cdfEs difícil comenzar a escribir o mejor dicho describir, los sentimientos que nos embargan en este momento. En unas horas más, tendremos una reunión con dos directivos de CDF.

¿El motivo? Ratificar nuestra renuncia a la empresa. Si no se reintegra a los dos editores despedidos ayer martes 5 de agosto, no tiene sentido seguir adelante. Los representantes de la empresa seguramente, esperan que la decisión sea otra. No porque seamos indispensables, sino que porque al hacerlo, les generamos un problema de consideración. Mal que mal, entre despidos y renuncias, parte toda la plana de editores y subeditores de CDF Noticias y uno de sus periodistas.

Si bien es cierto, conocemos a uno de los afectados hace varios años, queremos dejar bien en claro que nuestra renuncia no es por amistad, o porque creemos pertenecer a una camarilla o grupo, tampoco por una malentendida lealtad, simplemente las razones son otras.

El ejercicio del periodismo, desde nuestro punto de vista, contempla una innegable visión idealista de la sociedad. Por esta causa abrazamos esta profesión y en nuestra corta experiencia, con satisfacción hemos descubierto que no nos equivocamos cuando optamos por esta carrera. Por eso nos levantamos día a día y luchamos, desde nuestros distintos escenarios. Sí: los periodistas creemos en una sociedad más justa.

“Nuestros compañeros han sido víctimas de un poder que operó en las sombras y que finalmente, como tantas veces, triunfó. Es simple, somos pequeños al lado de unos señores todopoderosos”.

Pues bien, hoy ese idealismo está seriamente lesionado. Hoy ese idealismo ha sufrido un ataque vil y artero, y lo que es peor, ese balazo ha sido total e insospechadamente asimétrico. Nuestros compañeros han sido víctimas de un poder que operó en las sombras y que finalmente, como tantas veces, triunfó. Es simple, somos pequeños al lado de unos señores todopoderosos.

Es necesario contextualizar, tratar de despojarnos, en una tarea compleja pero desafiante, de nuestra subjetividad, para describir lo que pasó. Un reportaje sobre el estado de avance del estadio de la U, le costó el puesto a dos compañeros. Dos profesionales que CDF, en sus evaluaciones internas, tenía entre los más destacados. Por algo ejercían cargos de responsabilidad y confianza.

La nota en cuestión revelaba que el proyecto está en pañales. Conversamos con el alcalde, con dos concejales de la comuna de Pudahuel y con un dirigente de la comisión estadio del club. En síntesis, lo que exponía tan amenazante trabajo periodístico es eso: que el estadio está en pañales. No se dijo que estaba caído, que era un proyecto muerto ni mucho menos, simplemente aún quedan muchos pasos por recorrer. La propia fuente de Azul Azul reconoció esta situación, sin embargo, fuimos acusados, por lo bajo, de parciales, ya que como declaró Carlos Heller en un medio radial, solo habíamos expuesto una visión del tema en cuestión. Hoy cualquiera da clases de periodismo.

No queremos hacer una apología, ni mucho menos dictar una cátedra. Solo exponemos lo que a nuestro juicio es el leitmotiv de esta profesión. No somos periodistas para hacernos famosos o para que la gente nos admire, somos periodistas para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, democrática y humana. Es eso lo que hoy está en cuestión, es eso lo que los poderosos de siempre no entienden, y tristemente al parecer, nunca alcanzarán a comprender. Si no estás con ellos, eres censurado e incluso humillado.

En medio de esta sociedad consumista, materialista, egoísta y profundamente individualista, que incluso ha llegado al extremo de permitir que terceros tengan el poder de levantar un teléfono para decidir el destino de otros, nos negamos a pasar por encima de los “cadáveres” de dos compañeros, nos negamos a creer que el éxito, como se nos dijo, es personal, nos negamos a creer que hemos olvidado los valores de esta hermosa profesión y en el fondo, los valores que nos convierten en personas…

La actitud, el ejemplo, el valor y la coherencia de todos los que hoy engrosan la lista de periodistas cesantes, deja abierta la puerta a la esperanza.