasto en el sistema de salud (la pérdida de funcionalidad es un evento más prevalente, pero no exclusivo de las personas mayores).

Adicionalmente, el gasto en salud es mayor, en promedio, para los asegurados en el sistema privado (isapres) versus los asegurados en el sistema público (Fonasa). Si bien la mayor parte de las personas mayores están hoy en Fonasa, el número y peso relativo de personas mayores ha ido en aumento en ambos sistemas. ¿Estamos destinados entonces a afrontar un mayor gasto en los próximos años? Bueno… sí y no.

En primer lugar, las cifras muestran que los países tienden a aumentar su gasto en salud conforme aumenta su ingreso (en idioma de economista, la salud es un bien superior), lo que no necesariamente es una mala noticia. Segundo: las cifras para Chile muestran que el gasto es proporcionalmente mayor en el sector privado para las personas mayores; esto puede ser interpretado como evidencia de la existencia de espacios de mejora en eficiencia del gasto, considerando que los beneficiarios potencialmente más costosos están en el sistema público y no en el privado. Tercero: si bien en general el gasto per cápita es mayor en el sistema privado hay un tipo de gasto en que el sistema público supera al de las isapres: el gasto preventivo. Esto también da pistas de alternativas para afrontar el aparentemente inevitable aumento en los gastos de salud. Después de toda esta pasada, ¿con qué nos quedamos?

Lección 1: tener cuidado con la interpretación de las cifras, especialmente cuando miramos datos agregados (pero esto ya deberíamos saberlo).

Lección 2: desde una perspectiva de política, y considerando el escenario actual del país, la vinculación entre envejecimiento y gasto de salud nos hace evidente la necesidad de reformas estructurales en nuestro sistema. En particular, abordar la actual fragmentación del sistema y buscar una solución que permita gestionar el riesgo de una manera más eficiente (pero esto ya deberíamos saberlo). Por otra parte, incrementar el foco preventivo del sistema, para que funcione una estrategia de contención de costos (pero esto ya deberíamos saberlo).

Lo anterior implica un cambio del discurso tradicional. No le echemos la culpa a las personas mayores por el aumento del gasto —como dijo Víctor Fuchs, “la demografía es el destino”—, y busquemos las soluciones dentro de nuestro sistema que nos permitan afrontar el futuro de mejor manera.

Pablo Villalobos
Doctor en Salud Pública. Académico del Magíster en Salud Pública de la USACH.