ballenasLa caza de ballenas con fines científicos ha estado por décadas en el foco del debate en la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Bajo esta figura, Japón ha capturado a más 16.000 ejemplares de cetáceos y ha ejercido gran presión sobre miembros de la CBI para levantar la moratoria que restringe la caza comercial de estos gigantes mamíferos.

Por este motivo, organizaciones internacionales y algunos países miembros de la CBI han mantenido su posición para resguardar la vida de los cetáceos. Fue así como en mayo del 2010 Australia presentó una demanda contra Japón en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para prohibir la caza, supuestamente científica, de ballenas en el Océano Austral.

Las implicancias del fallo emitido por la CIJ sólo tienen potestad en la zona geográfica declarada. Es decir, la prohibición sólo sería efectiva en el Océano Austral. Ante esto, una bancada transversal de parlamentarios propuso un proyecto de acuerdo para detener el programa de caza “científica” de ballenas que tiene Japón en el Pacífico, la cual fue aprobada por unanimidad en el Senado.

“El objetivo ha sido que inicialmente el Gobierno y Senado chileno reaccionen ante las exigencias de la sociedad civil latinoamericana, liderada por una red de mas de 50 organizaciones ciudadanas, antes de la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional”, asegura Cárdenas.

El acuerdo fue presentado ante el canciller Heraldo Muñoz por los senadores Girardi (PPD) y Prokurica (RN), en compañía de las ONGs Centro de Conservación Cetácea y Ecoceanos, y solicita al gobierno chileno levantar una queja diplomática en contra de Japón antes de la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional, en septiembre próximo en Eslovenia.

“Se deberá discutir (en la reunión de la CBI) el hecho que Japón ha continuado realizando operaciones de “caza científica” en el Océano Pacífico, y anuncia que volverá en la próxima temporada 2015-2016 a efectuar operaciones de captura de ballenas en aguas antárticas, luego de efectuar ajustes a su rechazado programa de investigación científica”, sostiene Cárdenas.

La iniciativa, que busca ser una fuerte señal de oposición a la caza de ballenas, pretende posicionar a Chile como uno de las naciones latinoamericanas líderes en materia de conservación cetácea, y de paso, incentivar a los demás países de la región agrupados en el Grupo de Buenos Aires, a sumarse en contra del programa de caza “científica” del gobierno asiático.

Por otra parte, desde diferentes organizaciones aseguran que no descansarán hasta lograr la protección total de los cetáceos a nivel global.

“Nuestra estrategia es ir involucrando a los gobiernos, parlamentos y sociedades latinoamericanas en la defensa activa de las migratorias poblaciones de ballenas y sus ecosistemas, como parte de la lucha contra la depredación industrial de los mares, la conservación de la biodiversidad costera y oceánica, y la defensa de la soberanía e intereses estratégicos de los pueblos, frente al accionar dominador de las transnacionales y gobiernos del norte”, afirma el director de Ecocéanos.

Japón y su estrategia ballenera

La reclamación presentada por Australia en el 2010 terminó favorablemente en La Haya, pues en marzo de este año el juez Peter Tomka decretó que las operaciones balleneras de Japón en la Antártica no cumplían, según los estatutos que rigen el trabajo de la CBI, con el propósito de investigación científica, y por ende ordenó a los nipones revocar los permisos de caza científica en el Océano Austral y no emitir nuevos permisos de captura.

El problema está en que el gobierno japonés, a pesar de declarar públicamente que cumpliría con lo impuesto por la Corte, ha mantenido su postura a favor de la caza de ballenas, lo que se ve reflejado en un nuevo intento por acceder al sector vetado por el fallo.

“Fuentes del gobierno e industria nipona han comenzado a señalar que efectuarían modificaciones a su cuestionado programa de caza, para volver a enviar su flota a aguas antárticas en la próxima temporada 2015-2016”, dice Juan Carlos Cárdenas, director de Ecocéanos.

Sin embargo, debido a que el pueblo japonés ha disminuido su consumo de carne de cetáceo, la información disponible habla de un sobrestock de este tipo de carne, razón por la que está siendo derivada a la alimentación de animales domésticos.

El actuar nipón en la CBI durante los últimos años ha sido tan grave que hasta se ha denunciado la compra de votos a través de dinero y prostitutas a países miembros de la CBI. La investigación del periódico británico “Sunday Times” en 2010 alertó públicamente lo que era un secreto a voces. Japón estaba utilizando toda clase de influencias para permitir la caza comercial de ballenas, la que rige en la comisión desde el año 1986.

Los cetáceos en Chile y el mundo

La situación en nuestro país ha avanzado bastante, ya que desde el 2008, Chile posee la “Ley de Protección a los Cetáceos” (Ley N° 20.293), más conocida como Santuario de Ballenas, que prohíbe en aguas jurisdiccionales chilenas y en su zona económica exclusiva la caza, captura o comercio de estos mamíferos. La iniciativa fue oficializada por el anterior gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet debido a un movimiento ciudadano que agrupó, entre otros, a la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales (CONAPACH), el Centro Ecoceanos y el Centro de Conservación Cetácea.

No obstante, falta mucho por recorrer para asegurar la conservación de los ecosistemas marinos.

“Falta una política nacional de conservación y manejo sostenible y equitativa de la biodiversidad acuática, unida a una mayor información, educación y participación activa e informada de las comunidades costeras y de la pesca de pequeña escala”, afirma Cárdenas.

Por otra parte, a nivel global las cosas están aún en pañales pues no existen grandes regulaciones internacionales al respecto, y tampoco se ha manifestado un bloque opositor unido que pueda resguardar el ecosistema marino.

“Se debe combatir a las políticas neoliberales en nuestras costas y mares, y especialmente en los organismos internacionales. También se debe fortalecer una posición y bloque regional, para que América latina y El Caribe tenga una voz propia que defienda sus intereses estratégicos en los temas de mares y océanos” finaliza el director de Ecocéanos.