HINCHAS azulesPartió como la idea de un grupo de amigos con una pasión en común por la Universidad de Chile. Al igual que tantos a lo largo de Chile, los hinchas se reunían a discutir de las nuevas visiones sobre el fútbol nacional, la irrupción de las sociedades anónimas y el profundo descontento de la hinchada.

Era necesario, en ese entonces, canalizar un embrión de insatisfacción que sentían como masivo. Fue entonces cuando despertó la idea: “Sentimos que era el momento para dejar de discutir entre grupos de amigos y comenzar a dar discusiones amplias”, señaló Daniel Albornoz, uno de los voceros de la asamblea.

El 4 de enero de este año fue la primera asamblea, cuando llegaron aproximadamente 200 hinchas a discutir en una de las salas de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. En ella se hicieron presentes algunos integrantes de Fútbol Rebelde, quienes participaron de una ponencia que luego dio paso a la amplia discusión.

En una de las reuniones –han sostenido tres hasta el momento, pasando por un foro llamado “Mujeres y fútbol”- los hinchas fueron invitados a conversar sobre sus problemas. Y  la conversación fluyó.

Tal como recuerda Albornoz, cuando existían las corporaciones en el fútbol profesional chileno, los socios de los respectivos clubes pagaban una cuota razonable y tenían voz y voto dentro de sus equipos. Además de poder elegir una directiva e incluso participar de una lista para integrarla, los hinchas de la Universidad de Chile contaban con una sede que los recibía en todo momento.

“Hoy en día las puertas del Centro Deportivo Azul (CDA), que es donde entrena el equipo, y las oficinas de Azul Azul, son todas privadas”.

“Eso hoy en día no existe. Hoy en día las puertas del Centro Deportivo Azul (CDA), que es donde entrena el equipo, y las oficinas de Azul Azul, son todas privadas. Están a puertas cerradas y uno no tiene espacio para entrar ahí”, explicó el vocero.

Este y otros problemas han sido tocados en las asambleas, que son verdaderas instancias de participación donde los hinchas son invitados a construir un proceso horizontal y de respeto.

 

Algo inclusivo, horizontal y no plutocrático

Crisis de identidad, la falta de un espacio donde converger y la desconexión del equipo con su hinchada en actividades extrafutbolísticas son alguno de los problemas que hoy mantienen insatisfechos a los seguidores del Bulla.

1010119_1435681926674617_1685827484_nActualmente, los funcionarios de Azul Azul –desde sus jugadores hasta los administradores- tienen prohibido participar en diversas actividades relacionadas a las hinchadas o a las barras. Dicha prohibición se hace extensiva a las iniciativas sociales, a cuales los futbolistas no pueden asistir.

La propuesta de la Asamblea de Hinchas Azules, ante este escenario, es radicalmente distinta. “Nos propusimos hacer algo inclusivo, algo horizontal y algo que no es plutocrático, entonces hay una distancia de fondo con la forma misma que tiene el club de actuar”, comentó Albornoz.

Gonzalo Terreros es uno de los asistentes a los encuentros, a los que llegó invitado por un grupo de amigos de la barra. Como otros, asegura que su motivación se forjó al sentir que el modelo de “fútbol de mercado”, imperante en Chile, ha desvinculado al deporte mismo y a sus hinchas de una actividad que originalmente es propiedad de la gente.

“A corto plazo espero que seamos capaces de organizarnos como hinchas y definir objetivos que nos permitan ser un referente de lucha que cuestione el modelo que el Estado ha impuesto a las Sociedades Anónimas Deportivas”, argumentó.

Según señalan, el espacio de respeto dado en las reuniones ha sorprendido a todo el mundo. Contrario a las pasiones que desata el deporte en los estadios, los hinchas escuchan con atención las ideas e inquietudes de quienes asisten a las asambleas. El objetivo, dicen, es que El Bulla sea protagonista de las decisiones tomadas al interior del club, así como la Universidad debería asumir su rol histórico de recuperar no sólo al equipo, sino de potenciar todas las ramas deportivas al interior de la institución.

 

Junto a Colo Colo, contra las S.A.

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“A nosotros no nos importa si a la U le va bien o no en la cancha. Nuestra crítica va más allá de lo que pasa en la cancha, de si la administración está sacando números azules o no o si estamos obteniendo copas, sino que tiene que ver con la forma de participación. Queremos generar un espacio donde la hinchada pueda participar y si no se la da el club, bueno, entonces la generamos nosotros. Eso implica apoderarse de lo que nos perteneció”, relata Daniel Albornoz.

Consciente de que su intento con la Asamblea de Hinchas Azules tiene grandes similitudes y diferencias con lo que está ocurriendo en Colo Colo de Todos, el vocero aseguró que ambos procesos responden a un nuevo estado de la sociedad chilena, de mayor movilización y atención de parte de la gente. Sin embargo, la situación dada en Colo Colo se da en un contexto diferente: éstos vivieron un proceso de quiebra antes de que el modelo de las Sociedades Anónimas Deportivas fuera impuesto. Por ende, sus hinchas alcanzaron a negociar y mantener al club social y deportivo como un ente activo, algo que los seguidores de la Universidad de Chile no pudieron hacer.

Sin embargo, señaló, hay algo importante que podría gestarse al interior de ambas hinchadas históricamente rivales: “Si algún día pretendemos atacar el modelo de sociedad anónima deportiva, no nos sirve pelear solos. En ese sentido es evidentemente valorable que la gente de Colo Colo, más allá de la rivalidad evidente, esté organizada y esté profundizando sus bases”.

azulLos hinchas ya se encuentran planificando la próxima asamblea para fines de mayo, que coincidirá con el cumpleaños del club. Recientemente se sumaron a la convocatoria de “La marcha de Todas las machas” y esperan continuar relacionándose con nuevos actores. La asamblea, al igual que el sentimiento inexplicable que alberga la pasión compartida por la U, avanza a construir un nuevo camino colectivo que se enfrenta al poder con organización y ganas de recuperar la alegría arrebatada a la gente.