(Texto del libro Plebiscito para una nueva Constitución, de Ediciones El Desconcierto, leído durante el encuentro ciudadano del pasado 20 de julio).

Creo que esta frase representa y hace develar el verdadero objetivo que debiese tener este espacio, que no es otro que sentar los precedentes para la creación de una fuerza constituyente. Fuerza que tenga la capacidad de irrumpir dentro de la institucionalidad política que se encuentra secuestrada por personajes tan nefastos como quien dijese las palabras anteriormente mencionadas.

Y con todo lo anterior me refiero a quienes han gobernado a espaldas de las verdaderas mayorías, ésas que los últimos años se han volcado a las calles exigiendo la construcción de un Chile que nos alcance a todos. Construcción que nace y yace en el seno de los movimientos sociales y en una nueva constitución para nuestra patria.

Por otra parte, los estudiantes hemos entendido que nuestra lucha trascienda lo educativo y hemos asumido que no podemos quedarnos con que somos el futuro de Chile, sino que debemos construir ese futuro junto a los demás actores sociales, aliándonos como ciudadanos y, por qué no decirlo, también como izquierda.

Para finalizar, quiero hacer un llamado a los compañeros y las compañeras presentes. Un llamado a no olvidar las tareas que como fuerza social tenemos pendientes y debemos resolver, tareas que esperemos logren sanar la profunda herida que el tiempo ha sobrepuesto en nuestra tierra. A no olvidar que la historia nos ha dejado en claro que es un férreo canto social, hermana de la memoria y de sus transformaciones. No podemos ignorar en ningún segundo de este año, que nos encontramos en una etapa tan compleja como histórica. Ser ignorante de eso o aparentar soslayarlo es también ser reproductor de la abundante amnesia colectiva que estamos obligados a enfrentar.