Izquierda-Autonoma-300x279En la declaración, los autonomistas reiteran su vocación de articularse por fuera de los referentes políticos tradicionales, especialmente en el contexto de la Nueva Mayoría en el poder y de las reformas que ha propuesto al país.

El texto es el siguiente:

El presente documento expone las síntesis, consensos y conclusiones a los que llegamos en el Encuentro Nacional de Izquierda Autónoma, llevado a cabo los días 25, 26 y 27 de Julio, con aproximadamente 150 militantes provenientes de Iquique, Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Santiago, Concepción, Temuco y Valdivia.

Movimiento Estudiantil: Diagnóstico del primer semestre de cara al segundo semestre

El primer semestre confirmó varios de los elementos que se suponía, tendría un gobierno de la Nueva Mayoría – Concertación. Uno de ellos, el más evidente, dejó en claro que la ambigüedad del programa sólo podía tener como resultado, que la discusión sobre educación estuviese llena de contradicciones.

La reforma propuesta por el gobierno hasta ahora es una sumatoria de pequeños cambios inconexos entre sí, pero que dan cuenta de una misma lógica: controlar los excesos del mercado. La derecha, a su vez, ha respondido haciendo explícito su rol histórico de frenar las transformaciones profundas que las mayorías de Chile exigen, haciendo como que olvidan la cadena de fracasos políticos y electorales que demuestran que sus ideas van en franca retirada.

La educación vuelve a mostrarse como el principal espacio donde los partidos políticos tradicionales no son capaces de dar un cierre en sus propios términos. Así, mientras la reforma tributaria pudo ser fraguada entre la cocina de Zaldívar y la cama de Awad, los diversos tropiezos del gobierno en educación demuestran que la legitimidad social de una reforma pasa, en gran medida, por el movimiento estudiantil.

El movimiento estudiantil ha respondido exigiendo que el mercado sea erradicado por completo de la educación, pues es la única manera en la que puede convertirse en un derecho. Para ello, se ha puesto la centralidad en la construcción de una educación pública que pueda ser tronco central de un sistema educativo totalmente diferente, gratuito, colaborativo, democrático, pluralista e inclusivo.

El emplazamiento que el movimiento estudiantil le ha hecho a la clase política es claro: para poder hacer una reforma educacional que dé cuenta de lo que Chile ha venido exigiendo estos últimos años y poder vencer a los poderosos enemigos de las transformaciones sociales, es hacerlo de la mano de aquellos actores sociales que han demostrado tener la potencia social y las claridades programáticas para poder llevar a cabo tal reforma

No obstante, se evidencia un descenso en los niveles de participación y de espontaneidad de nuestras compañeros y compañeros para contribuir a la lucha estudiantil. Si bien la asistencia a las marchas se mantiene con niveles aceptables de masividad, no ocurre lo mismo con las actividades más cotidianas, con el trabajo a nivel de base, lo cual termina generando una delegación el análisis y la elaboración.

Frente a lo anterior, como Izquierda Autónoma adoptamos las siguientes resoluciones de cara al segundo semestre:

– Seguiremos entendiendo que el frente educacional es nuestra pelea prioritaria, pero no exclusiva. La educación es el espacio en el cual se va prefigurando la sociedad del futuro, y hoy día las desigualdades, el individualismo y la segregación se perpetúan en nuestros colegios y universidades. Más aún, cómo se cierre el conflicto educacional será un hito clave para que nuevos intereses sociales -distintos a los del empresariado- logren hacerse parte de la discusión política por primera vez desde el golpe de Estado y así poder efectivamente iniciar un nuevo ciclo político que de cierre a la transición, marcada por la “democracia de los acuerdos”.

– Reafirmamos nuestra posición política por afuera de los partidos políticos tradicionales, construyendo con autonomía nuestras demandas, nuestras formas de movilización y nuestros pasos concretos.

– Entendemos que la discusión educacional se enmarca en la lucha contra el carácter subsidiario del Estado. Un Estado subsidiario que ha privatizado los aspectos más importantes de nuestras vidas, nos quita soberanía sobre ellas, y ha destruido prácticamente todo espacio público, con la obvia consecuencia de que la única posibilidad de vivir toda experiencia sea dependiendo del tamaño de la billetera.

– El movimiento estudiantil debe tener disposición al diálogo, pues la reforma educacional es urgente y solamente significará un avance sustantivo si las fuerzas sociales vivas logran conducirla. En esa línea, no aceptaremos ningún intento de representación que no sea el que como estudiantes nos hemos dado. La llamada “bancada estudiantil” o los ex dirigentes que hoy trabajan en el MINEDUC, pueden hacer grandes contribuciones si promueven que el gobierno forje un acuerdo con los actores sociales de la educación, pero no como mediadores ni mucho menos como suplantadores.

– Trabajaremos por consolidar la unidad de los actores de la educación. Frente a un año difícil, es fundamental que todas las organizaciones comprendamos la centralidad de la demanda por una nueva educación pública, como la única forma en que el Estado puede garantizar el derecho a la educación. Sólo con educación pública, es decir, cuando se la entiende como un proceso global y complejo, regulada y determinada por la voluntad democrática de sus comunidades, es posible responder de manera afirmativa la pregunta por la calidad.

– Trabajaremos intensamente para reactivar la discusión a nivel estudiantil. Asistir y fortalecer a las asambleas para ofrecer nuestras lecturas y nutrirnos de las de nuestros compañeros. Una fuerza estudiantil bien organizada no solamente es crucial para ganar esta batalla, sino que es estratégica para las luchas de los próximos años y décadas, que requieren actores sociales constituidos y unificados.

Pasos inmediatos

Diagnosticamos de manera correcta el haber aceptado participar en el Plan de Participación del Ejecutivo, pues permitió amarrar la derogación de los DFL-2 y mostrar concretamente que cuando el gobierno se decide a construir con los estudiantes, es cuando se logran avances que fortalecen la educación pública y democrática, y arrinconan a la educación de mercado.

Sin embargo, se trata de un espacio con nula incidencia política y que cada día que pasa se sigue desvalorizando. El “mapa de la reforma educacional” presentado hace algunos días y los cónclaves en Cerro Castillo grafican su intrascendencia y constatan que el carácter “dialogante” de esta instancia no es más que un intento por legitimar socialmente una reforma que sólo pretende regular los excesos del mercado. Esto hace que la participación del movimiento estudiantil en el espacio sea insostenible. Por si fuera poco, se trata de un espacio desprolijo en cuanto su organización, protocolo y metodología de discusión.

Se debe dejar en claro que estamos disponibles para generar un acuerdo en educación, en especial, uno que proponga los ejes en los cuales se sostendrá una reforma de carácter estructural, pero también que no estamos para los chantajes. Las movilizaciones por educación pública, gratuita y de calidad -que se levantaron para terminar con un sistema educacional hecho a la medida de los empresarios- no están disponibles para reforma en la medida de lo posible.

Ratificando la voluntad de participar activamente de una reforma estructural y sustantiva, el movimiento social por la educación debe avanzar hacia un espacio de diálogo, directo y vinculante con el ejecutivo para poder construir una reforma de la educación a la altura de los desafíos que tiene el país.

Esto requiere una demostración masiva de fuerzas en el segundo semestre, y en particular en Agosto. Los estudiantes debemos mostrar que seguimos plenamente conscientes de la discusión educacional y que seguiremos avanzando con autonomía política. Llenando las calles y las asambleas construimos un camino para no delegar la potencia transformadora de nuestras movilizaciones en la nueva tecnocracia concertacionista, ni tampoco en la derecha que de manera oportunista busca obstruir las banderas que millones de personas en Chile defendieron el 2011 y los años siguientes.

 

La necesidad de avanzar hacia una política de alianzas

Valoramos profundamente la unidad que se ha ido forjando entre los grupos políticos a nivel estudiantil que no están dispuestos a subordinarse la Nueva Mayoría, pero tampoco a esconder la cabeza y omitirse del debate público, justo cuando el país más lo requiere.

Pretendemos que el trabajo conjunto realizado en el CONFECH con el Frente de Estudiantes Libertarios y la Unión Nacional Estudiantil se traduzca en una alianza política de largo plazo, en la cual también puedan converger otras colectividades de carácter nacional o local, incluyendo aquellas con las que actualmente trabajamos en diversos espacios. Consolidar una alianza nos permitirá enfrentar en unidad a un gobierno cuya característica ha sido la de mantener “lógica noventera” de enfrentar la política. En ese sentido, en momentos donde las ofensivas por generar quiebres al interior el movimiento estudiantil se hacen recurrentes, es necesaria una unidad que solidifique una posición de conducción en su interior.

El rápido ritmo de la política nos obliga a trabajar de manera conjunta de forma constante y debemos generar condiciones para que los procesos de recambio en las dirigencias no le pongan freno a la elaboración política. A su vez, es vital desplegar un esfuerzo conjunto para dinamizar y fortalecer los espacios de base a fin de proyectar la continuidad del movimiento y la evolución de sus ideas y propuestas.

La madurez del movimiento y sus organizaciones debe verse reflejada en la capacidad para encontrar convergencias y acuerdos que nos mantengan unidos en pos de la defensa de los derechos sociales del pueblo de Chile. Manifestamos nuestra voluntad y convicción para trabajar en esa dirección.

 

Avanzar hacia la constitución de un nuevo referente político y social

Las transformaciones neoliberales de la dictadura y su profundización durante los gobiernos de la concertación y la derecha, caracterizadas por la privatización de los derechos y la consecuente pérdida de soberanía sobre la vida, han incubado un creciente malestar social que no es posible de ser representado en los actuales marcos de la política chilena. La alta abstención y baja legitimidad de los partidos e instituciones políticas dan cuenta del agotamiento del diseño político de la transición.

En Izquierda Autónoma es consenso de que hoy no existe un nuevo ciclo político. Acabar con la vieja forma de hacer política y abrir una nueva experiencia, significa alterar de manera significativa el carácter social de la misma. Es decir, pasar de una democracia antipopular, excluyente y fuertemente determinada por los intereses empresariales, a una democracia sustantiva, participativa e inclusiva.

La constante negación por parte del Estado para procesar y legitimar intereses sociales distintos a los del empresariado hace que el malestar social no tenga hoy un domicilio político propio. Este escenario abierto, es una oportunidad propicia para constituir un referente político y social que represente dicho malestar. No obstante, el desamparo político también representa un riesgo en cuanto se encuentra vulnerable ante esfuerzos que buscan utilizarlo para darle un “tanque de oxígeno” a la democracia en la medida de lo posible.

Como Izquierda Autónoma resolvimos ser parte del desafío de formar un nuevo actor político y social que represente el malestar y las luchas sociales de los últimos años. No obstante, sabemos que es una tarea que excede las capacidades actuales de nuestra organización. Por ello, trabajaremos por vincular este trabajo con otros componentes de la corriente autonomista, así como con otras fuerzas políticas, sociales y culturales.

Libres o muertos, jamás esclavos

Con la esperanza intacta.

Agosto, 2014