Hoy se cumple un año más del extremo sacrificio realizado por Eduardo Miño. Aquel acto último y valiente de quemarse frente al Palacio de la Moneda en el momento que se realizaba una ceremonia encabezada por Ricardo Lagos, quien en ese entonces, era Presidente de la República. Trece años han pasado desde la inmolación, y su acto se recuerda en medio de un panorama aún muy similar al de ese entonces.

La cifra de muertos a causa del asbesto sigue creciendo; los enfermos aparecen aún entre los círculos cercanos de ex trabajadores de industrias que utilizaron el mineral, en sus familiares, amigos y vecinos de villas aledañas; así como también en otros lugares.

Por otro lado, la empresa genocida, Pizarreño S.A., aún no asume abiertamente su responsabilidad en el genocidio industrial de Maipú y San Pedro de la Paz; y no es capaz de promover una política de reparación a las víctimas. Esta empresa aún se defiende de lo público y notorio, apostando al tiempo de prescripción de los casos; aprovechándose de la falta de información de trabajadores y ex trabajadores; del profundo letargo de sus sindicatos que se olvidaron de sus ex compañeros y del lento procedimiento civil chileno.

También la Mutual de Seguridad, que Miño mencionara en su carta, aún se empeña en colaborar en la desprotección a los trabajadores; demorando procedimientos de diagnóstico, no entregando exámenes y omitiendo información a pacientes y sus familiares.

El Estado por su parte, tal como hace 13 años atrás; sigue en su posición de mero espectador, con ninguna política de prevención y erradicación del asbesto. Los organismos del Estado (en especial el Ministerio de Salud, Vivienda, Medio Ambiente y Trabajo) encargados de la prevención, información y protección de las personas de la contaminación por amianto, han ignorado esta temática, obviando sus responsabilidades con las víctimas del asbesto. Sus planes sin promoción al alcance efectivo de los ciudadanos simplemente no sirven. Es tan espectador el Estado de Chile, como podría resultar la escena de Ricardo Lagos en la ceremonia de la Plaza de la Constitución mientras Miño prendía fuego a su lucha y a la de muchos, aquel 30 de Noviembre del 2001.

Este año incluso ya otro trabajador del transporte público, Marco Cuadra, al igual que Miño; decidió terminar con su vida con un objetivo idéntico al de nuestro Eduardo; encender desde el fuego del sacrificio, desde un alma desbordada de injusticia, la necesidad de la unión entre trabajadores y víctimas de un sistema explotador, para así conseguir dignidad y justicia, nada más y nada menos.

Por estos motivos y experiencias en nuestra sociedad, es que la decisión valiente de Eduardo cobra importancia. Las injusticias laborales que han enmarcado la historia de Chile, sobre todo, luego de la dictadura militar y su “plan laboral” que aplastó la organización sindical y los triunfos alcanzados por los trabajadores hasta ese entonces. Es importante despojarnos de todo lo que nos dejó esta herencia militar, la organización sindical se debe fortalecer, expandir y promover. Sin trabajadores organizados en una legislación justa y que equilibre la balanza, los sacrificios de trabajadores serán en vano.

En el plano específico de quienes hemos sido contaminados por pizarreño y otras empresas seguimos a través de Unidos Contra el Asbesto luchando y trabajando para buscar las soluciones al conflicto socioambiental, siempre en un plano propositivo de activismo permanente, con apertura al diálogo con distintos actores políticos y sociales de nuestro país. Buscando a través de nuestros medios, los objetivos trazados.

Aún luchamos por:

Que no hayan más muertes a causa del asbesto en Chile.
Reconocimiento y reparación del daño causado por parte de las empresas y del Estado, en especial de Pizarreño S.A., empresa responsable del genocidio industrial de Maipú y San Pedro de la Paz. Y que estos beneficios se hagan extensivos a todas las víctimas y familiares del asbesto, sin mediar juicios.
Política país de limpieza y remoción del asbesto en Chile.
Ley de Asbesto, que resuelva el drama de familias contaminadas sin protección en salud de la ley 16.744.- Otorgando exámenes, seguimiento y tratamiento gratuito y de calidad por enfermedades provocadas por la exposición.

Nuestra batalla es gigantesca, y no vamos a renunciar a ella, es por eso que la invitación es a unirse a UCA a entregar en todos los espacios el mensaje y lograr informar adecuadamente a cada chileno en peligro de contaminarse. El asbesto es un problema actual y Chile entero está contaminado por el mineral; en techumbres y separaciones de planchas lisas en nuestras viviendas, en tuberías de agua potable en gran parte de Chile, colegios, edificios, etc…

Eduardo Miño y su lucha siguen ardiendo en la plaza de la constitución; en los corazones y el recuerdo de cada persona que ha sido golpeada por el asbesto; en cada trabajador anhelando una vida digna, para recordarnos que siempre hay quienes están dispuesto a dar más, a dar la vida por remover las conciencias, a renunciar a la compañía de los seres queridos y aventurarse a lo incierto de la muerte, por ver un Chile distinto, más justo para sus trabajadores y sus familias.

“Nuestra alma que desborda de humanidad, ya no soporta tanta injusticia…”

Movimiento
Unidos Contra el Asbesto

30 de noviembre de 2014