El sitio de investigación Ciper reveló esta tarde las condiciones inhumanas de trabajo a las que son sometidos más de 13.700 recolectores de basura a lo largo del país, empleados de empresas subcontratadas por 267 municipalidades que licitan el retiro de la basura domiciliaria.

Enfermedades estomacales, pésima alimentación, falta de seguridad e incluso no poder asistir a un baño digno son algunas de las tantas problemáticas narradas por los mismos trabajadores. Situación que, detallan, se replica sin matices a lo largo de todo Chile.

basura

“El cuerpo ya se nos acostumbró. Uno aguanta y no necesita tanto ir al baño. Cuando no se puede aguantar, vamos a la parte de atrás del camión. Pero es normal enfermarse de la guata. Acá hay muchos compañeros que han tenido tifus y hepatitis. Trabajamos hasta 12 horas diarias y tratamos de no gastar más de $1.500 en un churrasco o un completo con una bebida o un té. La mala alimentación nos tiene descalcificados y muchos compañeros, siendo jóvenes, ya están sin dientes. A los 35 años estamos reventados, con lumbago crónico, llenos de cicatrices por los vidrios que vienen en la basura, con heridas que se infectan y cuesta sanarlas. Corremos más de 20 kilómetros diarios detrás del camión y cargando peso. El físico se desgasta”, cuenta el testimonio de Pedro, uno de los recolectores.

En reportajes anteriores, Ciper sacó a la luz el multimillonario negocio de la basura que en distintas municipalidades del país ha enriquecido a ediles y concejales. Producto de dicha información, hoy la Fiscalía se encuentra cursando una investigación en los municipios de Maipú y Cerro Navia por irregularidades en sus licitaciones.

Los recursos públicos destinados a la recolección de basura suman más de $73 mil millones por año, considerando 14 capitales regionales y 34 comunas urbanas del Gran Santiago, señala el reportaje. El mercado es disputado entre 15 empresas, siendo cuatro las más beneficiadas: Starco y Demarco (ambas del Grupo KDM),Dimensión y Cosemar.

Durante los últimos tres años, los sindicatos han luchado por mejoras salariales y de sus condiciones laborales, considerando la opulenta suma. Fue en el año 2013 cuando estas plataformas levantaron un paro nacional que tuvo repercusiones por el riesgo sanitario que implicaba.

El aumento acordado luego de esa movilización fue comprometido por el gobierno, no por sus empleadores. Es decir, el Estado va a subsidiar a los trabajadores, cuyo sueldo no alcanza para vivir dignamente, mientras las empresas se embolsan sumas que bordean los 30 mil millones de pesos al año.

* Lee aquí el reportaje completo de Ciper Chile