En ambos países se dijo que luego del tan esperado dictamen de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, no quedarían “temas pendientes”. Se cerraba el capítulo de las disputas territoriales y los cuestionamientos. Hoy, a menos de un mes de conocer la resolución del Tribunal, vemos que los problemas se intensifican. ¿Cómo analiza esta situación?

imagen-triangulo-terrestreLas relaciones entre Perú y Chile están cubiertas por un manto de desconfianza mutua muy profundo. Los peruanos están convencidos de que Chile busca excusas para no aplicar el fallo, y en Chile existe la sospecha de que los peruanos nunca van a estar tranquilos realmente hasta que recuperen una porción importante del territorio que perdieron en la Guerra del Pacífico.

En ese ambiente de desconfianza mutua surge esta disputa por un pedazo de 3.7 hectáreas muy irrelevante en términos de territorio, con cero recursos, y que además si quedara para Perú tendría costa seca. Esto refleja el problema del alma que tienen los dos países y la insatisfacción que existe realmente con el fallo de La Haya. Los peruanos realmente no quedaron satisfechos y menos Chile.

El gobierno chileno ha manifestado que el fallo fue claro y “no dejó margen para interpretaciones”, en palabras del Canciller Moreno. Sin embargo la problemática se dio igual. ¿El veredicto tiene cabida para interpretaciones y cómo se dan?

Por supuesto, existe un margen de interpretación y la duda está en que los peruanos entienden que el Tratado de 1929 señala que la frontera terrestre está marcada por el punto de la Concordia, o lo que ellos llaman el punto 266. Chile plantea que el fallo de la Corte, al señalar el Hito 1 como el referente para establecer el paralelo que marca la división de aguas entre Perú y Chile, establece claramente desde la perspectiva chilena que ese es el punto desde el cual se debe medir el territorio también.

Los peruanos dicen que la Corte Internacional de Justicia no tiene atribuciones para referirse a situaciones terrestres. Por lo tanto, por supuesto que hay margen de interpretación.

Esta problemática va a quedar en las manos del próximo gobierno una vez que asuma Michelle Bachelet el 11 de marzo. ¿Qué medidas debería tomar la nueva administración para enfrentar la situación?

Yo creo que la postura de próximo gobierno debe ser un cambio bastante radical en el enfoque de las relaciones con Perú y el resto de Sudamérica. Salir del muy estrecho enfoque que ha tenido hasta ahora que es primordialmente comercial, y pasar a un enfoque político, cultural, social, diplomático e incluso militar, la diplomacia militar ha sido un aspecto muy positivo de las relaciones en la región. Se debe buscar un acuerdo de siglo XXI, en el cual este triángulo pase a ser algo irrelevante y no hacer de esto un gran punto de discordia que en verdad, si lo piensas es un absurdo.