Reportajes

A 50 años de primeros casos: Maristas inician «reparación» y víctimas se niegan a declarar

Por: Talía Llanos Chacón y Edgar Pfennings de la Vega | Publicado: 15.10.2021
A 50 años de primeros casos: Maristas inician «reparación» y víctimas se niegan a declarar Instituto Alonso de Ercilla |
Quienes han denunciado públicamente a los Hermanos Maristas, y se han reconocido como víctimas y sobrevivientes de los abusos eclesiásticos cometidos bajo el cuidado de la Congregación, llevan años esperando algún tipo de reparación por los delitos sexuales cometidos en su contra. Este viernes, fecha en la que la Congregación Marista les había prometido una propuesta de reparación, recibieron un mensaje que no solo dista de lo que ellos esperaban, sino que también es “revictimizante” y “criminal”, acusan los sobrevivientes a El Desconcierto.

Hace cinco meses, en mayo del presente año, el Ministerio Público determinó la existencia de al menos 28 víctimas de delitos sexuales cometidos por 17 miembros de los Hermanos Maristas, entre los años 1970 y 2004.

Este avance en el caso daba luces de ser un paso más cerca de la reparación tan anhelada por los sobrevivientes de los abusos eclesiásticos, quienes a más de 50 años del inicio de las agresiones, no han recibido ni compensación ni el reconocimiento oficial y público como víctimas por la orden.

Y este viernes, la Congregación Marista informó personalmente al grupo que ha denunciado de manera pública los abusos, sobre la creación de una “Comisión de Acogida”, destinada a “determinar las personas que fueron víctimas de abusos sexuales” y volver a revisar sus testimonios, en un acto que ha sido calificado de “revictimizante” por parte de los denunciantes.

“La Congregación nos ha manifestado que entiende perfectamente que para cada una de las personas que han sufrido estos abusos, ha sido una larga espera que no puede seguir prolongándose. Por esto nos ha convocado como comisión en un contexto en que la justicia canónica y secular no han tenido avances significativos, y no dan señales de tenerlos en un plazo razonable”, se lee en el mensaje que fue enviado por los Hermanos Maristas vía correo electrónico.

“Es por ello que, bajo la denominación de ‘Comisión de Acogida’, contamos con un plazo límite de seis meses para conocer y revisar los testimonios recibidos, entre los que se encuentra el suyo y, de ser estrictamente necesario, solicitar nuevos antecedentes. A la brevedad posible, nos pondremos en contacto nuevamente con usted para informarle sobre los pasos a seguir y sobre la forma de comunicación que tendremos para atender sus posibles inquietudes respecto de esta tarea”, continúa.

Ya en agosto, los Hermanos maristas habían contactado a quienes se han reconocido como víctimas y sobrevivientes del caso públicamente para enviarles una carta en la cual se comprometían a remitirles a cada uno, en la segunda semana de octubre, una propuesta de reparación.

“… a través de estas líneas, queremos transmitirles y confirmarles que tanto las Autoridades Provinciales como las del Sector Chile hemos ratificado el compromiso de continuar avanzando con la propuesta de reparación que -en forma independiente a los procesos jurídicos- la Congregación Marista en Chile ha impulsado y ha estado trabajando en los últimos meses, con asesores externos laicos -expertos en derechos humanos y situaciones de abuso- para buscar alternativas adecuadas que favorezcan procesos de reparación”, es parte de lo que se lee en la misiva.

“Hemos hecho lo suficiente con sobrevivir”

Sin embargo, lo que los sobrevivientes recibieron esta mañana no era lo que esperaban. “En vez de hacernos una propuesta de reparación, nos informan que han formado una comisión de expertos que van a analizar información que nosotros entreguemos para determinar el mérito, la gravedad de lo ocurrido, y de acuerdo a eso proponer una forma de reparación”, expresa Jaime Concha a El Desconcierto, lamentando la decisión.

“Estamos hablando de una comisión que surge desde la propia organización criminal, desde la propia Congregación”, manifiesta el hombre de 58 años, padre de dos hijos, quien fue víctima de abusos eclesiásticos desde 1973, cuando ingresó a cursar quinto básico en el Instituto Alonso de Ercilla, dirigido por los Hermanos Maristas, a sus 10 años de edad.

Jaime ya había contactado a la Congregación en marzo, fecha desde la cual sus abogados han estado trabajando en conjunto con la institución, analizando los casos, después de que él les solicitara formalmente a los Maristas, mediante una carta, un avance en el trabajo de reparación que continúa pendiente para las víctimas.

El denunciante cuestiona que ahora los sobrevivientes de los abusos van “a tener que volver a contar lo que nos pasó, después de 48 años. Después de haber ido a declarar a la Brigada de Delitos Sexuales, después de haber ido a declarar a la Comisión Scicluna, después de haber ido a declarar al Investigador Canónico”.

Creo que hemos hecho lo suficiente con sobrevivir, con tratar de vivir una vida normal a pesar de todo lo que nos hicieron, entonces para nosotros es una burla, una nueva traición, y otro crimen que están cometiendo contra nosotros, porque esto nos revictimiza”, señala a la presente edición.

Por su parte, Gonzalo Dezerega, otra víctima denunciante de los abusos de los maristas, manifiesta que esta supuesta «propuesta de reparación» es un «balde de agua fría mostrando una vez más sus ganas de volver a victimizar mandándonos a hablar con personas que no conocemos (…) Nunca tuvieron la decencia los maristas de decirnos que nos iba a llamar tal persona«.

Dezerega afirmó a El Desconcierto que todas las víctimas con quienes trabaja coordinadamente manifestaron su rechazo a la propuesta de los maristas, un grupo de al menos diez denunciantes. «Volver a pedir testimonios es seguir metiendo el dedo en la llaga, es seguir abusando de nosotros«, concluye.

Respuesta de los afectados

«Los sobrevivientes del caso maristas en Chile hemos recibido una información oficial que sostiene la impunidad de la Congregación responsable. Habiéndose comprometido por escrito en agosto de este año a entregarnos una propuesta de reparación durante la primera quincena de octubre, el viernes 15/10 recibimos en nuestros emails una comunicación de la creación una “Comisión de Acogida” que se otorga un plazo de seis meses para volver a investigarnos, revisar nuestros testimonios, pedir nuevos antecedentes y emitir un nuevo informe.

 

Declaramos, aportamos informes médicos, testigos y documentación ante sus propios investigadores canónicos, ante la misión vaticana y ante la justicia chilena.

 

La Fiscalía chilena emitió en mayo de este año un informe confirmando la veracidad de todas las denuncias así como las consecuencias devastadoras de estos crímenes en cada una de las víctimas y sus familias. Ya existe una verdad jurídica sobre los delitos que cometieron religiosos, laicos y sacerdotes mientras estábamos al cuidado de los hermanos maristas. También ya existen denunciantes muriendo sin reparación y sin ningún tipo de justicia.

 

Los Hermanos Maristas tienen nuestro tiempo en sus manos, y a su favor. Compartimos a continuación las fechas más importantes que marcan este recorrido signado por la dilación y la demora. Tras nuestras apariciones públicas de octubre de 2017 en medios de prensa denunciando los abusos sufridos durante nuestra infancia, recién en febrero de 2018 recibimos una carta reconociendo los crímenes, pidiendo perdón y prometiendo reparaciones. En marzo de 2018 la misión vaticana de Scicluna recibió nuestra denuncia y se comprometió a hacer justicia y encontrar reparación. Tras esto, hubo reuniones con autoridades de la Congregación marista vacías de contenido, promesas elusivas y cero avance. El proceso canónico quedó empantanado por los buenos oficios de los maristas y desde enero de 2019 sigue durmiendo en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Los maristas anunciaron total colaboración con la Fiscalía y el Ministerio Público Nacional ese mismo octubre de 2017. Nunca existió tal colaboración. Allanamientos realizados en su momento por el fiscal Arias dan prueba de la ausencia de voluntad por lograr justicia para las víctimas. Así se comportan y por eso a estos crímenes hoy se exponen las familias que actualmente confían y se dejan al cuidado de la Congregación de los Hermanos Maristas en Chile y en el mundo.

 

Este octubre de 2021 se cumplen cuatro años de desgaste, incluso ante la confirmación legal de los delitos cometidos, e incluso faltando a su propia palabra. ¿Con qué objetivo? ¿Siguen el manual del perverso?

 

Quienes sobrevivimos a un delito calificado como tortura (al que muchas víctimas no sobreviven) y aún tenemos voz, exigimos públicamente a los Hermanos Maristas en Chile cumplir su palabra escrita, colaborar con la justicia y entregar las debidas reparaciones por haber transformado infancias en pesadillas.

 

En todo Chile, a 16 de octubre de 2021.».

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