Charles_Darwin_01Hoy es el aniversario número 206 del nacimiento de Charles Darwin. Desde esta humilde entrada me propongo abordar los grandes lugares comunes errados en torno a su obra. Como le ha sucedido a casi todos los grandes, el legado de Darwin ha sido tergiversado y utilizado de forma ideológica e interesada para justificar una serie de aberraciones. A continuación, les propongo un pequeño listado de esas falsas concepciones que han dado lugar a ideas muy erradas y muy peligrosas.

Lugares comunes falsos en torno al pensamiento de Darwin:

1. “Darwin ideó la teoría de la evolución” Falso. Darwin no concibió la idea de que las especies evolucionaban o eran víctimas de pequeños cambios fisiológicos heredados con el paso del tiempo. Esa idea era bastante extentida en los círculos intelectuales de la época. Lo que Darwin propuso, es el mecanismo mediante el cual la evolución ocurre .i.e. la selección natural. De ahí que el título completo de su obra cúlmine haya sido “Sobre el origine de las especies por medio de la selección natural”.

2. “La selección natural es la ley de la supervivencia del más apto” Falso. La selección natural no es la supervivencia del “más apto”; sino más bien la “supervivencia del apto”. La distinción es sutil, pero importante, ya que la noción de que existen organismos “más aptos” que otros involucra un juicio de valor sobre su capacidad de sobrevivir y dejar descendencia. Por el contrario, la selección natural es pura contigencia. El chita es rápido para perseguir gacelas y por tanto es apto para sobrevivir. Mañana un virus acaba con las gacelas y el chita deja de ser apto porque no es capaz de cazar nada más. Mañana cae un meteorito en la tierra y todos los animales que pesan más de 5 kilogramos dejan de ser aptos porque gastan demasiadas calorías para sobrevivir en un ecosistema desgastado, etc.

3. “La teoría de la selección natural implica que los organismos compiten por sobrevivir” Falso. Esta es probablemente una de las tergiversaciones más peligrosas del legado teórico de Darwin. A tal punto, que dio sustento retórico (por pudor intelectual no diré teórico) a aberraciones como el “darwinismo social”. Decir que entidades “compiten”, implica de que están al tanto de estar insertos en una lógica de competencia, y por tanto se comportan estratégicamente para vencer o excluir a sus contrincantes. Como habíamos comentado, la teoría de la selección natural es contingencia. El chita y la gacela no compiten por quien es cada generación más rápido. Simplemente cada generación es más rápida porque aquello es precondición para que sea más probable dejar descendencia. Todo lo que hacen los chitas y las gacelas es ser chitas y ser gacelas.

De hecho, cada vez hay más científicos estudiando es rol central que juega la colaboración al interior del proceso de selección natural. Se ha demostrado cada vez más que lejos de exisitir mecanismos de competencia entre las especies, lo que existe son mecanismos sociales de cooperación al interior de éstas para asegurar la supervivencia. Sobre lo mismo, les recomiendo el libro “The Penguin and the Leviathan: How Cooperation Triumphs Over Self-Interest” deYochai Benkler.

4. “Existen estrategias evolutivas al interior de las especies” Falso. No existe algo así como estrategias evolutivas en el proceso de selección natural. Las jirafas no se propusieron tener el cuello lo suficiente largo para alcanzar la copa de los árboles muy altos y luego pasaron por el largo proceso de alargar su cuello generación tras generación. Esto implicaría que existe una especie de conciencia trascendental que genera esta estrategia o la lleva a cabo a través del tiempo. De hecho, es justamente la noción de que todo lo maravilloso de la naturaleza se produce por mecanismos contingentes, descentralizados y sin ningún tipo de injerencia externa lo que hace tan poderosa la teoría de la selección natural y tan rescatable su legado (ver conclusión).

5. “Existen organismos más evolucionados que otros” o “El antepasado del hombre es el chimpancé”. Ambas falsas. Bajo la lógica de la selección natural, que no ha podido ser refutada en los últimos 150 años a pesar de muchos intentos simpáticos, no existen organismos “más evolucionados” que otros. La razón es simple. La selección natural es el mecanismos mediante el cual la evolución se lleva a cabo; por tanto, una ameba, un lagarto de aspecto jurásico y un perro han resistido la misma cantidad de selección natural, y por tanto, son “igual de evolucionados”. Un ejercicio similar sucede con la noción de que el chimpancé actual es el antepasado del hombre moderno. En realidad, lo que sucede es que el chimpancé moderno y el hombre moderno comparten un antepasado común. Por tanto, ambos están igual de evolucionados, ya que han resistido la misma cantidad de selección natural. Sólo sucede que ésta los llevó por caminos distintos.

Conclusión

Todas estas concepciones erradas alimentaron, alimentan y probablemente seguirán alimentando aberraciones interesadas. Sin embargo, me gustaría recalcar brevemente por qué la publicación del Origen de las especies produjo un impacto de las proporciones que produjo en su época, y por qué es necesario seguir rescatando su legado humanista.

La única conclusión posible cuando aceptamos la noción de que la selección natural es el mecanismo mediante el cual los animales y plantas se han desarrolado por millones de años, es que no se necesita un ante externo que produzca y organice ese proceso. La lógica interna del proceso es capaz de producir de forma autónoma, descentralizada y contingente cosas que a primera vista parecería que necesitan un arquitecto tras bambalinas. De hecho, la humanidad habría creido eso durante toda su historia. De un día para otro dejamos de ser el centro del universo, dejamos ser el experimento favorito de un agente externo y fuimos lanzados a un mundo de maravillas que es producto de si mismo. Si lo piensan, es uno de los punta pies que le permitió al hombre declararse dueño de su propia existencia, y como dice un amigo: la vida es hermosa, cuando nos pertenece.

Bonus track:

 

Publicado originalmente en el blog En Código Abierto