saintjean

fotografía: laotravoz.cl

Gestor cultural con larga experiencia, productor en Chile de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina y director del Teatro Nescafé de las Artes. Alfredo Saint-Jean conversó con ElDesconcierto.cl para analizar las claves del éxito de espacio emplazado en Avenida Manuel Montt y examinó, a la vez, el aún escaso panorama de los teatros en el país.

 

¿Cuál ha sido el aporte que ha hecho el Teatro Nescafé a la cultura en Chile?

El Teatro Nescafé ha conseguido situarse en un espacio que prácticamente no existía, que es una diversidad con respecto a las artes. En el teatro te puedes encontrar con música popular chilena o extranjera, con bailes, con danza, con flamenco, con jazz internacional de primera línea, con ópera… esa diversidad le da una característica muy especial que no encuentras en casi ningún otro teatro. Los teatros, en general, dan sólo obras de teatro. Los teatros municipales están más bien dedicados a la danza, a la docto, a lo clásico. Y aquí está permitido todo, aquí también hemos tenido orquestas grandes, también ha estado la música docta. Esa diversidad lo hace muy atractivo, lo distingue de cualquier otra sala y me atrevo a decir que casi del mundo. En el Teatro Nescafé de las Artes no hay casi nada que dure más de dos semanas. En una misma semana hay ocho funciones, de lunes a lunes. El último año dieron 330 funciones en el teatro.

 

El teatro tiene una larga trayectoria, donde se cuentan fracasos e interrupciones. Durante los últimos 5 años, luego de su asociación a la marca han tenido un desarrollo mucho más estable. ¿Cuál ha sido el impacto de ese modelo de funcionamiento?

El teatro se inauguró el 49 como cine teatro Marconi, por una familia italiana. Pasó por muchas etapas, hubo cine, teatro alemán, a fines de los 60 y 70 se pasó a llamar cine arte y tuvo mucho éxito. La sala, el espacio físico, yo diría que nunca tuvo una decadencia, sino diversas etapas. Aquí terminó el bim bam bum, por ejemplo, cosa que nadie destaca. Después pasó a tener música punk y se llenaba todos los días. Fue diverso hasta que fue clausurado, estuvo cerrado unos 5 años hasta que tomamos la sala y tuvimos la asociación con una marca.

Nosotros conseguimos una marca muy amable. Con todo respeto a cualquier marca, es mucho más amable una marca relacionada a un café que a un banco o a una empresa de comunicaciones.

Nosotros conseguimos una marca muy amable. Con todo respeto a cualquier marca, es mucho más amable una marca relacionada a un café que a un banco o a una empresa de comunicaciones. Eso fue una ayuda muy importante, desde el comienzo la gente de Nescafé tenía ciertas dudas sobre si los medios no fueran a nombrar la marca, pero sucedió todo lo contrario. Hoy la gente le llaman “El Nescafé”.

Movistar Arena y el Teatro Nescafé son los únicos que tienen marca, pero en el mundo son muchos los estadios y recintos que están asociados a marcas. Hoy, para subsistir un espacio escénico o de entretención, si no tienes apoyo de una marca es muy difícil, muy complicado. Dado el tipo de sociedad en el que estamos involucrados en estos momentos, es casi imposible. A nosotros también nos costó tomar esta decisión, pero finalmente fue un tremendo aporte y yo creo que la gente está agradecida.

 

saintjean¿Usted cree que deberían sumarse otros recintos a ese modelo?

Santiago a nivel de teatro no tiene mucho, está en pañales. Hace 30, 40 ó 50 años atrás, en Santiago llegaron a existir 120 cines de aproximadamente mil personas, ¿dónde están? Están perdidos, unos se convirtieron en iglesias, otros son garage, otros son discoteque, otros los destruyeron y los echaron abajo. Al revés, con teatros de estas características, hoy día en Santiago hay unos 3 ó 4. Me refiero a la capacidad, pero Santiago da para tener 30 ó 40 salas para más de mil personas.

 

El teatro ofrece una parrilla diversa, atrayendo a un público diferente entre sí. ¿Qué les inspira esa línea de programación?
Esa es la línea. Buscar a todo tipo de público, no discriminar. Si hay un buen grupo de rock tiene todo el espacio para presentarte, lo mismo con un cantante melódico o una ópera. ¿Quiénes somos, como administradores, para decir esta arte no? Hemos tenido circo, programas infantiles y cumplimos una función con los escolares. Tenemos funciones de teatro escolar en la mañana, que se trabaja con profesores de colegios de todos los estratos socioeconómicos de Santiago. Es algo que casi nadie conoce y no hace el Ministro de Educación, ni de Cultura, ni el Teatro Municipal. Tiene que venir un teatro privado a realizar la labor casi anónimamente. Estamos creando audiencia para que el día de mañana puedan haber esos 20 ó 30 teatros.

 

¿Cómo ve el escenario de desarrollo de teatros como espacios culturales en Santiago y todo Chile?

Creo que faltan, no solo en Santiago sino que en todo Chile. Y no solo eso, aquí, una de las cosas más importantes es darle vida, la programación, darle espacio a las artes, a que se presenten en buenas condiciones y darle contenido. El gobierno no saca nada con decir vamos a crear 20 teatros a través de todo Chile, no es suficiente, construirlos físicamente. ¿Qué vas a hacer con esos teatros? ¿Cuál va a ser la programación? Hoy hay una necesidad enorme de la gente de querer participar. Hoy está en la canasta familiar un presupuesto dedicado al divertimento y este estuvo, durante muchos años, centrado en las clases medias altas.

 

Precisamente desde los sectores populares se dice que el arte en Chile está muy elitizado, sobre todo en los espacios como los teatros, ¿se soluciona esto con una programación diversa?

Tengo amigos músicos a los que les preguntan en qué trabajan, todavía existe eso. Eso requiere indudablemente que uno haga una labor de recursos y de trabajo a nivel país. Finalmente, el orgullo de un país es parte de su cultura.

Efectivamente creo que la diversidad ayuda a convocar a más públicos, pero en una visión más general, yo pienso que realmente hay una equivocación garrafal a nivel de gobierno –no me refiero a este ni al anterior- de mirar las artes en una forma despectiva, al último de la fila. Tengo amigos músicos a los que les preguntan en qué trabajan, todavía existe eso. Eso requiere indudablemente que uno haga una labor de recursos y de trabajo a nivel país. Finalmente, el orgullo de un país es parte de su cultura. La cultura es el comportamiento tuyo, mío, de los automovilistas, es todo. La cultura es algo que supera a las artes, son dos cosas distintas. Las artes pueden estar dentro de la cultura, pero la cultura es absolutamente todo. La palabra ya está mal ocupada.

Tampoco se trata de que para promoverse, las propias autoridades, una vez al año inventan alguna fiesta o cualquier motivo para montar un escenario en la plaza pública y llevar a un artista nacional de forma gratuita. Creen que están cumpliendo con las artes y que es la forma de introductir, pero hay una equivocación porque terminan matando las posibilidades del artista nacional. Si yo vi en cualquier ciudad de Chile a equis artista, el día en que ese señor me cobre 2, 3 ó 5 mil pesos por asistir, yo no voy a querer asistir. El propio artista vende su espectáculo a la municipalidad porque desconfía de que la gente pague por verlo. Ahí hay un círculo que yo no sabría cómo romper.

 

Hay mucha gente que asocia el quehacer del teatro Nescafé a lo que ocurre con los teatros argentinos. ¿Hay semejanzas con esa propuesta?

Soy una persona a la que le ha tocado viajar mucho por el mundo y casi no conozco teatros de la diversidad que tiene el Nescafé de las Artes. No existe un teatro donde en una semana tengas flamenco, jazz, ópera. No existe. En Argentina hay dos teatros grandes y el resto se dedica a obras de teatro de todo tipo. Dramáticas, revisteril, pero son obras que están 4 meses, 6 meses. Insisto, por eso, que en la varidad de tipos de espectáculo somos líderes.

 

¿Cuáles son las expectativas de desarrollo que tiene sobre el teatro de aquí a unos años?

Estamos celebrando 5 años y hemos llegado a récord de público y cuando pensábamos qué hacemos los próximos 5 años, encontrábamos que siguiéramos con la misma cantidad de público y espectáculos, ya sería mucho. El año no tiene más días y la sala no va a crecer más. Es necesario mantenerse e ir cada vez buscando mejor calidad, atención y mantención. Son detallitos, desde el saludo de la persona que te corta el ticket, que podemos ir perfeccionando y mejorando, pero en tener más funciones, ya no da.

 

¿Qué eventos tienen entre su programación destacada más próxima?
Se presentó Joe Satriani. A fines de septiembre tenemos La Remolienda, que es una obra chilena de teatro tradicional. Luego tenemos la Banda Conmoción, viene Ángel Parra padre a hacer tango, que nunca había hecho. Eso, entre muchas otras cosas.