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Senador Guido Girardi: «El PC es quien mejor ha logrado capitalizar la rabia, canaliza el sentimiento de frustración e irritación»

Por: Meritxell Freixas @MeritxellFr | Publicado: 02.06.2021
Senador Guido Girardi: «El PC es quien mejor ha logrado capitalizar la rabia, canaliza el sentimiento de frustración e irritación» Guido Girardi | Agencia Uno
El parlamentario hace autocrítica sobre la gestión de la Concertación –»terminó rompiendo su vínculo con el mundo social», dice– y plantea que «las recetas» que sirvieron a los partidos tradicionales hasta ahora «no sirven para el futuro». Propone un cambio «profundo» para el PPD, más allá de las siglas, para transformarse en una «izquierda verde y ecológica del siglo XXI».

El senador Guido Girardi (PPD) cerrará sus 27 años como congresista –primero como diputado y luego como senador– con el recuerdo de un año electoral frenético y que marcó un punto de inflexión en la política chilena. Las elecciones del 15 y 16 de mayo serán un antes y un después en la historia electoral del país y sobre eso le ha preguntado El Desconcierto.

Convencido de que ha llegado el momento de renovar los partidos tradicionales, considera que el PPD debe «repensarse y transformarse», un cambio «profundo» –dice– que no puede quedar en algo «cosmético». Admite que el PC, en esta pasada, lo ha hecho mejor, porque «ha logrado capitalizar la rabia y la frustración» de la gente. El próximo 13 de junio votará al DC Claudio Orrego «por lealtad», dice, y que en segunda vuelta a Jadue o «al candidato progresista o de la izquierda» que resulte electo. 

¿Qué balance hace de las elecciones del pasado 15 y 16 de mayo?

Dan cuenta de un mundo que está dejando de existir, un mundo vertical, centralizado, concentrado y de poder jerárquico. Así funcionaba el modelo empresarial, los partidos políticos, las instituciones del Estado, etc. (…). Hay una deconstrucción del poder vertical, que está en cuestión desde lo masculino, asociado al poder. Estamos viendo la emergencia de una nueva sociedad que no se siente representada por el sistema institucional tradicional, por los partidos tradicionales verticales y, lo más interesante, es la emergencia del mundo independiente que repone a la sociedad la inteligencia que está distribuida en el centro del sistema. Hay una sociedad que se repolitiza, que se transforma en sujeto político y vuelve a entrar a la discusión de cómo quiere que sea su sociedad y su país.

¿Qué autocrítica hace?

La autocrítica mayor es que la Concertación terminó rompiendo su vínculo con el mundo social, con los sindicatos, el mundo obrero y popular, y se empezó a tradicionalizar, se burocratizó y abandonó las luchas que le había encomendado el mundo social. Se generó un gran debate entre quienes estábamos en contra de quienes habían renunciado a correr la frontera y aquellos más autocomplacientes. La hegemonía de la conducción gubernamental, lamentablemente y producto de nuestros propios errores, la tomaron aquellos más autocomplacientes. Una parte de la Concertación terminó adscribiendo a un modelo de capitalismo más compasivo. Eso provocó que cada vez terminase representando más a una cierta élite y que la ciudadanía sintiera un abandono del proyecto vinculado al mundo popular y obrero.

¿Y como PPD?

Fuimos de los grandes impulsores en los 90 y 2000 de gran parte de las temáticas progresistas como las luchas ambientales (Hidroaysén, Pascua Lama, Barrancones, contra Agrosuper en Freirina, etc.). Fue el primer partido que luchó por el matrimonio igualitario en 1995, para la posibilidad de adoptar hijos, el divoricio, en 1998 planteamos por primera vez reducir la jornada laboral a 40 horas, fuimos el primer partido que inició luchas contra las AFP. Pero una parte del PPD también se acomodó a ese discurso del capitalismo compasivo, que anulaba un discurso progresista. El segundo gobierno de Bachelet intentó impulsar una agenda progresista, pero la socialdemocracia tal y como la concebimos cerró un ciclo, más allá de que es un aporte para Chile y el mundo. (…) Un ciclo más bien exitoso, pero las recetas de ayer no sirven para el futuro. La tarea es generar estas respuestas para ser una fuerza política con sentido y relevante.

¿De sus palabras, interpreto que coincide con Heraldo Muñoz, cuando dijo que el PPD cumplió un ciclo vital?

No creo que solo el PPD, creo que todos los partidos cumplieron un ciclo vital.

Pero él se refería específicamente al PPD.

Todos los partidos tradicionales pertenecen a una era que ya no existe, pero algunos sobreviven porque tienen una tradición que les ayuda a sobrevivir en tiempos de crisis y de cambio. Aún así, igual van a enfrentar la crisis, más lentamente, más tardíamente. El PS tiene una tradición gigantesca y el patrimonio de Salvador Allende. Eso les ayuda, pero no resuelve el problema. Igual van a vivir la crisis. El PPD debiera repensarse y transformarse en una izquierda verde y ecológica del siglo XXI. Tiene que ser el partido que construya una sociedad ecológica, que regule el ciberespacio, que luche para que los datos sean un patrimonio de la humanidad (…) Por una parte, hay que hacer una reflexión sobre el nuevo ciclo. No basta con el cambio de nombre, no puede ser una cosa cosmética, es un tema profundo. Por otro lado, estoy trabajando hace mucho tiempo para generar un gran bloque de izquierda verde, democrática y con visión de futuro, de socialismo democrático (yo nunca me he sentido socialdemócrata). Vengo planteando hace mucho tiempo en entrevistas que soy partidario de conformar con el PS una sola bancada en Senado y la Cámara, y de empezar a construir ahora, antes de las elecciones, este nuevo bloque que una la experiencia y cultura que tienen el PS, el PPD, el PR –en parte–, el PRO y Nuevo Trato, aunque también me siento muy alineado con personas como Boric. Tiene que ser un frente, también, ciudadano, que junto a los partidos, construya una visión más estratégica, más allá de la elección de noviembre (…) Los partidos tradicionales se terminaron y tienen que dar espacio a lo que yo llamo los mundos mudos, aquellos que no votan, por ejemplo, el futuro no vota, pero tiene que ser un sujeto político porque sino somos rehenes del presentismo; los árboles no votan, los ecosistemas no votan, pero tienen que tener representación.

Hay partidos tradicionales e históricos a los que les ha ido bien. Los resultados del PC demuestran que su estrategia ha sido exitosa. ¿Estamos viendo una izquierdización de Chile?

El PC es quien mejor ha logrado capitalizar la rabia, canaliza ese sentimiento de frustración e irritación. Pero ese mismo PC elabora un discurso populista cuando acusa a la Nueva Mayoría o a la Unidad Constituyente de ser neoliberales. Eso es un artificio porque ellos mismos fueron parte de la Nueva Mayoría, fueron parte de un proceso para restablecer juntos la posibilidad de terminar con su exclusión. El punto es si esa condición de rabia y irritación que es necesaria, es también suficiente para ofrecer un proyecto de país. Yo pienso que no. No soy anticomunista, de hecho, fui de los que se la jugó activamente para que Tellier pudiera tener un espacio al Congreso y tuve un rol activo para que Daniel Jadue fuera alcalde de Recoleta (yo mismo fui a hablar con él para que fuera candidato, hice puerta a puerta y trabajé para su campaña). Sin embargo, sí tengo diferencias respecto a la viabilidad de un proyecto con una visión de izquierda comunista para Chile. Creo que no ha funcionado en ningún rincón del planeta y que tienen respuestas que obedecen más al siglo XX que al siglo XXI (…) Hay una nueva división, nuevos clivajes que considerar en la sociedad mundial, no solo izquierda- derecha o Estado-mercado, también horizontal-vertical, periferia-centro o pueblo-elite. Ellos se han instalado en una representación más bien oportunista –no dicho con un mal sentido– porque han tenido la habilidad para situarse en la representación del pueblo y por eso no firmaron el acuerdo del 15 de noviembre, por eso no quisieron una lista conjunta [de primarias] con la Unidad Constituyente. Su estrategia es la de ser representantes de esta dimensión del pueblo contra la elite. Pero creo que el miércoles [20 de mayo, para la firma de las primarias] cometieron un gran error.

¿Por qué?

Pase lo que pase, necesitamos una alternativa distinta a la derecha en Chile. Esa es la prioridad, en eso no me pierdo (…) Ellos no son mayoría y tenían la posibilidad de haber construido un proyecto mayor, con visiones distintas, más inclusivo y que hubiese generado una mayoría más profunda para enfrentar a la derecha. Ese desafío quedó en un segundo lugar.

Diez días antes de ese miércoles, Francisco Vidal, de su partido, dijo que el PPD no haría primarias con el PC y el FA.

Sí, pero yo planteé cosas totalmente distintas. Planteé que teníamos que tener una primaria con el FA y las fuerzas progresistas, que no tenía problema en apoyar a Jadue o a Pamela Jiles.

¿Cree que las declaraciones de Vidal sirvieron al PC y al FA de excusa para justificar su postura?

No, creo que cuando trabajas por la unidad se pueden decir muchas cosas antes hasta que se construye la unidad. Hubo una oportunidad gigantesca de haber construido la unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda. El PPD y el PS, aun cuando no tuvieron buenos resultados en las constituyentes, si sumas senadores, diputados, diputadas, alcaldes, alcaldesas y concejales, son una fuerza relevante que se podría haber puesto a disposición para un proyecto mayor con ellos. Ellos no quisieron por distintas razones, más tácticas que otra cosa.

¿Cuáles?

Tal vez ocurrió una cierta incertidumbre del rol que podría tener una candidata, que además es mujer, en una primaria donde ya se iban a dividir entre Boric y Jadue. Había un liderazgo que representa la mitad de una sociedad que ha estado permanentemente excluida, que son las mujeres, respaldada por tres instituciones relativamente importantes y con representación en todo el país. Creo que más que la decisión estratégica, primó la dimensión inmediatista de la eficiencia electoral, de eliminar todo riesgo de que, eventualmente, Paula Narváez pudiera ganar esa primaria.

Las encuestas no pronostican tan buenos resultados a Paula Narváez, comparado con Daniel Jadue, por ejemplo, como para temerle.

Bueno más que tener miedo, es para minimizar los riesgos. Los procesos ciudadanos son muy líquidos: Pamela Jiles hace dos semanas era imbatible y ahora está en otra situación.

Sobre la idea de hacer esa apuesta por la unidad, la precandidata DC Ximena Rincón acusó en un audio que el PPD la vetó a ella.

Eso no es así. Nosotros no vetamos. La DC es la que toma una resolución, que lo toma su consejo general. Es evidente que Yasna Provoste representa una mirada que, ideológicamente, es mucho más amplia que lo que representa la DC.

Después de la inscripción para las primarias, dio unas declaraciones que fueron polémicas porque calificó al PC y al FA de “duopolio patriarcal”. ¿Sigue pensando eso?

[La inscripción] No fue una buena señal porque la izquierda debe actuar desde la inclusión y porque se negó a una mujer también en este proceso. Eso debiera haberse considerado. Las acusaciones que se hicieron de que el PS, el PPD y Nuevo Trato representan el neoliberalismo fueron muy injustas, muy maniqueístas, sobre todo cuando el PC ha sido parte de la Nueva Mayoría durante cuatro años, entonces también han sido neoliberales durante cuatro años.

¿Mantiene que si pasa a segunda vuelta usted votará por Jadue?

Voy a votar por el candidato progresista o de la izquierda que pase a segunda vuelta. No tengo duda, sea Jadue, Boric, Paula Narváez o Yasna Provoste. Pero sí creo que tiene que ser un proyecto amplio, que no solo se haga cargo del pasado sino que ofrezca futuro, gobernabilidad y respeto a los derechos humanos, independientemente de quién los viole y dónde se violen. En eso tengo diferencias con algunas personas del PC porque sus referencias a los derechos humanos dependen de dónde se violan, a quién se le violan y quiénes los violan. Tenemos que tener una convicción mucho más clara sobre eso.

Las elecciones de gobernadores nos permitirán ver si los resultados de las elecciones fueron una tendencia puntual en clave de elección constituyente o más instalada. ¿Votará por Claudio Orrego?

La primera prioridad es que no gane ninguno de los candidatos de derecha. En las regiones donde no hay un candidato cercano a nosotros que compite con la derecha, hay que apoyarlo tanto si es del FA, del PC o independiente de izquierda. Dicho eso, en política hay que tener una lealtad. Si hubiésemos llegado a un acuerdo con el FA, hubiésemos tenido que concurrir a apoyar a la candidata [Karina Oliva], que además es una muy buena candidata. Pero tenemos que tener responsabilidad porque esa posibilidad no se dio no porque nosotros no quisiéramos. Por lo tanto, vamos a apoyar a aquellos que van a construir con nosotros una propuesta para la primera vuelta. En eso es importante no tener doble estándar, ni ambigüedades y tener responsabilidad.

¿Si la DC no gana en la RM puede condicionar la primaria entre Paula Narváez y Yasna Provoste?

Es un antecedente importante pero no lo condiciona. Es como plantear que como el PC no ganó las gobernaciones no tiene opción.

¿Está de acuerdo en permitir que los independientes participen a las parlamentarias y, eventualmente, a las presidenciales?

Si quieren constituir un partido, lo pueden hacer. Me parece importante que la sociedad entre al proceso constituyente, pero es distinto que entren al Congreso. Para ello, hay que facilitar los mecanismos para que puedan constituir un partido.

Pero ellos parece que no quieren conformarse como partido político, ni replicar sus lógicas.

Entonces eso es contradictorio. Chile necesita de nuevos partidos, más inclusivos y abiertos; la sociedad necesita organización. No puede primar la lógica individualista, se requieren comunidades. No veo problema en que se puedan organizar como partidos, más abiertos y horizontales, y que no se asuma un desafío futuro desde la dimensión individualista.

El doctor en ciencia política Giancarlo Visconti hablaba en Interferencia, a propósito de las elecciones de mayo, de un nuevo eje político divisorio: izquierda-elite e izquierda-pueblo. ¿Coincide en esos términos?

Creo que nuestro mundo de izquierda tiene que reconectarse con el mundo popular y obrero. Eso es un problema no solo en Chile. Así como los mundos educados antes estaban en la derecha, hoy las fuerzas progresistas están demasiado hegemonizadas por un mundo de profesionales y técnicos y han disminuido actores del mundo popular, sindical, obrero y ciudadano. Cuando hablo de las reformas que tiene que hacer el PPD, esa es una de ellas. El PPD estuvo muy conectado con la sociedad en el pasado y perdió ese vínculo. Esa tarea hay que reconstruirla.

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