Opinión

El polvo antes de la sangre

Por: Camila Musante | Publicado: 23.06.2022
El polvo antes de la sangre |
¿Por qué la plurinacionalidad? ¿Cuándo la plurinacionalidad? ¿Dónde? ¿Para quiénes? ¿Qué significa realmente que Chile sea un Estado Plurinacional? Significa romper con más de 200 años de colonialismo y de racismo con los que se fundó nuestro país. Significa romper el pensamiento eurocéntrico con que se levantó el Estado chileno.

En el país de la memoria / somos los hijos de los hijos de los hijos / La herida que duele, la herida que se abre / la herida que sangra hacia la Tierra [Elicura Chihuailaf]

La conquista de América implicó hacer desaparecer las diferencias de los pueblos originarios con los españoles. Segregando a individuos por un hecho aleatorio como lo es el origen. Negando la existencia de otros. Si los llamados indios no se convertían al cristianismo, no tenían razón de existir. Para los españoles era inconcebible respirar el mismo aire con otros diferentes. Con el reconocimiento constitucional de la plurinacionalidad, estamos poniéndole fin a la identidad cultural homogénea impuesta por el Estado Colonial. Al menos en el deseo, en la política.

El estallido social nos mostró la otra cara de Chile. Esa cara que nunca había sido vista, escuchada, observada. Una cara pluralista, de un pluralismo que incorpora a los pueblos originarios, a las mujeres, las diversidades sexogenéricas, las regiones, el movimiento social. Se da inicio al término de una forma de política neoliberal, machista, clasista y colonial. El pluralismo ha traído consigo las fuerzas más grandes que ha tenido la Convención Constitucional: la paridad, la presencia de los pueblos originarios y de las distintas regiones.

La plurinacionalidad trae consigo un cambio de ciertos paradigmas acerca de la identidad nacional. Viene a salvar la identidad cultural de Chile. Es la reivindicación de lo heterogéneo. Porque somos más que mestizos. Somos más que los guachos de los españoles. Somos los hijos de los hijos. El polvo de los que estaban antes de la sangre. Somos champurria.

La belleza habita en la diferencia. Cada persona respira a un ritmo diferente. No existen dos huellas de pulgar idénticas en el mundo. El ácido desoxirribonucleico se enrosca en distintas direcciones dependiendo la piel por la que vive. Reímos, lloramos, comemos, caminamos diferente. Amamos diferente. ¿Por qué no amar la diferencia?

En una democracia, donde entran todas y todos, la incorporación de los pueblos originarios a los espacios de toma de decisiones les ha permitido influir logrando un mayor respeto a los derechos de la población que representan. Así, se consiguieron de manera efectiva una serie de derechos por medio de la participación de representantes de pueblos originarios en la Convención Constitucional, que conforman un modelo regional de constitucionalismo cultural y reconocimiento del pluralismo jurídico. Estos derechos incluyen: asegurar los derechos contenidos en la autodeterminación, que a su vez dependen de la apertura misma de la democracia chilena, y cuya consagración beneficiaría su profundización.

En la misma línea de profundización de nuestra democracia, la cosmovisión del pueblo-nación mapuche y el Buen Vivir para todas las personas podría contribuir a ello en la configuración de la construcción de un nuevo Estado.

La imposición y colonización europea sobre el pensamiento y cosmovisión de los pueblos originarios fue fundamental a la hora de instalar las bases de los estados nacionales y el capitalismo que comenzaba su expansión en el mundo en el siglo XIX. El marco conceptual, ontológico y epistemológico, que se impuso se funda en la separación de la humanidad y la naturaleza, imposibilitando la visión de los pueblos originarios, para quienes la naturaleza es parte integral del ciclo de la vida y esta interconexión es requisito preliminar para alcanzar un estado de plenitud, tanto material como espiritual.

De allí que el Buen Vivir es parte de un horizonte ético y valórico milenario de los pueblos de América que establece una relación indisoluble e interdependiente entre el universo, la naturaleza y la humanidad.

El Buen Vivir implica la recuperación de saberes ancestrales y prácticas comunitarias donde ninguna persona puede vivir bien si existe otra que no se encuentre en iguales condiciones. El Buen Vivir requiere que todas las formas de vida participemos de la construcción de una relación equilibrada y armónica entre las personas y entre la humanidad con la naturaleza. El küme mogen mapuche es la inclusión de las vidas marginadas, excluidas y oprimidas. Es entender que mi bienestar depende del bienestar del otro. Estar junto a y no por sobre. Es el respeto y el amor a la diferencia.

Camila Musante
Abogada. Diputada por el Distrito 14.