camionesEl pasado 27 de agosto, estando en la misteriosa y maravillosa Isla de Pascua, me ocurrió un hecho bastante particular…

Tras una grata experiencia y siendo muy bien recibidos por el Pueblo Rapa Nui, en el contexto de la visita de la Iniciativa Bicentenario: Plan Transversal “Pueblos Originarios y Nuevas Etnicidades en Chile”, de la Universidad de Chile, es que en una tarde de paseo, fui a la Feria Artesanal con una compañera a conocer  y poder traer a Santiago los típicos recuerdos.

Televisores encendidos en la Feria. Día de convulsión en la capital de Chile,  José Villagrán, presidente de la Confederación Nacional del Transporte de Carga en Chile, había solicitado la autorización para una movilización por las calles del centro de Santiago “para exigir medidas por los ataques que se han registrado en la zona y mostrar a la ciudadanía los camiones que han sido quemados en las últimas semanas en el sector de Collipulli”. Por su parte,  “las comunidades mapuche convocaron una manifestación contra los camioneros, así como también para visibilizar sus demandas territoriales. Las acciones finalizaron con incidentes en Plaza Italia y La Moneda, donde Carabineros utilizó carros lanza agua para dispersar a los manifestantes. (T13).

Televisión dando “gran” cobertura al tema. Una señora, dueña de un puesto, dice que debiese volver Pinochet, “¡qué terrible!”, vociferaba. Con sorpresa por tanta violencia y con la intención de dialogar le digo:

Construcciones como “conflicto indígena” o la “zona roja del conflicto mapuche”, son de directa creación de la prensa

Paula: Somos mapuche señora

Señora: Yo tengo ese concepto y lo tengo bien claro

Paula: Pero señora…

Señora: Indias culias, negras feas….

Paula: Bueno, está equivocada, qué pena que hable así, somos pueblos indígenas, hermanos.

Señora: ¿Hermanos de nosotros? ¿Perdón?

Paula: Sí, hemos compartido con muchas personas y hemos visto que tenemos muchas cosas en común.

Señora: Pero la diferencia es que no somos asesinos.

Paula: Nosotros tampoco.

Señora: Sí, porque han matado, todos los camiones que pasan los queman y los matan ¿acaso es mentira eso? Ha salido públicamente.

Paula: Bueno, si usted quiere creer lo que le dice Televisión Nacional de Chile, créalo.

Señora: Yo lo voy a creer.

Paula: Bueno yo le estoy diciendo, yo soy periodista y sé cómo trabajan los medios.

Señora: Ese es tu pensamiento y creencia y no la mía.

Paula: Está perfecto que todos podemos tener creencias, pero respetando al de al lado.

Señora: ¡No quiero hablar más contigo, sigue!

Paula: Yo pensé que ya no existía gente así, tan irrespetuosa, tan discriminadora, racista.

Señora: Sigue por favor tu camino. Sigue te estoy diciendo a la buena. Afuera es público, aquí no, aquí pago yo.

Paula: No me puede echar de acá.

Señora: ¡Ya no quiero seguir hablando contigo…!

 (Material grabado).

 Salimos de la feria, personalmente con mucha pena, pues tal como le dije a la señora (la cual creemos que no vale la pena ser mencionada con su nombre), a veces pienso u olvido que pueden existir personas irrespetuosas,discriminadoras, racistas.

La situación me remeció, y me hizo recordar como nunca el poderío de los medios de comunicación, esa “señora”, víctima del quinto poder y de otros estereotipos,  replicó el discurso de la televisión.

 Los medios de comunicación cumplen una labor fundamental en la sociedad. La información que publican influye en la construcción de imaginarios, y en ciertos casos fomentan imaginarios que, sumado a otros elementos como la educación o el distanciamiento geográfico, inciden en el desconocimiento y en la forma de percibir los hechos.  La cobertura de la temática indígena, en específico del pueblo mapuche, se ve afectada por factores políticos, económicos o sociales. Estos han sido el punto de partida para que algunos medios de la prensa escrita, radio y televisión, informen a través de sus propios intereses.

 En la actualidad, el pueblo mapuche lucha cada día para mantener viva una demanda que reivindique sus territorios ancestrales, y con esto su cosmovisión. Por su parte, el Estado no ha sido capaz de reconocer sus derechos constitucionales, lo cual es la base para cualquier proyecto de integración en el que se respete la diversidad cultural, para un pueblo que tiene más de 500 años de historia.

El Estado tampoco ha sido capaz de reconocer su responsabilidad en las raíces de lo que hoy se denomina el “conflicto mapuche”. Así incentiva el desconocimiento de esta temática, situación que es fortalecida por los mass media.

Construcciones como “conflicto indígena” o la “zona roja del conflicto mapuche”, son de directa creación de la prensa. Estos términos son utilizados de manera antojadiza, sin considerar su verdadero significado, y van instalando ideas en una sociedad mediatizada hasta en los lugares más lejanos como Isla de Pascua.

(Conclusiones basadas en la investigación “Cuando al pueblo lo maltratan a diario”, Ivo Alonso Dragojevic’ Hidalgo, Paula Patricia Huenchumil Jerez, Paulina Rossana Jara Gómez)