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Miryam Singer, directora de ópera: “De un varón se espera un liderazgo enérgico. De una mujer se espera lo contrario”

Por: Francisca Quiroga | Publicado: 29.09.2019
Miryam Singer, directora de ópera: “De un varón se espera un liderazgo enérgico. De una mujer se espera lo contrario” opera | Foto: Miryam Singer con elenco Colegio Leonardo da Vinci de Las Condes.
Conversamos con Miryam Singer, ex soprano, directora de ópera y maestra, acerca de su experiencia en la dirección de Carmen, obra que contó con un elenco infantil sobre las tablas: El coro de niños de tercero a octavo básico del Colegio Leonardo Da Vinci de Las Condes. Además, nos contó sobre su visión de ser mujer en una posición de liderazgo y su experiencia ejerciendo esta labor.

Miryam Singer es Arquitecta, soprano, directora de ópera, maestra. Hace pocas semanas finalizó su trabajo en la dirección de Carmen, una de las obras más exitosas en la historia del género, que se exhibió en el Teatro Municipal de Las Condes durante agosto, bajo la dirección musical de Eduardo Browne y con dos elencos, encabezados por las mezzosopranos Evelyn Ramírez y Francisca Muñoz, y los tenores Pedro Espinoza y Brayan Ávila.

Aunque su formación fue la arquitectura, la música es la estructura que la apasiona y que la lleva a edificar el lugar donde habitará durante toda su vida: luego de estudiar profesionalmente canto lírico, durante 25 años ejerce como soprano solista, mostrando su talento dentro y fuera de Chile. Luego de ese período se especializa en escenografía, iluminación, vestuario, tomando además la dirección general de varias obras. En ese proceso se establece como directora en más de 25 producciones, como Madama Butterfly, Le Convenienze ed Inconvenienze Teatrali, La Traviata, sólo por mencionar algunos de sus trabajos.

Tuvimos la oportunidad de conversar con la ex soprano acerca de su experiencia en la dirección de Carmen, obra que contó con un elenco infantil sobre las tablas: El coro de niños de tercero a octavo básico del Colegio Leonardo Da Vinci de Las Condes. Además, nos contó sobre su visión de ser mujer en una posición de liderazgo y su experiencia ejerciendo esta labor.

¿Cuándo y por qué empezó tu amor por la ópera?

-Cuando escuché a María Callas por primera vez. No recuerdo bien el año en que sucedió, pero fue tarde, porque antes de los veintidós, mis inclinaciones musicales eran otras. 

¿Cómo ha sido tu experiencia en la dirección de ésta y otras obras siendo mujer?

-Es sin duda muchísimo más difícil para una mujer que para un hombre. De un varón se espera fuerza, decisión y un liderazgo enérgico, seguro. De una mujer se espera lo contrario. Para montar una ópera no se puede titubear o andar pidiendo disculpas o permiso; el tiempo del montaje es demasiado costoso para renunciar a la responsabilidad del mando y eso puede ser resentido.
Por eso es que siempre intento ejercer esa responsabilidad con respeto y reconocimiento del prójimo, entendiendo que todos mis dirigidos son mis pares, y que todos son personas extraordinariamente inteligentes y talentosas, a las que debo persuadir, no forzar. 

¿Cómo se desarrolla tu relación con los elencos y equipos de trabajo?

-Siempre trato de reconocer en cada persona sus talentos y fortalezas, de manera que mi dirección se adapte a estas fuerzas naturales que cohabitan en ellos. Nunca exijo algo que intuyo no está en la naturaleza de la persona, y que, en consecuencia, no puede dar. Siempre creo que si una persona está participando de una ópera es porque ama lo que hace, que entiende que para que esa ópera salga bien, todos tenemos que remar para el mismo lado, y que mi función es llevar el timón, nada más. Por cierto, he tenido suerte, muy pocas veces me ha sucedido que alguien anteponga sus propios fantasmas al trabajo colectivo; el 95% de las personas a las que me ha tocado dirigir, han sido generosas de corazón,  ¡y eso es una gran fortuna!

En Carmen hay un femicidio ¿Cómo convive un clásico de la ópera  con los temas de contingencia y feminismo?

-El caso de Carmen es bastante paradigmático. El personaje encarna a una mujer inteligente, intuitiva, perceptiva, segura. Por su condición de gitana su existencia transcurre en los márgenes de la sociedad, por eso es natural que no adhiera a los paradigmas burgueses de la época y que no tenga conflictos con la percepción de su identidad. Es una mujer que vive conscientemente su libertad y autonomía social. Y sin embargo, se trata de un personaje concebido como un ideal de mujer masculino: los libretistas y el compositor ¡eran varones!  Es un libreto escrito en 1875, en tiempos de sometimiento absoluto de la mujer,  los términos de relación de poder y paradigmas sociales eran impuestos por el varón. En otras palabras, se trata de una mujer imaginada, lo que me hace pensar que el pensamiento feminista no es privativo de las mujeres y que de una u otra forma se manifiesta también como una respuesta masculina a la tremenda inequidad en la que transcurrió la existencia de la mitad de la población humana. No es posible, para mi forma de pensar, que toda esa injusticia no fuese percibida por algún varón en todos los tiempos. Sería muy triste pensar que jamás hubo algún artista o escritor que se percatara de lo obvio: que la opresión de la mujer tenía costo brutal para la humanidad completa.

 ¿Cómo evalúas la gestión de acercar la ópera a la comunidad?

-Todas las acciones conducentes a difundir el canto lírico son buenas para mí.  Con ello los públicos pueden tomar contacto con la voz educada en la tradición del canto lírico, y con la música de los grandes compositores. ¡bienvenido sea!

¿Cómo fue el trabajo con los niños del colegio Leonardo Da Vinci de Las Condes?

-¡MARAVILLOSO!
Aprendí tanto con ellos, fueron los mejores maestros, estoy muy agradecida de su generosidad, de su encanto, de su inocencia y su sabiduría. Estoy agradecida de la vida, que me puso frente a esta experiencia sin igual. Tuve la suerte de encontrar en Juan Ricotti, Director del Colegio, un líder inteligente y preclaro; en Andrea Molina, la Directora del Coro, una profesional impecable, segura, una artista y maestra; en Juan Cortés, director del Departamento de Música un colaborador decidido, inigualable.

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