Escena

“Justicia”, del colectivo CTM: Después de verla invite a alguien que nunca va al teatro

Por: Rodrigo Hidalgo | Publicado: 08.09.2022
“Justicia”, del colectivo CTM: Después de verla invite a alguien que nunca va al teatro “Justicia”, del colectivo CTM |
El Colectivo trabaja el tema del Sename desde hace tiempo y acá ofrece una puesta en escena notable, y que remata en la metáfora de una mano con un par de dedos menos, y la voz quebrada de uno de esos chicos de la Primera Línea.

Este monólogo desesperado, basado en registros documentales, en que un chico del Sename clama por justicia y le pregunta a Dios el porqué de su destino (“si yo nací blanco”), es un mensaje urgente y necesario que debemos ser capaces de hacer llegar a la mayor cantidad de personas posible, más allá del mero público habitual de las artes escénicas. Hoy más que nunca quienes vamos al teatro estamos obligados a hacer ese esfuerzo.

No puede ser que haya quienes, ante esas vidas condenadas por el círculo vicioso de la pobreza, las drogas y la delincuencia, se muestren indolentes. Un niño o niña de Sename es una criatura cuyos padres están o presos o internados o inhabilitados de cumplir la mínima función de cuidado. El maltrato y el dolor del abandono total. Eso es. La institución es una cárcel, los abusos son naturalizados, las adopciones discriminan a la oveja negra. Los sicólogos y asistentes sociales que trabajan en Sename, “los chutes”, del puro contacto cotidiano con esas realidades, están siempre estresados y con tratamiento antidepresivo. Son cómplices y encubridores. Niños que se prostituyen. Que fuman desde los 6 o los 7. Niños que no entienden por qué quieren romperlo todo, con rabia, con violencia, con rencor.

Esta obra no sólo hay que llevarla a los colegios caros, a las niñas y niños ricos, sino además a la inmensa mediocridad de privados y subvencionados que se llama orgullosamente de clase media. Y no sólo a los colegios: a las empresas, a los call centers, a esa masa trabajadora alienada que vive temiendo ser asaltada por los magros logros de sus esfuerzos. No puede ser que haya compatriotas que al ver a la gente sin casa durmiendo en la calle o en los accesos del metro, sienta indignación y clame por la mano dura de las autoridades. Puede ser chocante, molesto y todo lo que quieras, puede darte asco incluso. Pero esconderlos o sacarlos de la vista, no resuelve nada y sólo habla de tu ceguera.

No puede ser que haya quienes grafiteen “pitéate un flaite”. Los delincuentes cada vez más jóvenes, son hijos y nietos de delincuentes, son delincuentes de sangre azul. Hay un contexto que se reproduce y perpetúa funesto, sin salida. La adopción es un espejismo. El respeto se infunde. O soi choro o estai vi’o. Las imágenes que del amor tienen esos niños, un único beso sin abuso. La incapacidad de discernir entre desear y poseer. Adolescentes que quieren morir pronto, que quieren desquitarse de todos nosotros porque no eligieron nacer así, sin ninguna posibilidad, sin solución. Sin amor. Cómo no entender y atender a ese clamor, ese ruego de justicia.

Tampoco creemos que ser un niño del Sename es ser un héroe de la Primera Línea. Como si se hubiesen puesto de moda porque salieron en la tele. Mucho menos hoy por hoy, que es legítimo preguntarse ¿qué fue, qué significó el Estallido Social del 18 de octubre de 2019? La Plaza Dignidad y los héroes anónimos de la Primera Línea, los chicos del Sename: una juventud que no tiene nada que perder porque no tiene simplemente nada. ¿Para qué nacimos, tatita Dios? ¿Qué puede tener de heroico ese destino?

El Colectivo CTM trabaja este tema del Sename desde hace tiempo y acá lo presenta desde investigaciones y registros documentales, se basa en datos, testimonios y cifras. “Justicia” es una puesta en escena notable, que incorpora cuerpo y movimiento, video y efectos sonoros, logrando una atmósfera de comic en blanco y negro, con mucho ritmo, y que remata en la metáfora de una mano con un par de dedos menos, y la voz quebrada de uno de esos chicos de la Primera Línea, que nos entrega una advertencia a la sociedad, y es que tarde o temprano explotarán, uno por uno o todos juntos, porque sus vidas son una olla a presión, una absurda acumulación de injusticias de todo orden, una sobre otra, que no se detiene, que sigue ardiendo. Porque hay que hacer arder y quemarlo todo, hay que destruir y luego hay que empezar todo de nuevo.

Dramaturgia y dirección: María José Pizarro

Compañía: Colectivo CTM

Elenco: Sebastián Trincado

Teatro Mori Bellavista – Constitución 183 – Providencia
Hasta el 17-09-2022
20:30 Hrs.

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