erraticos

Mike, Juan Carlos e Inti. Sobre el bloque errático cazado.

Mientras caminaba por tierras fueguinas, disfrutando de la inercia embriagadora del andar por la pampa y su horizonte sin interrupciones, acariciada por el viento que barre a ratos cualquier contacto con lo mundano, miraba de cuando en vez a mis colegas y los veía en lo que seguramente sería mi propia imagen, columna y hombros encorvados y proyectados hacia adelante piernas firmes y decididas al pisar equilibrando el peso del cuerpo según la intensidad de la racha de viento. Todas adaptaciones para transitar por la pampa y hacer frente al viento. A momentos levantando la vista oteando el horizonte, buscando, agudizando el sentido para discernir si lo que se ve al fondo es o no es nuestra presa. La única manera de averiguarlo es ir en dirección a ella, y vuelta a la marcha.

En nuestras mochilas los pertrechos para sobrevivir, algo de comida, algunos abrigos y los aparatos necesarios para hacer frente a nuestra cacería: martillo, cincel, explosivos, gps, blck de notas y bolsas de género para guardar los trofeos y piezas de la caza. De pronto un murmullo llama mi atención, miro desde dónde proviene y es Michael, aquí me detengo para señalar que Michael Kaplan es investigador de la universidad de Columbia y asociado a Lamont-Doherty Earth Observatory. Haciendo señas y dando instrucciones en su lengua gringa, desde la cresta de una morrena que un glaciar dejó hace mucho tiempo. A la señal mía de no escucho se percata que el viento no es buenos aliados a la hora de querer establecer un diálogo a la distancia, por lo tanto se limita a hacer un par de señas que dan a entender que hacia la morrena que tenemos al fondo se ve lo que podría ser nuestra próxima caza. A pesar de mis limitaciones visuales logro ver a lo lejos aquello que captó la atención de Michael. Paralelo a mí pero por el fondo de un pequeño valle entre morrenas y que en rigor corresponde a un canal de desagüe del glaciar camina Juan Carlos Aravena, (Investigador Programa GAIA, Universidad de Magallanes.). Apura el paso para ver lo que Michael señalaba.

Avanzamos en formación paralela puede que a veces nos alejamos más uno respecto del otro, o puede darse que la separación entre nosotros nos permita intercambiar palabras y tirar la talla, pero lo cierto es que rápidamente retornamos a nuestra formación de asecho original.

Nos acercamos y ya logro ver aquello que hace un rato atrás era difuso, ahora es visibles forma y cuantificable su dimensión. Juan Carlos se ha adelantado y ya lo tiene, lo observa y se quita la mochila para sacar los instrumentos necesarios para hacer de esa presa, nuestra pieza. Llego al lugar, y ahí estaba la que podría ser nuestra próxima caza, tumbado con sus caras cortadas angulosamente, una altura de 1.60 m., un rectángulo cuyos lados no superan los 2 m. Dentro de las que hemos cazado estos últimos 4 días, está dentro del promedio, no es una pieza pequeña, pero tampoco es tan grande como algunos que superaban los 2.40 m de altura. Esperamos que llegue Michael para que escuchar su opinión. Él es quien tiene la última palabra, sus múltiples caserias y cicatrices lo hacen ser el cazador experto. Llega, se quita la mochila dispuesto a abordarlo, lo observa por todas sus caras, saca una lupa, mira el tamaño de los minerales presentes en la roca, observa alrededor para discernir su procedencia, y nos confirma lo que ya sospechábamos, es el indicado, nos señala que es el Errático o Boulder a ser muestreado.

Un Bloque errático es un trozo de roca relativamente grande, notoriamente diferente por su tamaño o tipo del sustrato nativo del lugar donde se encuentra, la característica de estos bloques es que fueron transportados por el hielo de los glaciares, depositándose al momento de fundirse el hielo. Por lo tanto lo que nosotros estábamos cazando es un testigo de la extensión del hielo en tierra del fuego. Allí en las morrenas dejadas por el lóbulo glaciar que entró por lo que hoy conocemos como Bahía Inútil, estábamos cazando erráticos.

El objetivo de esta cacería es determinar la edad en que posiblemente el hielo estuvo en ese lugar, partiendo del supuesto que el errático, en la posición en la que lo encontramos, no ha sido transportado o movido desde que se fundió el hielo. El método que se utiliza realizar esta geocronologia es lo que se conoce como cosmogonía. Esto que suena a un súper poder de algún súper héroe espacial, es una técnica geoquímica que utiliza las proporciones de un elemento químico con su isotopo, y las edades conocidas de degradación de este elemento. En este caso se utiliza como isotopo el Berilio 10. Lo de cosmogenico, es porque estos elementos químicos depositados en la superficie terrestre, provienen del espacio, estamos bombardeados por rayos cosmogónicos que tiene una carga química que se va depositando en todo, incluso como dijo Michael en los helados.

Bueno, volviendo al lugar de los hechos, Michael evalúa al errático encontrado, para definir si es digno de ser muestreado, esto incluye definir si tiene signos de haber sufrido algún transporte luego de que el hielo fuera fundido, la cantidad de cuarzo presente en la mineralogía de la roca, que este en una posición de la morrena adecuada (cresta o muy cerca de la cresta) y que tenga una buena exposición a los rayos cosmogónicos, luego de evaluar estos parámetros de selección mas su experiencia y olfato, nos da el visto bueno y nos señala donde debemos a martillazo limpio obtener un kilo de la superficie de la roca.

Sacamos nuestras herramientas, la roca no se deja vencer fácil y luego de sudar un rato, obtenemos nuestro trofeo lo guardamos en las bolsas. Cerramos mochilas, oteamos el horizonte y continuamos en búsqueda de edades y en la de caza de erráticos.

Columna publicada el 9 de Junio del 2013, en el suplemento “El Magallanes” de “La Prensa Austral”.

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Inti Gonzalez Ruiz es Licenciado en Geografía, Candidato Magister en Ciencias Antárticas, Mención Glaciología. Punta Arenas.