femicidioNos están matando. Cada día cientos y miles de mujeres son víctimas de violencia machista en América Latina, cada día cientos de mujeres son asesinadas en manos de quienes dicen amarlas, cada día cientos de mujeres mueren a causa de abortos clandestinos, cada día miles y miles de mujeres son vendidas, esclavizadas hasta que sus vidas no valen más que cada parte de sus cuerpos tranzados en el mercado negro. La violencia contra las mujeres y otras identidades no hegemónicas cobra miles de vidas cada día y muchos se desentienden. No estamos exagerando, no estamos victimizándonos: los femicidios en América Latina siguen causando más muertes y daños en las mujeres de 15 a 44 años que la malaria, el SIDA o la guerra.

Hoy nuevamente los medios de comunicación hablan, en tono de crónica roja, sobre la muerte de mujeres a causa de la violencia machista. Montan un show sensacionalista, donde se busca impactarnos con detalles, la mayoría de las veces morbosos, sobre la forma en que ocurrieron los asesinatos, las declaraciones del perpetrador quien habla de celos e infidelidades, de los vecinos y familiares que no lo vieron venir, y que hoy sólo se lamentan. Escuchamos estos tristes testimonios para luego caer nuevamente en la rutina, los goles de la última liga y las condiciones climáticas. Es entonces cuando la muerte de estas mujeres se transforma en un número más en alguna estadística del SERNAM, se transforman en un “crimen pasional”, en un delito, en un caso, en un reportaje más.

Para nosotras en cambio, las muertes de estas mujeres nos importan; ya que nos hablan de la lamentable actualidad de la violencia sexista, porque denuncia nuestra incapacidad de enfrentar la violencia, porque nos enfrenta al desafío de transformar las relaciones de sexo y género, y establecerlas en base a la horizontalidad y el no-dominio entre hombres y mujeres.

“El femicidio nos recuerda que el machismo está lejos de ser erradicado, que los discursos sobre igualdad de género no tienen correlato con la realidad y que el femicidio no es un tema privado y particular”.

El femicidio nos recuerda que el machismo está lejos de ser erradicado, que los discursos sobre igualdad de género no tienen correlato con la realidad y que el femicidio no es un tema privado y particular. Los femicidios son la expresión de un sistema de dominación que nos excluye como mujeres, es la manifestación de un orden social-histórico que perpetúa el poder masculino, es la prueba de que más allá de las causas o móviles particulares de cada asesinato, la violencia cotidiana y particularmente el femicidio, está relacionado con la violencia sexual en contra de las mujeres. ¡Es la forma de violencia más extrema contra nosotras!

Hoy estas muertes nos abofetean la cara y nos llaman a actuar, no nos quedemos con el titular de la crónica roja y atrevámonos a luchar por un cambio en las relaciones de dominación. Que la violencia sexista no sea sólo parte de la agenda de grupos u organizaciones feministas. Ya que la opresión de género es un problema transversal a la sociedad y debemos enfrentarla desde todos los frentes, partiendo por considerar que éste no es un conflicto accesorio a otras luchas más importantes.

Porque sin revolución sexual, no hay revolución social.
¡Basta de Violencia sexista, basta de femicidios!
La Alzada, acción feminista libertaria.