CatalinaNo era la primera vez que Catalina Catrileo, hermana del joven de 23 años que fue asesinado por la espalda mientras participaba de una toma de hacienda el 2008, y la candidata de la Nueva Mayoría se encontraban. Durante el 2010, en la inauguración del Museo de la Memoria, Catalina escaló una torre de iluminación para pedir justicia por su hermano muerto.

En aquella ocasión, la acompañaba Ana Vergara Toledo, hermana de los tres jóvenes asesinados en dictadura. Ambas lograron paralizar el discurso de la entonces presidenta.

“En democracia se hace justicia y se hará justicia, eso es lo que nosotros podemos asegurar”, señaló Bachelet. Sin embargo, Walter Martínez, el cabo condenado por la muerte del joven Catrileo, fue dado de baja de la institución y hoy vive bajo libertad vigilada, una decisión que atormenta a la familia.

Años después, a semanas de las elecciones presidenciales, Catalina y su madre, Mónica Quezada, llegaron hasta el cierre de campaña de Michelle Bachelet en Temuco. Según relata la joven, en el lugar “llegó gente a quitarnos los megáfonos y las fotos. Nos empujaban militantes desde atrás y, adelante, los guardias del comando se abalanzaron a quitarnos las cosas”.

Fue entonces cuando Catrileo presenció la agresión a su madre. “Le querían quitar la foto de Matías que ella tenía en el pecho y entonces le golpearon la cara”, detalla. El ataque significó una fractura dental para Mónica Quezada.

 

“UN MILITANTE DEL PARTIDO COMUNISTA NOS GOLPEÓ CON SU BANDERA”

Según el relato de Catalina Catrileo, “había un militante del Partido Comunista que con una bandera comenzó a pegarnos”. Los ataques de los simpatizantes de Bachelet se habrían producido por el intento de la familia Catrileo de lanzar una bomba de pintura al escenario.

“Era una pintura roja simbólica que se quería tirar al escenario, por supuesto no era el objetivo dañar a nadie, ni a Bachelet. Aunque hubiésemos querido, en todo caso, no lo hubiéramos logrado”.

Por su parte, las Juventudes Comunistas de Temuco dieron a conocer un comunicado donde entregan su versión sobre los hechos.

“El altercado comenzó mientras la candidata Michelle Bachelet pronunciaba su discurso, siendo arrojadas bombas de pinturas y piedras hacia el escenario. En ese momento, por medidas de seguridad, compañeros se acercaron al sector de donde provenían las piedras y ahí se encontraban Mónica Quezada, con su hija y dos jóvenes más”, describen.

Según el colectivo, “trataron de apaciguar el ambiente sin hacer uso de la fuerza, quitando las banderas que estaban siendo usadas para golpear a las personas que se encontraban en el altercado”.

Además, aseguraron que “la persona que agredió a Mónica Quezada, identificada por los presentes, no es miembro del Partido Comunista ni de su Juventud. En ese sentido, ningún miembro del Partido Comunista y su Juventud tuvieron relación con la agresión sufrida por Mónica Quezada”.

Por último, en la declaración, las Juventudes Comunistas de Temuco recordaron su compromiso con las luchas del pueblo mapuche y su rechazo a los “hechos de violencia contra una familia que ha sufrido la injusticia y el dolor más grande de perder un luchador por la liberación de su pueblo”.

 

EL PUEBLO MAPUCHE Y SU FUTURO CON BACHELET

Mónica QuezadaPara Catalina Catrileo, la alta posibilidad triunfo de Bachelet en la próximas elecciones es la evidencia de “un sistema manipulador donde la gente todavía confía en un rostro bonito. No son capaces de ver que la Nueva Mayoría actúa de la misma forma que los gobiernos de derecha”.

“Sabemos que va a ser lo mismo, que va a seguir aplicando Ley Antiterrorista, que van a seguir militarizando Wallmapu y que van a haber más muertes. Ella es un lobo en piel de oveja”, declaró.

La tensión entre parte del pueblo mapuche y Michelle Bachelet cuenta con antecedentes. Durante el 2009, la muerte del comunero Jaime Mendoza Collío en manos de Fuerzas Especiales de carabineros se suma a la desaparición del estudiante José Huenante, ocurrida el 2005, y al reciente asesinato de Catrileo.

Según el historiador mapuche Sergio Caniuqueo, ante estos hechos, “uno estima, analizando cómo funciona la política, que el comando de Bachelet estaría preparado para una manifestación de esta índole”.

“Ellos tienen una responsabilidad política en torno a esa decisión de funa. No fue un manifestante, sino que fue una persona de su guardia, eso indica que el guardia tenía una orden”, declaró.

A sus palabras se sumó el periodista Pedro Cayuqueo, quien reflexionó en su última columna en La Tercera: “Si aún existe algo de ética en la política chilena, tanto la candidata como su comando debieran disculparse públicamente con ella y comprometer medidas concretas para terminar con años de una tortura que avergüenza”.