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Perdió custodia de su bebé por ir a trabajar: La pesadilla de Verónica a manos de la justicia chilena

Por: Talía Llanos Chacón | Publicado: 01.05.2021
Perdió custodia de su bebé por ir a trabajar: La pesadilla de Verónica a manos de la justicia chilena Bebé (Archivo) | Agencia Uno
Estuvo cuatro días sin poder alimentar a su bebé lactante, después de que su ex pareja llamara a Carabineros para detenerla por llevar a sus hijas a su casa con el fin de darles de comer. Esto, tras la resolución del Juzgado de Familia de Arica que determinó, en menos de un día, entregarle el cuidado personal provisorio de la menor al padre de su bebé. Verónica relató a El Desconcierto que espera que su testimonio “sirva de algo para cambiar este sistema tan pésimo para nosotras las mujeres, que a pesar de todas las leyes que dictan, continúan haciendo lo mismo con nosotras. Maltratándonos”.

Verónica Chamorro, ingeniera comercial de Arica, reconoce que el día que carabineros la tomó detenida se estaba preparando para ir a dejar a su bebé a la casa de su ex pareja, cuando efectivos policiales irrumpieron en el hogar de su hermana, donde está alojando, con el fin de arrestarla por demorarse en cumplir la solicitud del padre de su bebé, tras pasar a darle de comer a sus hijas. “Se me pasó la hora”, explica la mujer.

La pesadilla de Verónica comenzó el pasado 16 de marzo, en Arica, cuando llegó a un acuerdo con su ex pareja, el padre de M.N., su bebé de un año y cinco meses de edad, para que cuidara de ella. Esto, después de que a principios de ese mes, la Universidad de Tarapacá, donde trabaja la mujer, le pidiera que fuera a laborar de manera presencial.

Verónica acordó con el padre de su hija, de quien se separó en agosto del año pasado, que ella contrataría una empleada doméstica para que fuera a cuidar a la niña a la casa de él durante el día. Como la bebé aún es lactante, se comprometió en ir a alimentar a su hija o a dejarle leche para que tuviera todos los días. “Nunca me separé de ella”, asegura.

Después de una pelea, sin embargo, su ex pareja le recriminó a Verónica que, respetando el acuerdo de custodia que mantenían, a él le tocaba pasar el fin de semana con su hija y, según relata Verónica, la habría echado de su vivienda. 

“Mientras yo salía me gritaba ‘no vuelvas más’, y una serie de cosas, que era mala madre, que todos decían que yo no me preocupaba de mi hija, y una serie de descalificaciones que no venían a lugar y que no eran ciertas, porque yo toda la vida he estado con mi hija”, aseguró.

“Al parecer él tenía a mucha gente convencida de que esto era así, de que él estaba a cargo de M.N.”, se lamenta. Ese fin de semana, Verónica llegó a la casa de su ex pareja a darle comida a su bebé, pero el domingo, mientras ella la amamantaba, él le pidió que se quedara con él, que pasara la noche allí. Ella dijo que no.

Como Verónica trabajaba a primera hora el lunes, dejó a la bebé en la casa de él. Lo que no se esperaba, era que su ex pareja ya había solicitado el cuidado personal provisorio de su hija ante el Juzgado de Familia de Arica, asegurando que Verónica daba su consentimiento. El presidente de dicho tribunal, Juan Eduardo Fuentes Garrido, acogió la petición el mismo lunes que fue presentada.

Martes

Verónica relató a El Desconcierto que el martes volvió a amamantar a su bebé. “Mi hija no quería soltarme, entonces con la cuidadora decidimos salir a dar una vuelta, y él no se opuso”, explicó. “En el trayecto M.N. se durmió, así que fui a dejar a la nana a su casa y me puse a hacer otras cosas, porque no ganaba nada dejándole M.N. al papá si no tenía nadie quien la cuidara, y él estaba trabajando, es mecánico”.

“Me fui al consultorio a buscar la leche del mes, pasé a echar bencina, y como había mucho taco se me pasó la hora. Me llamó para ver si ya iba, y le dije que estaba en camino, pero la M.N. se despertó y quería pecho, así que tuve que parar porque se puso a llorar. La mayor, que tiene anorexia, tenía que comer, así que ya les tenía que dar comida”, argumentó la mujer.

Mientras iba en camino a su casa, comenzaron las llamadas de Carabineros. “Una y otra vez, reiteradamente, me dicen ‘señora tiene que venir acá’. ‘Sí’, les dije, ‘estoy con mi hija y la voy a llevar en cuanto pueda’. ‘Hay una orden’, ‘ya, yo voy a ir’ dije, y al rato volvían a llamar y yo no había llegado a mi casa. Llegué, les di de comer, estaba preparando las cosas para bajar y ahí llegaron”.

Ocho oficiales de Carabineros, en tres patrullas distintas, arremetieron en el hogar de Verónica. Algunos entraron por la ventana, contó, sin presentar la orden judicial correspondiente para entrar a su residencia.

“Fue como una película de terror para mí”

Llegaron muy agresivos, como si anduvieran buscando a un violador, un narcotraficante, un asesino, era demasiada la agresividad. Ni siquiera me pidieron que me identificara, no traían ninguna orden, se metieron como ladrones, por el lado del vecino, y actuaron con una brutalidad a reducirme, no me dejaron ni hablar, yo justo me había comunicado por teléfono con mi abogada… me pongo a tiritar cuando me empiezo a acordar”, explicó la mujer. La abogada de Verónica, Gigliola Carlevarino, afirmó a El Desconcierto que lo último que escuchó por el teléfono, antes de que se cortara la llamada, fue un grito.

“Me pescaron de las manos, yo no opuse resistencia. Ni siquiera me di cuenta de cuando me esposaron los brazos, pero una vez que me las pusieron me tiraron muy fuerte y me empujaron con la cara para abajo. Así me sacaron, mirando al suelo”, agregó Verónica. Mientras ocurría la detención, sus dos hijas estaban durmiendo en su habitación.

“Me doblaron con tanta fuerza el brazo izquierdo hacia atrás, haciéndome una llave que yo gritaba de dolor, y el carabinero avisaba por radio ‘la señora está poniendo resistencia, está muy agresiva’, y yo nunca estuve agresiva. Fue por la brutalidad con la que me redujeron que yo gritaba de dolor, y lo único que gritaba era que no podían hacer esto, que mi hija era lactante (…) Yo estaba parada con las esposas, no había necesidad de aplicar esa fuerza que hicieron”, afirmó la mujer.

En ese sentido, aseguró que “fue como una película de terror para mí. Sentir el dolor, el brazo torcido atrás, me empujaron entre tres. Me empujaban la espalda, y así me mantenían abajo hasta que llegamos al portón de salida, que deben haber sido 20 metros, y recién me dejaron enderezarme, ahí dejé de gritar”.

Al mismo tiempo que la policía uniformada procedía a detener a Verónica, su sobrino, desde la habitación contigua, logró capturar algunos segundos de la detención, en un video recogido por El Desconcierto.

“Tengo vacíos producto de los nervios, acordarme me hace estar mal, y lo peor es que él estaba ahí, mirando todo lo que pasaba, permitiendo que la persona a la que él ama le hicieran todo eso”, continuó Verónica sobre el padre de su hija.

Durante la detención, la mujer recuerda que “los carabineros no sabían la dirección a donde iban, no sabían ni mi nombre, ni mi rut… a mi hija le preguntaron si ella era la mamá. Eran demasiadas cosas, les dije que no estaba armada, que por qué me trataban así, y todos callados”.

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“Pasamos a constatar lesiones al consultorio más cercano, el doctor me revisa y le digo ‘me duelen mucho las manos, la espalda, el cuello’… no me dijo nada y anotó ‘sin lesiones’”, indicó. De ahí en adelante, Verónica le expresó a los oficiales su preocupación por M.N., a quien debía alimentar pronto, y les solicitó un momento para hacerlo.

La petición de la mujer continuó hasta llegar a la Tercera Comisaría de Arica, lugar donde después de dejarla detenida, le aseguraron que dispondrían de una sala especial para que pudiera amamantar a su bebé, quien se encontraba en las dependencias con su padre, mientras él entregaba su declaración.

Sin embargo, desde aquel martes a las 21:00 horas hasta el sábado, cuatro días después, Verónica no vio a su bebé. Consiguió verla sólo para darle leche, tras la medición de la abogada Carlevarino. Por su parte, la cuidadora contratada para cuidar a M.N. indicó que no quería seguir yendo al hogar “porque se asustó”, afirmó Verónica.

La abogada presentó una solicitud para que se revirtiera la medida de cuidado personal provisorio, y que en su defecto se resolviera una relación directa irregular de tres veces al día, pero el Juzgado de Familia no acogió la petición hasta el lunes de esta semana. “A diferencia de la solicitud de él que la presentó el lunes y se la dieron el mismo lunes”, expresó.

“Ojalá que se logre algo con mi testimonio”

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), que dispuso de una representante, Ximena Ostria, para acompañar a Verónica mientras constataba lesiones, afirmó a la representante de la mujer que pedirían una investigación administrativa por el caso.

Por su parte, la Dirección de Equidad de Género de la Universidad de Tarapacá ha estado acompañando a la mujer durante la última semana, dejando a su disposición además una sala para que pudiera alimentar a M.N..

Verónica Chamorro indicó a este medio que espera que relatar su experiencia consiga hacer algún cambio favorable en el trato hacia las mujeres.

“Ojalá que sirva de algo para cambiar este sistema tan malo, pésimo para nosotras las mujeres, que a pesar de todas las leyes que dictan, continúan haciendo lo mismo con nosotras. Maltratándonos, no viendo que sean reconocidos nuestros derechos de mamás protectoras de nuestros hijos lactantes. Hay personas que tienen cero consciencia con esto, ojalá que se logre algo con mi testimonio”, cerró.

Pese a que Verónica logró finalmente reunirse con su bebé, el juicio por la custodia de M.N. aún no termina. El Juzgado de Familia de Arica deberá resolver dicha disputa el próximo 5 de mayo.

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