marca ACA través de una declaración pública, los miembros de la campaña Marca AC, manifestaron su opinión sobre los escándalos recientes de la política chilena, argumentando que los casos revelan “cómo nuestra institucionalidad democrática y algunos de sus personeros, están cooptados por grupos económicos que operan al margen de la ley financiando campañas y comprando voluntades de representantes populares y funcionarios de gobiernos”.

Los integrantes de la iniciativa que aboga por la Asamblea Constituyente señalaron que el tráfico de influencias ha sido develado “en toda su dimensión”, pues no escapa siquiera a la figura de la Presidenta de la República.

“Para nosotros en Marca AC esta no es una situación particular o que responde a una causa puntual. Estos hechos sólo revelan que nuestra institucionalidad tiene un marco constitucional que posibilita una profunda deformación del ejercicio político, al haber restringido la participación ciudadana y transformado la política en una actividad sólo para “profesionales” de la política. Una democracia sólida es aquella que cuenta con un cuerpo de políticos consistentes y preparados, así como con una ciudadania activa y vigilante, con mecanismos reales de participación en las decisiones; como también fiscalización, monitoreo y evaluación de sus autoridades. Dejar fuera a la ciudadanía debilita la democracia y siempre abre las puertas a la corrupción“, argumentaron.

Ante la crisis constitucional que vive el país, Marca AC saludó la preocupación del Ejecutivo por establecer una comisión contra la corrupción, pero señalaron que es insuficiente.

“Es claro que una comisión que pretenda tomarse en serio el problema actual del ejercicio político debe concluir necesariamente que aquí hace falta generar un nuevo pacto político y una nueva arquitectura institucional fundada sobre la participación ciudadana vinculante y una visión de desarrollo inclusivo”, recalcaron, agregando que ninguna iniciativa que no incluya a la ciudadanía a través de un proceso de participación vinculante, terminará por ahondar la desconfianza.

Para finalizar, recordaron que la democracia chilena necesita que la soberanía sea devuelta a sus ciudadanos y ciudadanas y rescatada de “las manos de los grupos económicos y de sectores políticos que insisten en empujar la crisis, debilitando la calidad de la política y con ello la calidad de la democracia y las instituciones de la República. Se requiere de una nueva política expresada en una nueva Constitución“.