Juan-Apablaza-tresJuan Apablaza, presidente de la Asociación de Fiscalizadores del SII, analizó los desafíos que deberá enfrentar el órgano fiscalizador que será el encargado de poner en marcha la futura Reforma Tributaria, y adelantó que de no incorporar al menos 400 nuevos fiscalizadores, el servicio colapsará.

Revisa acá la entrevista que sostuvo con El Desconcierto.

 

-¿Está capacitado el SII para absorber la demanda de fiscalizaciones que generará la Reforma Tributaria?

“Yo creo que hay que separar en dos áreas el déficit de la dotación y estructura. Primero, hay que recordar que el año 2001 se promulga la ley de lucha contra la evasión, donde ésta incorpora dotación al SII, básicamente fiscalizadores. Entonces, a partir de eso la ley contemplaba bajar 4 puntos la evasión de esos años, y la verdad es que se bajaron 10 puntos. Fue un resultado bastante bueno. Pero además se incorporó todo el tema tecnológico; recordemos que el primer préstamo del BID se dio al SII para la modernización, y nace el tema del internet y de la prestación de servicio a los contribuyentes, de la base de datos del servicio, de las declaraciones, y todo, lo que funcionó  muy bien. Pero hubo un error estratégico cuando esa modernización se paralizó el año 2006. Por tanto, desde esos años que el servicio no tiene una modernización. Eso ha llevado a que haya un déficit en cuanto a dotación por el gran incremento de contribuyentes, nuevas formas de elusión y evasión, nos bajaron el presupuesto en capacitación en los últimos 5 años a la mitad prácticamente, y eso es terrible para una institución que tiene que estar capacitándose constantemente para poder atajar a todos los evasores y elusores tributarios que no pagan ni un peso en Chile”.

-¿Cuánta es la sobrecarga que se estaría añadiendo al SII con la Reforma como está planteada?

“Se estaría recargando bastante. Hoy con la evasión en 26 puntos en el IVA, y mucho más -prácticamente el doble en rentas-, significa que todos los dardos y esfuerzos sean con la realización de auditorías selectivas y en profundidad, y también en la calle, de forma presencial para poder combatir la elusión de ellos. También complementar esas auditorías hacia los grandes contribuyentes que hoy mezclan las formas de eludir impuestos. Lo que promueve este proyecto de ley es incorporar sí o sí más fiscalizadores y funcionarios al SII. Nosotros lo que decimos es que al menos, para estos 4 años, debieran haber 400 fiscalizadores. Además hay que incorporar otro tipo de funcionarios como informáticos, abogados, técnicos, etc. que presten apoyo a estas labores. Lo otro que para nosotros es muy importante es que esta gente que llegaría al servicio, que podrían ser 500 funcionarios de aquí al 2017, no estén siempre a contrata, junto con todos los que ya están en esa condición, porque son gente especializada, muy cara de preparar, y eso requiere abordar una ley de planta. Y esa es la segunda pata de la modernización”.

-¿Esto sería específicamente para el SII? Porque la realidad de los trabajadores a contrata afecta a todo el resto de las dotaciones públicas.

“Claro. En el servicio siempre hemos intentado mantener la relación que dice el estatuto administrativo: 80% de planta y el 20% de contrata. En otros servicios es peor la cosa, es como al revés. Pero nosotros decimos que hay que poner ojo y tener cuidado, porque preparar un fiscalizador en el servicio es muy caro. No es un curso, y que con eso la persona ya esté lista para trabajar, sino que son por lo menos 5 años de preparación de la persona, en capacitación, cursos, etc. Entonces no queremos que le pase un poco, guardando las proporciones, lo que a los pilotos de la Aviación que se van a atrabajar después a Lan. Acá, es un poco lo mismo, y eso significa que hay que darle a la gente incentivos, estabilidad laboral, y por cierto establecer los niveles de 80/20. Por tanto una ley de planta significa que volvemos el 80/20, y que no haya tanta gente a la contrata para que al otro día se vayan por la falta de estabilidad”.

-Uno de los aspectos centrales de la Reforma es la eliminación del FUT, el cual es señalado por varios economistas como un mecanismo que era utilizado por quienes tiene los ingresos más altos para eludir impuestos a través de la creación de empresas de papel. Con la eliminación de este dispositivo, ¿aumentará mucho la carga de cómo se fiscaliza a las grandes empresas? Esto se llevaba a través de un registro de cuáles eran las utilidades que no retiraban los dueños de las empresas, y con esto todas las utilidades se declararán como impuestos de primera categoría.

“Primero, decir que la eliminación del FUT era un tema que nosotros como asociación planteamos hace un año y medio en un proyecto de reforma tributaria que hicimos y le presentamos a senadores y diputados. Efectivamente, eliminar el FUT significa una doble función para los fiscalizadores, porque las utilidades que pagaban impuesto del 20% hasta hoy, eran registradas en el libro FUT. Esas utilidades, mientras no fueran retiradas, no pagaban impuesto final de parte de los socios accionistas, que es el global complementario o el adicional si no tiene residencia en Chile. Entonces, pasa que el modus operandi era re-invertir esto, pero en sociedades de inversión que no generan trabajo, no generan dinamismo de bienes y consumo y por lo tanto otorgaba la posibilidad de no pagar nunca impuestos. La eliminación de esto viene a zanjar el tema, y la empresa paga el impuesto, y a la persona dueña de la empresa le sirve como crédito del impuesto final, pero ya no importa si no está retirada porque paga el impuesto final, el global complementario o el adicional. Yo creo que esto le hace muy bien al país, porque volvemos a los estándares incluso del año 70, donde existía este mecanismo recaudatorio. Claramente, el Fut servía cuando había una crisis en el año 84, pero que ya los tiempos no son como entonces por lo que se hacía necesaria una re-revisión. Son como estos créditos que se dan cuando hay terremotos y que se mantienen eternamente. Y ahí la fiscalización no se va a hacer más liviana sino al contrario, será más fuerte, porque si bien es cierto no habrá más FUT, queda todo el FUT hacia atrás, desde el año 84. La pregunta ahora es qué pasa con eso. Hay créditos que se van a imputar seguramente en los años siguientes. No sabemos si la discusión en el congreso es que ese crédito va a prescribir en el tiempo o cada tres años, no lo sabemos,  entonces nos queda el cacho del FUT desde que se apruebe la ley para atrás, y para adelante si corresponden los gastos que se le imputan a las utilidades”.

-De todas maneras el proyecto plantea aplicar la eliminación del FUT recién en 2018, y además que  la implementación del alza a los impuestos de primera categoría iría funcionando de manera gradual, ¿esto permitiría que se analice sobre la marcha cómo va respondiendo el SII a la nueva carga en la fiscalización?

“Sí, completamente de acuerdo. Además que el aumento del impuesto de primera categoría gradualmente hasta un 25%, cuando ya el FUT sea devengado, hasta ese momento se va a ver un efecto recaudatorio, porque efectivamente el aumento de un 20 a un 25% significa más ingresos. Cuando el FUT se haya devengado, ya no va a importar ese aumento porque el impuesto de primera categoría es un crédito del impuesto final. Entonces como la declaración se hace en el mismo formulario, se pagarán los impuestos de primera categoría pero al global complementario, que es el impuesto final, donde sirve como crédito lo declarado anteriormente. Eso puede generar un efecto neto, puede anularlo por completo”.

-¿Eso cómo quedaría, usando un ejemplo?

“Por ejemplo, la empresa genera 100 pesos de utilidad. Como el impuesto de primera categoría es del 20%, pagas 20 pesos  en impuestos. Esto te deja 80 pesos de utilidad, y de esos, si los retiras, vas a pagar el impuesto final que es el global complementario, como socio o accionista. De esos 80, hay una tabla en el global complementario que define los porcentajes, que dice por ejemplo, de 0 a 500, están exentos de impuestos, y de 501 a 1000, pagan 5%, de 1001 a 2000, pagan 10%, y así hasta el 40%. Entonces, si retiras 80, siguiendo el ejemplo, podrías caer en 35%. Si tú retiras esos 80 y pagas 35%, son alrededor de 25 pesos, pero como ya pagaste 20 en el impuesto de primera categoría, ya no pagas los 25 sino 5, porque esos 20 iniciales funcionan como crédito. Entonces, cuando sea el impuesto devengado, pagan lo mismo, aunque subas de un 20 a un 25, 30 o 35% el impuesto de primera, porque te lo da de crédito inmediatamente. Entonces el efecto será bueno en estos 4 años, pero cuando sea devengado, va a dar lo mismo porque es crédito. Entonces, con el tiempo vamos a ver cómo va el tema de las auditorias, fiscalizaciones, y qué cosas técnicas se pueden hacer y cuáles no, porque no hay recursos, porque es muy engorroso, etc. Y eso claramente se va a tener que ir afinando con el tiempo”.

-¿Ustedes esperan ser invitados por la Comisión de Hacienda que va a discutir el proyecto y dar a conocer su visión como parte de los encargados de ejecutar gran parte de las medidas que se anuncian?

“Claro, esperamos que nos inviten y nosotros vamos a hacer una revisión del proyecto para ver el impacto que tienen, las tareas y lo que nos pide la reforma tributaria, porque una cosa es lo que la ley plantea y otra si eso se puede llevar a cabo por los funcionarios. Y si hay cosas que creemos que no se pueden, vamos a pedir que se ponga ojo en esas cosas, para que sea fiscalizable lo que nos están pidiendo, porque de lo contrario va a ser letra muerta. Y evidentemente eso afecta la recaudación misma del proyecto”.