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Catalina Pérez (RD): “Hay que rodear la nueva Convención de un soporte técnico apropiado”

Por: Joaquín Castro Mauro | Publicado: 21.09.2022
Catalina Pérez (RD): “Hay que rodear la nueva Convención de un soporte técnico apropiado” |
La diputada RD se muestra abierta a la creación de una comisión de expertos que acompañe el proceso constituyente, pero llama a no transformarlo en «una Convención mixta». Además, mantiene firme su postura contra el TPP 11, pese a las dudas que despierta en el Gobierno. «Es una mala política para nuestro país», dice en diálogo con El Desconcierto.

«Ha sido una conversación sumamente compleja» es lo primero que plantea la diputada Catalina Pérez (31) al preguntarle por los primeros pasos de la negociación por un nuevo proceso constituyente, que se reanudarán este viernes 23 de septiembre.

Para la jefa de bancada de Revolución Democrática (RD), esta «enorme responsabilidad» tiene una gran traba. «No sabemos si Chile Vamos va a cumplir su palabra», advierte la legisladora, quien teme que la oposición pierda la oportunidad de «dejar atrás a una derecha defensora del golpe militar y dar paso a una derecha democrática que entiende los derechos sociales».

– ¿Cuáles son sus expectativas de cara a la próxima reunión?

Espero que logremos ir avanzando. Cada partido del Frente Amplio presentó sus propuestas para dar inicio a una conversación sobre el proceso constituyente. Otros partidos políticos también lo han hecho, más lento ha estado Chile Vamos, que espero también llegue con iniciativas para darle cauce. 

En esto es fundamental el orden interno al interior de la oposición. A mi parecer, no han logrado ordenarse y tienen que entender que la responsabilidad de darle certezas a la ciudadanía no es solamente el gobierno, es de todos los sectores políticos. Y en ese sentido, espero que podamos comunicar prontas y buenas noticias a los vecinos y vecinas que ansían vivir mejor.

– ¿Hay que confiar en la palabra de la oposición? ¿Cuál es su postura?

Soy de quienes prefieren entregar un voto de confianza. Considero que dentro de Chile Vamos también hay sectores dialogantes que entienden la relevancia de dar un cauce democrático al malestar de los chilenos y chilenas, que entienden que la crisis económica y del modelo neoliberal no se ha ido a ninguna parte y que la perpetuación de ese modelo está en la Constitución de 1980. 

Debemos dar paso a un nuevo orden social y político. Hay sectores dentro de la oposición que entienden aquello e incluso lo ven como una oportunidad generacional, no como una agenda de la izquierda, sino como un mínimo democrático para vivir mejor.

– ¿Qué rol debería asumir finalmente el Gobierno en esta negociación? La derecha pide que no pautee.

Quienes piden la salida del gobierno están profundamente equivocados. Creo que desconocer que el Gobierno tiene un rol en este proceso es no entender bien lo que nos estamos jugando. Recordemos, por ejemplo, que es el Gobierno quien tiene que hacerse cargo de habilitar el gasto que irroga el proceso constituyente. 

Yo creo que los poderes constituidos tienen que ser un aporte para que el poder constituyente se exprese libremente y en eso el gobierno tiene que ser la garantía de protección y acompañamiento al proceso.

«No podemos transformar esto en una Convención mixta»

– ¿Qué le parece la posibilidad de convocar a un nuevo plebiscito de entrada?

A mí me parece sumamente inexplicable que los sectores que piden un plebiscito de entrada reconozcan solo una de las preguntas del plebiscito que ya hicimos. El pueblo ya se manifestó respecto de la necesidad de tener una nueva Constitución, pero no reconocen que también se manifestó de forma mayoritaria para que sea redactada por una Convención Constitucional. 

Yo creo que es deshonesto pretender disfrazar o enmascarar en voluntad democrática la desconfianza respecto de la creación de una nueva Convención. El pueblo hizo un pronunciamiento claro respecto a la necesidad de una nueva Constitución y una Convención Constitucional, porque no quiere que sean los mismos de siempre, aquellos que no conocen la realidad, los que redacten una nueva carta fundamental. Y creo que eso hay que no solamente respetarlo, sino que dar garantías. 

– También se habla de un comité de expertos. ¿Qué rol debería jugar en el proceso?

Nosotros hemos propuesto la creación de una comisión técnica que prepare la instalación de la nueva Convención Constitucional, que comience a funcionar desde ya integrada por técnicos designados por la diversidad de instituciones que componen nuestro orden democrático. 

Creemos que tienen que haber técnicos designados por los tres poderes del Estado, que tienen que estar también las universidades y las municipalidades, que son sumamente relevantes para la elaboración de políticas públicas. Hay que rodear a la nueva Convención de un soporte técnico apropiado para la deliberación democrática que deben hacer los convencionales. Esto es algo sumamente valioso, entrega confianza a la ciudadanía y a la oposición respecto de las garantías en el proceso. 

Por lo mismo consideramos que eso puede ser un punto que facilite la llegada de acuerdos, entendiendo que para nosotros el límite es que la expresión de soberanía reside en quienes fueron electos para sus efectos y no podemos, por tanto, transformar esto en una Convención mixta o en un grupo de expertos que terminan redactando la Constitución y no habiendo sido electos para esa agencia.

– ¿Y qué pasa con los independientes? ¿Cómo podrán participar del proceso?

No tenemos una propuesta cerrada todavía. Nosotros presentamos una propuesta donde nos comprometemos a presentar una fórmula para aquello, porque nos parece que tienen que ser parte del debate que queremos, así como la incorporación también de pueblos indígenas. Lo mismo pasa con la paridad, nos parecen mínimos democráticos de respeto a los cuales no podemos retroceder. 

«Gobernamos en tiempos de cambio y de impugnación»

– Pasando a otros temas de la contingencia, hemos visto al Presidente siendo observado con mucha atención desde el extranjero, pero esta mirada no se condice a nivel interno, donde hay bajos índices de aprobación de su gestión. ¿Por qué cree que se produce está dualidad? 

Gobernamos en tiempos de cambio y de impugnación, y esto no es aceptado por los sectores que están cómodos con el actual sistema. Chile ya comenzó a cambiar y la pregunta es hacia dónde van a venir en ese proceso de cambio. Nosotros somos quienes bregamos porque aquello traiga un mejor vivir para las personas, más justicia, más equidad, más democracia, más cuidado del medio ambiente.

Yo creo que el neoliberalismo de los últimos 40 años no ha sido en vano. Cuando fracasa su promesa, se genera un proceso de desconfianza total en la política, en su modelo económico, en su modelo de representación que lleva hacia estallidos sociales, por ejemplo. Sin embargo, un rol de la política es conducir esas situaciones hacia nuevos procesos democráticos.

(La baja aprobación) es una constatación del momento de impugnación que vivimos, en donde no queremos a nada ni a nadie. Son momentos complejos para cualquier gobierno. Creo que tenemos que salir de ahí y pasar un momento de Constitución, un momento constituyente que nos permita tomar en nuestras manos el futuro de nuestro país. Pero eso no es tarea sencilla. 

– Pero han habido momentos en que el propio Presidente suscita polémica y desconfianza, por ejemplo, cuando habló de «subordinación» de las Fuerzas Armadas. ¿Fue un error recalcarlo?

No, en ningún caso. Creo que la presentación (de la Parada Militar) estuvo dentro de lo de los impecables márgenes de nuestro ejercicio republicano y creo que no hay mucho más que agregar.

– ¿Y el impasse provocado con el embajador de Israel? ¿Estuvo justificado?

Los derechos humanos se defienden aquí y en cualquier lugar del mundo. Cuando tienes un régimen de apartheid por parte de Israel resulta casi imposible tolerarlo. Me parece que las acciones que el gobierno hace son adecuadas y considero que no podemos seguir haciendo vista gorda de lo que pasa en otro lugar del mundo y olvidarnos del sufrimiento tremendo que experimenta un pueblo hace décadas.

La decisión que toma este gobierno no es solamente justificada, sino que además es necesaria en términos de manifestar la oposición cuando cosas como éstas están ocurriendo en otros lugares.

– También se ha visto una oposición dubitativa del oficialismo frente al TPP 11. ¿Qué posición debería asumir el gobierno?

Yo creo que la discusión del TPP 11 toca líneas que nosotros no podemos pasar, en cuanto a la defensa de la soberanía, de nuestros territorios, medio ambiente y recursos naturales. Me parece que son materias fundantes de nuestra mirada, del mundo, del país y del desarrollo. Yo no creo en el TPP 11 y voy a seguir pensando que es una mala política para nuestro país, siendo oposición o siendo gobierno.

Es una discusión que se viene dentro de los próximos días o semanas al interior de nuestra coalición y al interior del Congreso Nacional. Y al menos esa ha sido y va a seguir siendo mi posición.

«Espero que la actitud de la oposición no sea la de Piñera»

– Hace unos días, en entrevista con La Tercera, el expresidente Piñera dijo «que hay muchas frases de los candidatos que envejecen mal y este es el caso de Boric». ¿Qué le parecen estas declaraciones?

Creo que hay muchos gobiernos que envejecen mal. En el caso del expresidente Sebastián Piñera, también hay muchos liderazgos que envejecen mal. Me parece una lástima que su primera aparición sea esta. Estos son momentos donde nos necesitamos a todos y a todas, donde tenemos que generar espacios de reencuentro, donde debemos ser honestos con la ciudadanía respecto de nuestras posiciones políticas y no escondernos. No como lo hizo el expresidente Piñera durante la campaña del Rechazo, por ejemplo.

Espero que la actitud de la oposición no sea la de él, sino que sea la del reencuentro, la del diálogo y la de la recomposición de los caminos democráticos para llevar adelante los desafíos que tenemos como país. Hay algo que sí valoro que es su compromiso por una nueva Convención Constitucional. Creo que es algo que hay que escuchar y recoger. Pero me parece que el tono tiene que ser otro.

– También deslizó que la agenda que proponían en seguridad fue obstruida por la oposición y qué podían estar arrepentidos, porque «otra cosa es con guitarra». ¿Es atendible este reclamo?

Creo que es claro para la ciudadanía que la política de seguridad del gobierno del expresidente Sebastián Piñera fracasó, especialmente en su capacidad de entregar certezas y en la posibilidad de ofrecer a la gente volver a vivir tranquila.

Eso es algo que hoy día estamos buscando recomponer. Pero que requiere de un esfuerzo de Estado y no un esfuerzo de un gobierno determinado, y espero que en eso contemos con la oposición para llevar adelante esos tremendos desafíos que tenemos por delante.

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