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Una de las figuras de mayor interés y peculiaridad del siglo veinte es Albert Einstein, toda una celebridad que sobrepaso los campos de la física para transformarse en un icono del genio antifascista. Sin embargo, la paradoja es que sus contribuciones abrieron las puertas de la descomposición del átomo y con ello la materialización de la bomba atómica.

En su biografía hay una descripción de como los alemanes luchaban por encontrar una respuesta científica, a la que Einstein ya había dado respuesta. Solo imaginar la genialidad de este judío alemán al servicio de los Nazis, alcanzó a arrancar de los campos de concentración y se radico en EEUU, un imperialismo fascista en política internacional. Nación que sin ningún asco arrojo la bomba en Hiroshima y Nagasaki, como una acción terrible sin precedentes.

De creencia socialista, consideraba al capitalismo un caos para las pretensiones de una sociedad colectiva. Estas concepciones lo hicieron objetivo de espionaje por parte de la CIA.

La imaginación abrió espacios para pensar y repensar, y aquí se demuestra que las grandes hazañas de la ciencia no son sólo estudio, trabajo, y grados académicos, centralmente es imaginación.

Einstein es una de las figuras de las ciencias más creativas, sus postulados provocaron una revolución científica si ocupamos la visión khuniana de Estructura de las Revoluciones Científicas (1976). En la física dominaba un paradigma newtoniano que ordenaba el sentido y la comprensión del universo, paradigma que Einstein va a limitar a un campo de interpretación lineal, demostrando la incapacidad de Euclides para describir los alcances de un universo solo interpretable desde claves distintas.

Los aportes de Lobatschewski y Riemann son el quiebre con el pasado geométrico y de esta manera se instala la resolución de un problema planteado por los griegos, lo que gráfica la relevancia filosófica de los nuevos postulados geométricos. Estamos ante la evidencia de una  nueva relación entre verdad y realidad que rompe los canones clásicos impuestos durante siglos.

La geometría de una superficie esférica extendida en el espacio, particularmente en este campo el camino más corto entre dos puntos no es una línea recta. Así todo círculo que pasa por el centro de la esfera desempeña el mismo papel que una recta en el plano euclídeo.

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Esto permitió pensar lateralmente la posibilidad de un universo distinto, más dinámico y más acorde con su complejidad. Son fenómenos que Einstein intuyo y demostró no se podían explicar por la vía de las teorías existentes. Dichos postulados geométricos sirvieron para que Einstein pensara el universo desde otra relación espacio-tiempo, estableciendo la posibilidad de una curvatura cuyos alcances destruirían todos los arquetipos sustentados a ese minuto.

Es la noción mancomunada de la ciencia como una hazaña humana creativa y colaborativa, Einstein es la decantación brillante de una revolución científica que tendría la capacidad teórico física de proponer otro camino para explicar los fenómenos de una realidad multifactorial y desconocida.

Curiosamente nos encontramos con que esta dimensión toco las estrellas y los cuerpos ultra pequeños, abarco una forma de interpretación novedosa para la física y condiciono nuestra construcción paradigmática de la realidad.

Su imaginación permite una entrada hasta antes impensada. La curvatura del universo destruye la concepción lineal y esquemática de newton que nos presentaba un universo ordenado y predecible, la que se transformó en una concepción muy dogmática, tanto es así que los escritos de Einstein van a tener más de una resistencia.

Relativiza las miradas, presentando un universo que depende de la posición del observador, ya no es el gran diseño del gran arquitecto sino un diseño complejo y con mucho por descubrir, un diseño que a su vez se sigue diseñando, está en movimiento y contiene preguntas hasta nuestros días.

La imaginación abrió espacios para pensar y repensar, y aquí se demuestra que las grandes hazañas de la ciencia no son sólo estudio, trabajo, y grados académicos, centralmente es imaginación. Descubrir relaciones nuevas, enfrentar los fenómenos desde otros aspectos, dar vuelta las ideas, y pensar, pensar muchas veces, pensar y no repetir, esa es la figura más interesante de un intelectual, la supremacía del pensar y del imaginar.

Este aspecto creativo de la condición humana, que esta tan presente en los niños de manera natural, es combatido y estructurado, conforme la educación formal nos enseña a funcionalizar el mundo. Nos vigila y nos castiga dirá Foucault imponiendo un patrón de realidad y de moral.

Las aproximaciones creativas requieren de un quiebre de la estructura formal, que está en la intuición y en la inspiración, son cuestiones que no contiene la educación institucional, más bien obedecen a capacidades innatas. A descubrires de la experiencia vivencial y creativa de la vida.

Están en los softwares de cada persona, son también una cuestión actitudinal más proclive a la transformación que a la adaptación. Son personas reflexivas, autónomas, que poseen capacidades de romper con la ordenación del mundo exterior.

Einstein es un genio creativo, descubre relaciones entre teoría y realidad, resolviendo los teoremas en una interpretación matemática elegante, simple y universal.

Es sorprendente como esta geometría no ecludiana es el insumo para un pensamiento lateral que descubre una interpretación del diseño del universo. Eh ahí la pretensión de su hazaña.

Curvar la realidad cognoscible, y descontextualizar la gravedad como un dogma religioso lineal, permitió repensar la física moderna, una nueva mirada  construida en parte relevante desde la imaginación como un aspecto vertebral del conocimiento humano.

Gran parte de los mejores logros de la humanidad residen en una gran imaginación. Einstein es quizás una de las demostraciones más sublimes.