Las exigencias para cambiar las políticas de seguridad fueron enérgicas, mas no suficientes para la empresa. Luego del bombazo ocurrido en estación Los Dominicos en julio del año pasado, los conductores de Metro fueron obligados una vez más a trasladar un tren desde Manquehue hasta el terminal con un bolso sospechoso a bordo. Explosivo o no, a los trabajadores se les exigió poner en riesgo sus vidas.

Así lo narra el secretario y vocero del Sindicato Unificado de Trabajadores, Operaciones y Servicios de Metro S.A, Fabián Pizarro: “Era un tema tremendo, evacuan a todos en la estación, menos al conductor. En una especie de operación kamikaze, era obligado a llevar el tren lo más lejos posible porque existía la posibilidad de que una mochila fuera una bomba”.

metro

El 14% de los conductores se encuentra con licencia médica producto de las precarias condiciones laborales que deben enfrentar.

Antes de la explosión en Los Dominicos, en ese entonces agrupados en dos sindicatos, demandaron el término de esa política de seguridad. La empresa se comprometió verbalmente a cambiar la gestión de seguridad en los andenes, levantaron mesas técnicas, pero de nada sirvieron.

“Luego de eso decidimos no conversar más con el gerente de operaciones porque es un tipo que miente y que además es peligroso porque pone en riesgo nuestras vidas. Rodrigo Terrazas es su nombre y sigue ahí”, afirma el dirigente.

Los trabajadores y trabajadoras del metro acusan soportar diariamente múltiples vulneraciones laborales, agresiones por parte de algunos usuarios y fuertes presiones de la jefatura que generan un alto nivel de estrés en conductores y reguladores. Ellos son la primera línea que recibe todos los embates de un público descontento.

Sin embargo, luego de exponer durante más de seis meses la situación a Metro S.A, no hay respuestas concretas. Dicen haber agotado todas las instancias de conversación para comunicar sus demandas en infraestructura, higiene, seguridad y mal pago de remuneraciones, siendo espacios sin capacidad resolutiva.

Hoy, y luego de participar en una reunión con altos directivos de la empresa, el Sindicato Unificado de Metro se declara en “alerta y movilizados frente a la lentitud de respuesta”. Más diálogo sin resultados puntuales no es una solución para los trabajadores, por lo que la paralización se hace inminente.

PRESIÓN, FALTAS Y VULNERACIONES

El sindicato cuenta con 1.100 trabajadores afiliados, abarcando la totalidad de los conductores y gran parte de los reguladores de servicios, todos parte de la planta de la empresa. La demanda para ellos, explica Pizarro, “es extrema”.  En 2012 Metro transportó cerca de 650 millones de personas según su cuenta pública, afluencia de público que genera “ciertas desviaciones en el servicio y los procedimientos” que afectan en los trabajadores.

“Todo lo que ocurre en las líneas nos impacta directamente. Los trabajadores somos los que soportamos el Metro en su parte operativa y, finalmente, todos los programas de circulación y estrategias de la empresa para facilitar y agilizar el transporte de pasajeros recaen sobre nuestros hombros”, declara Pizarro.

Trabajadores de Metro protestaron en Estacion Baquedano

Cada vez que ocurre un incidente mayor, que sobrepase las averías comunes, se ejerce una presión importante sobre los reguladores. Su función es ver el comportamiento de los trenes a través de la red, y por tanto se comunican directamente con los conductores a quienes guían, apuran o retrasan según cada situación.

“A veces llega toda la plana mayor sobre estos trabajadores. Gerente general, subgerente de línea, gerente de mantenimientos. Eso no corresponde, no pueden interferir en tu trabajo cuando se está hablando con el conductor”, argumenta el dirigente sindical, quien además representa a la Federación de Trabajadores de Metro.

Las demandas económicas también se perfilan como uno de los puntos fundamentales del proceso que lleva adelante el sindicato. Hasta el momento, Metro S.A mantiene una deuda indeterminada por remuneraciones impagas, situación generada por un desordenado sistema de sueldos cuyo componente variable está basado en horas efectivas de conducción que comprenden entre el 60 y 70 por ciento del salario.

Cada conductor debe anotar en un papel amarillo los horarios de conducción trabajados, ya que no cuentan con sistema de marcaje. El documento es tramitado hasta la central de la empresa donde, una vez recabada la información, se establecen los montos a pagar. Es en la recopilación de estos datos donde se producen graves faltas.

Se han pasado por alto turnos completos de conducción y pruebas nocturnas realizadas para utilizar el nuevo sistema de manejo CBTC. “En un período de tres meses había mínimo 70 hojas perdidas”, cuenta Pizarro. “No estamos pidiendo un aumento, solo que se nos pague bien, lo que corresponde“.

La infraestructura donde los operarios de Metro desarrollan sus labores también tiene falencias importantes. Los conductores no cuentan con tiempo para ir al baño durante los trayectos, que en la Línea 1 bordean los 44 minutos cada media vuelta (San Pablo – Los Dominicos).

“Tuvimos un caso de un trabajador que tuvo que pasar todo su turno en una habitación donde escurría excremento porque se rompieron unas cañerías en el techo. Otros trabajadores que se orinan porque no hay espacios. Hay trabajadores que orinan en botellas, incluso en casos extremos en la misma ropa”, acusa el vocero.

 

El 14% de los conductores de Metro está con licencia médica. Diversas patologías han afectado su estado salud, particularmente problemas a la vista provocados por la luz artificial y una dolorosa inflamación a la planta del pie conocida como fascitis plantar, producto del uso obligado de bototos que pesan casi un kilogramo y sirven para mover materiales pesados.

Las conductoras de Metro también se han visto violentadas en reiteradas ocasiones. Intentos de agresión física y sexual se han repetido en distintas estaciones, secuestros a mano armada por más de media hora, golpes y malos tratos se han ido naturalizando. Lo peor, aseguran, es que la denuncia de estos hechos deviene en abusos por parte de los empleadores.

“Si tú no estás de acuerdo con las políticas de Metro respecto del trabajador, el empleador, en este caso a través de los jefes de línea, te hostiga. Te empieza a perseguir, cambia nuestra jornada laboral, los turnos, la línea de trabajo, te asigna servicios con menos carga o menor pago”, explica Pizarro.

UNIFICACIÓN Y MOVILIZACIÓN CONSTANTE

Poner en riesgo su vida al manejar trenes con bolsos sospechosos fue el primer punto de inflexión que dio paso a la unificación sindical de los trabajadores de Metro. En conjunto y bajo el lema “Movemos Santiago”, han impulsado un proceso de movilización que ha logrado instalar en la ciudadanía las problemáticas que los aquejan. Con el pasar de los meses, sus consignas y demandas se han profundizado, marcando posición frente a la reforma laboral y los intentos de privatización de la empresa.

“Llevamos mucho tiempo denunciando y el metro lo único que hace es establecer mesas de trabajo, que si bien son la forma que llegar a una solución, cuando no tienen plazos ni fechas límites se transforman en intentos estériles. Hay un claro intento de dilatación del conflicto”, asegura Pizarro.

Estacion de Metro

Los trabajadores conducen de forma manual trenes con capacidad para 1.500 personas

Sus principales demandas son: fin al hostigamiento y acoso laboral por parte de la gerencia de operaciones en contra de los trabajadores que han denunciado abusos; disponibilidad de servicios higiénicos que cumplan con las normas; nuevas políticas efectivas y concretas de salud laboral; mayor seguridad de trabajadores y usuarios; y el pago de los dineros adeudados y la corrección de la estructura remuneracional.

El Sindicato se encuentra a la espera de una respuesta oficial por parte de Metro, de lo contrario iniciará discusiones internas que contemplan la paralización total de los servicios.

“Nuestro colectivo ya no da más, por eso decimos que la posibilidad de paro es real. Con ese nivel de indolencia, no queda más que empujar y movilizarse”, consignó Pizarro.

POSICIÓN EMPRESARIAL Y NULA GESTIÓN PARLAMENTARIA

El 9 de diciembre de 2014 el Sindicato Unificado de Metro S.A se presentó ante la Comisión de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones de la Cámara de Diputados. El objetivo de la reunión era exponer los principales problemas que aquejan a los trabajadores y trazar posibles líneas de acción conjuntas que ayudasen a mejorar la situación.

Sin embargo, hoy los parlamentarios no se encuentran al tanto de la evolución de la crisis. El diputado demócrata cristiano Mario Venegas, miembro de la Comisión, asegura que el espacio jugó un rol de mediación entre el sindicato y la empresa.

“Incluso invitamos al presidente del directorio de Metro”, señala. “La verdad es que en el caso de esta empresa tenemos una dificultad porque se trata de una entidad autónoma. En rigor no es una empresa de carácter público”.

Consultado sobre un posible seguimiento del caso por parte de los congresistas, Venegas aseguró no manejar los antecedentes del escenario actual.

“Desconozco si los temas que allí se plantearon por parte de los sindicatos han estado siendo abordados en términos de corregir y avanzar en eso. Ahí me pilla porque no hemos tenido una retroalimentación al respecto. Creo que los propios sindicatos debieran solicitar a la Comisión una reunión para dar a conocer que no se ha avanzado”, añade.

Metro S.A está al tanto de todos estos antecedentes. Es más, reconocieron en una misiva enviada el 25 de junio a la directiva del sindicato la existencia de irregularidades que afectaron las remuneraciones.

El documento señala que la Subgerencia de Relaciones Laborales y el Gerente de Recursos Humanos han sostenido diversas reuniones con la directiva sindical, “con el objetivo de entregar y reiterar información asociada a la implementación del mencionado sistema (CBTC) y corregir, de manera inmediata, lamentables errores que afectaron las remuneraciones de nuestros conductores. De esta forma los pagos correspondientes a servicios especiales por capacitación y prácticas del sistema, están siendo realizados de acuerdo a los criterios definidos en conjunto la semana pasada”.

Este medio intentó en reiteradas ocasiones contactarse con el gerente de recursos humanos de Metro, Patricio Baronti, y el subgerente de relaciones laborales, Alejandro Lagos. Sin embargo, no fue posible comunicarse con ellos a través de sus teléfonos personales o el departamento de comunicaciones de la empresa.

Declaración Pública 30 de junio / Sindicato Unificado Metro

Declaración Pública 30 de junio / Sindicato Unificado Metro

Carta donde Gerente General de Metro se compromete a resolver de forma inmediata la situación de remuneraciones impagas.

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