exodo“Éxodo: Dioses y Reyes” es la nueva cinta del director británico Ridley Scott que se estrena este jueves en Chile y versiona con modernismo e importantes dosis de escepticismo una de las más fantásticas historias de la biblia: la de Moisés, el profeta que liberó a los judíos de la esclavitud egipcia atravesando el mar Rojo.

De adaptación bíblica, Éxodo tiene bastante poco, sólo la base de la historia. Seguramente eso puede despertar un alto nivel de malestar en el mundo religioso, pero a la vez, acercar más a quienes no profesan ninguna religión en particular.

El ganador del Oscar Christian Bale (Batman en la trilogía de Christopher Nolan) fue el encargado de versionar a un Moisés mucho más cercano a la razón que a lo divino, enfatizando desde el inicio de la cinta en una de las características que menos se destacan del profeta: su habilidad como estratega militar adquirida durante su crianza como egipcio.

Dentro de los márgenes posibles, Scott mostró a un elegido para la liberación hebrea que en sus inicios desconfiaba de los dioses y renegaba incluso de ellos, con un racionamiento quizás anacrónico para la época, pero que tras vivir en el exilio y conversar con Dios mismo -que se presenta ante él en forma de niño (Yo soy)-, no duda ni un segundo en cumplir con su destino.

La carga inicial de acción, donde los mejores efectos especiales se despliegan en frenéticas secuencias de combate, hace recordar en algunos de sus pasajes a la premiada Gladiador que también dirigió Scott.

Sin embargo, la cinta producida por Peter Chernin (El Planeta de los simios: confrontación) tiene un marcado carácter político que intenta explotar la lucha natural entre Moisés y Ramsés, sin tanto éxito en las actuaciones de Bale y Joel Edgerton, pero sí centrada en las muestra de poder que cada uno decide dar.

Con un cariz mucho más cercano a lo humano que lo divino, el Moisés de Bale no es el poderoso y místico profeta tocado por los dioses para desplegar la ira de Dios, sino un personaje incluso en conflicto con las plagas enviadas para atormentar al pueblo egipcio y así debilitar el gobierno del Faraón. Después de todo, él también creció con ellos.

La película decide entregar una explicación de los milagros bíblicos mucho más centrada en fenómenos naturales, justificando su costo estimado de 140 millones de dólares tanto en escenografías como en efectos especiales.

542dbe51b96e1_rxodusGÉxodo pone en escena majestuosas ciudades egipcias como Sinaí con gran suntuosidad tanto en las vestimentas como en las locaciones, pero flaquea en desarrollar los conflictos de los personajes principales, especialmente a la hora de explicar los resentimientos previos. Tanto Moisés como Ramsés pasan abruptamente de ser dos cercanos guerreros a coroneles en una lucha despiadada y sin tregua, donde el simple conocimiento del origen hebreo del profeta desata la ira del recién asumido faraón.

Allí, no parece ser que el origen del problema radique en Bale y Edgertron, sino en un guión que omite la complicada relación de fraternidad mezclada con envidia que fundamentan las decisiones posteriores de cada uno.

Con ello, el guión parece estar más cargado a la acción que a la trama política y humana de fondo. Suma puntos a la hora de imprimir cuotas importantes de realismo a una historia bíblica, sin embargo, pierde a la hora de sacar más partido a grandes actores secundarios que no alcanzan a estar en pantalla lo suficiente, como Sigourney Weaver, Ben Kingsley (Oscar por Ghandi) y Aaron Paul (Breaking Bad).

De hecho, la cinta generó molestia en la crítica especializada por contar con un “casting blanco” para el film. Sin embargo,  Ridely Scott se defendió con brutal honestidad. “No puedo dirigirme a los productores y decirles: vamos a filmar esta película de 150 millones de dólares con Mohamed no-sé-cuánto. Nunca la hubieran financiado, no hubiese habido película”, dijo en su defensa.

exodus-final-posterSi los fanáticos de Ridley Scott van en busca de acción no saldrán defraudados. Allí descansa mayormente la justificación del presupuesto, además de los nombres del casting y de los miles de extras que fueron necesarios. Especialmente bien logradas las plagas y el momento donde los 600 mil judíos liberados atraviesan el mar Rojo.

A la hora de los balances, Éxodo no renuncia en entregar una mezcla de espectáculo e historia, mixtura que seguirá atrayendo a los amantes de lo primero pero que mantendrá disconformes a quienes gusten de lo segundo.