colegio profesoresLa agenda del Colegio de Profesores ha estado marcada tanto por la Reforma Educacional como por la Agenda Corta. Sobre la primera, la asamblea nacional rechazó el proyecto que pretende poner fin al lucro, a la selección y al financiamiento compartido, tal como fue presentado por la Nueva Mayoría. Han pasado más de diez días de que venciera el plazo para presentar las indicaciones a dicho proyecto y pareciera ser que el magisterio nada o poco tiene que decir. Con preocupación vemos que se ha verificado un silencio inexplicable, más aún cuando el carácter de las indicaciones revela el gravitante peso del ala más conservadora al interior del conglomerado gobiernista.

Sobre la Agenda Corta, es indudable que el rechazo a la propuesta del MINEDUC  dejó en mal pie a la NM y su apuesta de validar, en dicha agenda, la reforma educacional. La importancia de esta batalla era del todo evidente en la carta que todos los partidos oficialistas hicieron pública llamando al profesorado a aprobar las propuestas del Ministerio.

Como lo indicamos en otra oportunidad, el rechazo no fue el triunfo de una organización en particular y mal podría alguna de ellas arrogarse su representatividad. Fueron las condiciones objetivas de trabajo signadas por la precariedad y la inestabilidad las que permitieron este hito de dignidad. A través del rechazo se expresaron los profesores de base, aquellos que se sienten cansados, ignorados, vilipendiados, abrumados y desesperados. Junto a dirigentes probos y el aporte de algunas organizaciones, este malestar se amplificó para concluir en un basta.

¿Y luego del rechazo qué? Todo indica que el diseño del MINEDUC no es retomar  las conversaciones, que es lo que correspondería luego de un proceso democrático y legítimo. Se plantea más bien que los puntos que se trataron deben ser conversados en el marco de la mesa de trabajo sobre carrera docente. Es decir, no hay mesa negociadora. ¿Pretendía el MINEDUC solo dotar de legitimidad su propuesta a través de una consulta o realmente le interesaba saber qué opinábamos las y los docentes y sobre ello avanzar? Al negarse a retomar las conversaciones bajo el argumento de que esa era la mejor propuesta, al MINEDUC se le cae la careta y demuestra la racionalidad instrumental y maniquea de como concebía el ejercicio democrático de las y los maestros de Chile.

Las viejas prácticas politiqueras que reviven en el conglomerado de gobierno han sostenido que el rechazo se explica tanto porque se votó por el conjunto de propuestas (y no de manera separada) y por la “locura de haber abierto el padrón electoral a los no colegiados”  ¡Cuánta miopía sobre la realidad docente!

En este cuadro no podemos sino declarar lo siguiente:

Primero: Ningún profesor o profesora puede hacer suyos los argumentos del MINEDUC. Es nuestra organización de manera autónoma la que define los mecanismos de consulta. El Directorio Nacional actuó correctamente ampliando el padrón electoral al profesorado chileno. En esta decisión se expresó la clara y decidida voluntad de recoger las miradas del conjunto de docentes que trabajan en el sector municipal que representan el 45% y particular subvencionado que constituyen el 43%. No podemos seguir aceptando esta división odiosa impuesta por la dictadura. Ampliar el padrón fue un acto  democrático que debemos defender como profesores y enseñar a nuestros gobernantes.

Segundo: En la consulta por el protocolo se expresaron legítimamente diversas posiciones a favor y en contra. Esto es natural y sano en toda organización de trabajadores y trabajadoras. Solo a aquellos acostumbrados a imponer sus miradas y atemorizados por la crítica argumentada, pueden cuestionar que dirigentes hicieran llamados a rechazar el protocolo. Pero una vez definida la postura mayoritaria, como gremio debemos actuar como un bloque y al unísono, demostrando que construimos en la diversidad. Quienes sistemáticamente han violado la dignidad docente, no están en nuestras filas, sino en quienes han administrado el Estado. Por tanto, la derrota política la sufrió el Gobierno y no un conjunto de profesores y profesoras. Ahí deben estar nuestros dardos.

Tercero: Si el MINEDUC no acepta retomar las conversaciones en una mesa exclusiva para la Agenda Corta, se deben iniciar paros nacionales con duración de dos días y, sobre ellos, ir radicalizando las acciones si es que el Gobierno insiste en su política de hacer oídos sordos a las demandas docentes.

Cuarto: Dado que las Indicaciones al proyecto que busca poner fin a lucro, al copago y a la selección no recogen las inquietudes del magisterio y, aún más, van en una lógica aún más conservadora que la versión inicial, el CPCH debe ratificar su rechazo.

Quinto: Se debe convocar a una Asamblea Nacional en donde se fije el carácter de la mesa de trabajo sobre la Carrera Docente y se afinen las propuestas del magisterio sobre esta materia.