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Senador Huenchumilla y el nuevo escenario político: “La derecha tiene las llaves y el poder de veto”

Por: Claudio Pizarro | Publicado: 17.09.2022
Senador Huenchumilla y el nuevo escenario político: “La derecha tiene las llaves y el poder de veto” |
El senador por la región de La Araucanía desmenuza la nueva configuración del poder tras las últimas elecciones, un escenario donde la derecha, reconoce, recuperó sus privilegios. Acá repasa las diferencias insoslayables que existen en su partido, el rol que jugaron quienes se inclinaron por apoyar a la oposición y las debilidades en la conducción política del gobierno.

Si bien sospechaba que era difícil que ganara el Apruebo, nunca esperó que el triunfo del Rechazo fuera “tan categórico y contundente”. Tampoco que el resultado cruzara todos los estratos sociales del país. “Creo que fue sorpresivo y que nos dejó estupefactos buscando una explicación”, reflexiona el senador DC por la región de La Araucanía.

¿Las razones del fracaso? Huenchumilla asegura que el texto constitucional produjo una cierta inseguridad, al no lograr expresar con claridad hacia dónde se dirigía. Situación que también se habría repetido en el mundo mapuche. “La gente entiende de reconocimiento constitucional, restitución de tierra, de los derechos colectivos como la lengua, la autodeterminación, pero creo que hubo mucho artículo desparramado que generó una falta de sentido”.

-Por eso tras el triunfo del Rechazo sugirió procesar todo para no volver a equivocarse.

Si el país en su conjunto rechazó el proyecto de nueva Constitución, la lectura tiene que ser otra, pensar bien qué es lo que la gente nos quiso decir. Porque esto sucedió en las clases acomodadas, en la clase media y en los sectores más modestos. No se puede decir hagamos una elección de nuevo en noviembre y llamemos a la gente a votar. Tiene que ser con tranquilidad y eso requiere cierta reflexión. Tenemos que tomarnos un tiempo. Tal vez el proceso parta en marzo, acordando los grandes lineamientos. Hay muchos caminos, muchas soluciones, está muy revuelto todo y lo peor que nos puede pasar es que por apresurarnos volvamos a fracasar. Eso sí que sería grave.

-¿Por qué la DC se dividió entre el Apruebo y el Rechazo? ¿Cree en la tesis de un partido con varias almas?

La DC venía antes de la Convención con dos miradas respecto del sistema vigente en Chile, el proceso político, el sistema económico, lo que queremos como país y eso se acentúa con el proceso constitucional y, específicamente, con el texto constitucional. Y ese sector, más proclive a una mirada de centro derecha, descubrió su rostro y se puso al frente de una campaña que no podría haberse hecho sin un acuerdo con la derecha.

-¿Cree que Ximena Rincón tuvo un acuerdo previo con la derecha?

No quiero personalizar en Ximena Rincón. Estoy diciendo que esos sectores -Amarillos, otros de la DC y algunos radicales- tuvieron que tener una coordinación con la derecha, toda vez que incluso le cedieron espacio en la franja del Rechazo, donde la derecha estuvo escondida, y eso evidentemente es un diseño político.

-Si el partido había decido otra opción, ¿considera que fue una traición aliarse con la oposición?

Ellos están en su derecho a pensar de manera distinta, porque la DC, como cualquier sociedad humana, no tiene unanimidad en sus filas. Ningún partido lo tiene, pero cuando perteneces a uno y éste toma una decisión colectiva, tienes que tener un mínimo de lealtad con esa decisión. Muchas veces a modestos militantes, cuando apoyaban a un candidato que no era del partido, lo expulsaban inmediatamente. Entonces aquí hay sectores que creen que tienen ciertos privilegios, se sienten intocables y se dieron el gusto de quebrantar lo decidido por el partido. Porque este no es un problema de conciencia, este es un problema político. Y, por lo tanto, si la DC adoptó una postura y no estabas de acuerdo, lo leal hubiese sido quedarse callado y no convertirse en los adalides o portaestandartes del Rechazo, teniendo a la derecha detrás.

-¿Cree que hubo un acuerdo, alguna negociación o se pactó algo?

Es que no tengo ningún elemento de juicio para decir que hubo algo de por medio. No puedo ser temerario, lo que veo son hechos políticos. Y los hechos políticos no son casuales, alguien se hizo cargo de una campaña mientras la derecha, el actor principal, se escondía. Si tienes acceso a la franja, a todos los recursos y medios disponibles, supongo que hay una coordinación al respecto.

-¿Rincón subió los bonos en la DC o existe desconfianza en ella?  

Ximena se la jugó por entero por esa convicción, por el Rechazo, y el reproche que yo hago es que si estamos en un partido, debemos tener un mínimo de lealtad con los acuerdos. Y eso se quebró. Qué ejemplo podemos darle al militante común y corriente, al decirle el partido dice A, pero porque tengo un cargo y figuración, hago lo que quiero. Creo que ese es el error, porque el pensamiento y las tesis ideológicas son aceptables, pero no puedes quebrar los procedimientos democráticos internos del partido donde entras voluntariamente.

Huenchumilla Boric

Agencia Uno (archivo)

-Ahora algunos recriminan que estuvieron en la “vereda equivocada de la historia”. La pregunta es entonces: ¿Dónde se ubica realmente la DC? ¿cuál es su domicilio político?

La DC tiene un problema porque tiene dos almas. Un alma más de centro izquierda y un alma más de centroderecha. Pero cuando nace la DC es porque se va de la derecha en la década del ‘30, cuando nace la Falange Nacional que es la antesala de la Democracia Cristiana, donde participó Eduardo Frei Montalva, el principal rostro y líder. Ellos se fueron de la derecha, pero parece que algunos quieren retornar a ella. Con esas actitudes se está, simplemente, pisando la historia de la DC.

La difícil tarea del parlamento

-Después del plebiscito la clase política vuelve a tener «la pelota». ¿Cómo evalúa esta responsabilidad en el Congreso?

La clase política no ha recuperado el prestigio, en todas las encuestas hay un problema de falta de credibilidad en el Senado, la Cámara de Diputados y el Congreso. Ese mundo no ha recuperado su credibilidad, es lo que hay, y tiene que asumir su tarea porque en el Congreso hoy está radicado el poder constituyente, en virtud de nuestra representatividad. Y esta institucionalidad, con todo su desprestigio, tiene que asumir su papel para dar un camino de salida y eso significa que hagamos las cosas bien, no a tontas y a locas.

-Hace poco dijo que el Presidente hizo una jugada de ajedrez, asumiendo que quien debía arreglar el asunto ahora era el Congreso. ¿Cree que el Gobierno busca desmarcarse del proceso?

Si uno lo mira desde el punto de vista táctico -y de todos los enredos que esto produce a raíz del resultado-, evidentemente encuentro que el Presidente y el gobierno hicieron la jugada de decir “este problema arréglenlo ustedes”. Bajo ese punto de vista comprendo la jugada, pero la responsabilidad de darle una respuesta al país la tenemos todos: el Presidente, el Gobierno, los partidos políticos y los parlamentarios. Entonces, en un primer momento, me parece bien que ese mundo político tan diverso, donde está representado el país, el Presidente entienda que si somos capaces de ponernos de acuerdo, quiere decir que el problema lo vamos a solucionar. Esa es la difícil tarea que tiene este parlamento, pero más adelante el gobierno tiene que involucrarse, por supuesto.

-La derecha con el triunfo del Rechazo volvió a recuperar el veto político y no se demoró nada en demostrarlo, ¿cómo cree que van a utilizar esa arma política?

Esa postura la planteé en solitario, porque toda la centroizquierda estuvo a favor de bajar a 4/7 el quórum, y yo señalé que eso iba a pavimentar el camino para que la derecha recuperara el poder de veto si es que ganaba el Rechazo. El único sector que puede alcanzar los 4/7 es justamente la derecha y sus aliados. La derecha tiene las llaves y el poder de veto. Eso fue lo que la centroizquierda no vio en su momento. La mejor demostración es la conducta que está teniendo hoy, colocando trabas, no solo en la cuestión de fondo sino en los procedimientos. Imagínense lo que va a ser cuando entremos a los temas sustantivos.

-En el Plebiscito estuvo en juego la posibilidad de cambiar las relaciones de poder en Chile.  ¿Cree que es posible eso ahora que triunfó el Rechazo?

Eso es lo que está en juego, que en 200 años siempre los sectores ligados al mundo del poder económico y social, habían gobernado este país y los sectores excluidos tuvieron la oportunidad de cambiar las relaciones de poder. Pero cometieron muchos errores, exigieron posturas maximalistas, con un subjetivismo irresponsable y ahí tenemos el resultado. Este próximo proceso debería ser gradual, la gente no quiere saltos al vacío, quiere certezas, certidumbres, no experimentos. Pero en la política no existe un manual escrito donde te digan los pasos que tienes que seguir, es un intangible y tienes que tomar decisiones que no están escritas en ninguna parte. El que menos se equivoca, puede conducir mejor los procesos.

-¿Cuáles debieran ser lo mínimos comunes que debería tener esta nueva Constitución?

Tenemos que tener un Estado que vaya más allá de los derechos políticos y civiles, un Estado social y democrático de derecho. Eso se instaló y va a ser imposible retroceder. Creo que la gente está de acuerdo y hay un cierto consenso sobre esas materias. Por lo tanto, si trabajamos bien, vamos a poder dejar de lado ese pluralismo jurídico que se instaló en los pueblos indígenas. Por eso digo que es ingeniería política, la construcción de un sistema político que no existe en la realidad sino en la academia. Esa realidad no existe en el mundo mapuche. Hay normas, costumbres, hábitos, pero que no logran tener todavía la categoría de una normativa con pluralismo jurídico.

-¿Y por qué cree que se instaló?

Porque influyeron académicos del mundo indígena, en Chile y afuera, probablemente copiando experiencias de otras partes del mundo. Por ejemplo, justicia propia como en Estados Unidos, experimentos que trasladados a Chile no le hacen mucho sentido a la gente, incluso a mí que soy abogado. En la academia, el pluralismo jurídico existe, pero es un tema teórico. Eso creo que pasó.

Huenchumilla

Agencia Uno

-Y con la plurinacionalidad, ¿qué fue lo qué pasó?

Probablemente si hubiéramos puesto que el Estado reconoce constitucionalmente a los pueblos originarios, a lo mejor no hubiéramos tenido ese problema. Pero experimentamos con el concepto de plurinacionalidad, que se ha utilizado en otras realidades. Habría sido una cosa más sencilla. Ahora, en esta nueva redacción, a lo mejor vamos a tener que hablar simplemente de pueblos.

-¿Es partidario que todos los integrantes del nuevo órgano sean electos por la gente?

Es muy difícil soslayar la soberanía popular porque, en primer lugar, descarto el grupo de expertos. Y en segundo lugar, está el tema del prestigio y de la credibilidad que tiene el mundo del parlamento. No sé si la gente va a decir “mire, yo no le creía a esta Convención, pero ahora sí le creo a los diputados y senadores”. Por eso creo que es difícil saltarse la elección de un órgano constitucional y que manifieste soberanía popular. Ahora, ¿cómo se hace eso? Esa es una noticia en desarrollo, como dicen los periodistas.

-¿Por qué descarta al comité de expertos?

Los expertos no deben tomar decisiones políticas, los expertos son especialistas y dan elementos de juicio. Uno los escucha y después toma la decisión. Los expertos no pueden sustituir la voluntad de la soberanía popular. Esa es una larga discusión que viene desde hace años y que, académicamente, se consolida con el neoliberalismo, donde manda la economía y los expertos, y no la política. No, los expertos tienen otro rol, pero no el rol de sustituir a la política.

Talón de Aquiles

-Hace poco comentó que veía un cierto déficit en la conducción política del gobierno, ¿cuáles son esos errores?

Yo creo que los últimos gobiernos, el de la Presidenta Bachelet y después el de Piñera, su talón de Aquiles fue la conducción política. Lo que más cuesta es encontrar el Comité Político, que es el que maneja lo que yo llamo intangible. El Comité Político hace cosas metafísicas, por decirlo de alguna forma, que van más allá de las cosas materiales.  En eso no hay regla fija. Es como la táctica en el fútbol, en cada partido va a haber una distinta, porque no se sabe cómo se va a desarrollar el partido. Este gobierno también ha tenido un déficit político, marcado por un hecho histórico: asumió el Estado una nueva generación. Este experimento significó, como se dice popularmente, que no es tan fácil cantar con la guitarra en la mano.

-Pero los equipos los forman los entrenadores, ¿cómo ha visto en eso al Presidente Boric?

Un Presidente tiene que tener un número 10, como Maradona, Gorosito, un conductor, el que arma el medio campo y distribuye el juego. El que mira a los punteros y los alimenta. Ese conductor es el comité político y, primeramente, el ministro de Interior. Tuve la experiencia de trabajar con el presidente Lagos, donde estaba José Miguel Insulza en interior, Francisco Vidal en la vocería y yo como Ministerio Secretario de la Presidencia. Había un equipo muy afiatado que conducía el proceso, que era lo básico para no cometer errores.

-¿Qué piensa de los nombres que llegaron tras el primer cambio de gabinete?

Izkia tenía muchas condiciones en la campaña, pero el ministerio requería más experiencia. En la familia usted tiene al papá, la mamá, los hijos, los abuelos, conviven distintas generaciones. Así es la vida. En la política uno también tiene que mezclar experiencia e innovación, y si usted logra tener un buen ministro del Interior que conduzca, el proceso se puede encaminar bien. Por eso creo que fue bueno colocar a dos personas de mucha experiencia como Carolina Tohá y Ana Lya Uriarte.

-¿Es partidario de partir nuevamente de cero en el tema constitucional o prefiere resguardar ciertos intereses?

Yo no creo que en la vida uno parta de cero, ninguna generación parte de cero, ningún proceso parte de cero. Los procesos están construidos en base a la experiencia del pasado y las nuevas exigencias del presente. Hay una mezcla sabia en conjugar ambas cosas. Se puede partir de una hoja en blanco, desde el punto de vista jurídico, pero no desde el punto de vista político, donde las variables son integrales. El país no nació ayer, tiene su historia, sus aportes y sus desafíos.

-Y respecto a los escaños reservados, ¿cuál es su posición en este segundo tiempo?

Yo esperaría escuchar a los dirigentes de los pueblos originarios. No voy a impulsar desde mi perspectiva sin escuchar ante a los dirigentes. Son ellos los que tienen que pronunciarse.

-¿Por qué dijo que era necesario que Boric visite La Araucanía?

Porque le da una respuesta a los problemas que tiene la región, la gente siente que el gobernante esta preocupado de su suerte y es capaz de escuchar a los actores de las regiones. La gente busca seguridad, un líder, por eso es importante que el Presidente vaya. Pero estas visitas no pueden ser protocolares, el gobierno tiene que tener un proyecto político respecto a los problemas de la región.

-Un proyecto más allá  de la extensión por séptima  vez del estado de excepción en la Macrozona Sur, me imagino.

Absolutamente, es lo que le acabo de decir en la sala a las tres ministras que estaban ahí. La pregunta entonces es si este estado de excepción se va a convertir en estado permanente. Y la respuesta tiene que darla el gobierno.

 

 

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