estado-islamicoEs interesante reparar en este inédito consenso. Durante los primeros años de la guerra civil de Siria a partir de 2011, los Estados Unidos y sus aliados occidentales vieron en Bashar al-Assad y su dictadura como el enemigo número 1 y se implicaron en su caída. Rusia y China, las contrapartes a los intereses occidentales en el Consejo de Seguridad de la ONU, siguieron apoyando a Al-Assad, creando un punto muerto que con el tiempo produjo una suerte de punto muerto o empate en el devenir en Siria.

Sin embargo, desde 2013, las mareas comenzaron a cambiar y, aparentemente de la nada, el Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS, o EI) comenzó a protagonizar los titulares internacionales. EI es un grupo islamista sunita que fue escindió de Al-Qaeda y se separó debido a sus diferencias con una lucha que consideraban demasiada blanda. En Siria, luchan contra Bashar al-Assad, pero también contra los opositores del Ejército Sirio Libre y del Frente al-Nusra de Al-Qaeda. Luego comenzaron a hacer progresos en Irak también, contra un gobierno mucho más débil, además de enfrentar a las fuerzas peshmerga de la región autónoma kurda en el norte de Irak, lo cual ha motivado como respuesta los ataques aéreos limitados del gobierno de Estados Unidos. Estado Islámico, por su parte, ha ganado apoyo en las regiones de mayoría suní de Irak aprovechando el descontento de ese grupo con el gobierno iraquí, que ellos ven como poco representativo de su población en el país de mayoría chií.

En 2014, ISIS comenzó a llamare Estado Islámico (IS por sus siglas en inglés y EI, por sus siglas en español), ya que afirman que han creado un califato moderno en las zonas bajo su control en Irak y Siria. Imponen una versión estricta de la ley islámica y han utilizado los medios de comunicación social para difundir videos de asesinatos brutales de sus enemigos, incluyendo recientemente la decapitación de dos periodistas estadounidenses.

De pronto, las advertencias persistentes de Rusia hacia Estados Unidos parecen confirmarse con un “¿ves? Te lo dije”. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo recientemente que “creo que los políticos occidentales ya están dando cuenta de la creciente y rápida propagación amenaza del terrorismo, y pronto tendrán que elegir qué es más importante: un cambio de régimen para satisfacer las antipatías personales, poniendo en riesgo el deterioro de la situación más allá de cualquier control, o la búsqueda de nuevas formas prácticas para unir esfuerzos contra la amenaza común.” Con el ascenso de un grupo más amenazante que todos, Rusia y Estados Unidos ya no parecen estar en lados opuestos del conflicto, aunque aún no puedan ponerse de acuerdo sobre la mejor manera de llevarlo a su fin.

Por su parte, expertos en política exterior afirman que los Estados Unidos quizá eligieron el lado equivocado y ahora proponen apoyar al régimen secular y menos brutal de Assad en la guerra de Siria. Washington ha confirmado que no va a dar apoyo a Assad, y continuarán apoyando los grupos “moderados” de los rebeldes, negándose a reconocer la razón a las advertencias de Rusia.

Algunos incluso afirman que Assad estaría permitiendo que Estado Islámico gane poder, concentrándose por mientras en la destrucción de los grupos “moderados,” de modo de llevar a Occidente a elegir la mejor opción entre el grupo yihadista y su propio gobierno.

El propio Assad confía en el hecho de que la presión sobre los gobiernos occidentales para hacer algo al respecto a Estado Islámico podría conducir inevitablemente al apoyo occidental a su régimen. Algunos incluso afirman que Assad estaría permitiendo que Estado Islámico gane poder, concentrándose por mientras en la destrucción de los grupos “moderados,” de modo de llevar a Occidente a elegir la mejor opción entre el grupo yihadista y su propio gobierno.

Con respeto a Irán, su participación en la guerra es obvia. Teherán es estrictamente chiíta, y se ve como el principal protector de los intereses de los chiítas en todo el mundo. Los dos oponentes principales de Estado Islámico, Assad y el gobierno iraquí, también son chií, y los yihadistas han sido extremadamente violentos contra las poblaciones chiítas.

A pesar d ello la relación entre Irán y su peor enemigo favorito, Estados Unidos, sigue siendo fría. Ellos todavía no están hablando oficialmente entre sí, sino coincidiendo en el apoyo a las fuerzas peshmerga kurdas. En este conflicto, parecen casi como dos viejos enemigos que tropiezan accidentalmente dando regalos a un amigo común. Como sea, los líderes de Irán han sugerido, pero obviamente no se dice abiertamente, que no podrían oponerse a una mayor intervención de Estados Unidos en Irak.

He aquí un ejemplo, en forma de foto. El máximo general de Irán recientemente posó para Twitter con una milicia chiíta en Irak después de que empujaron exitosamente a Estado Islámico fuera de la ciudad iraquí de Amerli, con el apoyo de los ataques aéreos estadounidenses.

estado islámico

Por otro lado, es interesante observar la manera en que Estado Islámico ha sido retratado por la prensa occidental. Las comparaciones con los nazis llegan sólo unos meses después de que se hicieron iguales asociaciones con Bashar al-Assad. Los críticos afirman que la lucha contra los nazis y el genocidio que cometieron ha llegado a ser tal vez la única guerra universalmente vista como justa. Y aquí se pretende instalar la misma idea, respecto al Estado Islámico.

A medida que el grupo yihadista se fortalece, se trata de capturar el sentimiento internacional  hacia la idea de la guerra necesaria. Y es que claro ¿Cuándo los EE.UU., Rusia, Irán, el gobierno de Siria y Kurdistán habían estado en el mismo bando? Mientras, los grandes donantes en los estados árabes suníes (y aliados de Estados Unidos), como Arabia Saudita y Qatar, han dado apoyo a los grupos islamistas por toda la región, incluyendo a Al-Qaeda. Sin embargo, han negado vínculos con el Estado Islámico y diplomáticamente apoyan al gobierno iraquí.

Dicho este consenso internacional, EI está hoy muy consolidado y parece acrecentar su poderío. Su discurso y métodos atraen a militantes radicalizados a escala global. Su uso de los medios de comunicación de masas impacta mundialmente. Los luchadores de EI provienen de Medio Oriente pero también de distintas regiones del mundo. Están solos, pero son fuertes.