13 institutos de rehabilitación en diferentes puntos del país, más de 370 mil atenciones médico terapéuticas anuales en 30 años de vida, 85% de los menores de 20 años con discapacidad motora atendidos, y un ingreso anual de más de 3 mil nuevos pacientes. Las cifras de la Teletón son impresionantes y sería mezquino intentar desconocer la obra que realizan.

La meta a vencer este 27 y 28 de noviembre es de $ 28.176.895.804 Mario Kreutzberger y una tropa de animadores, actores y artistas bien maquillados se empeñarán durante dos días enteros para contagiar al país con el particular sentido “solidario” de la Teletón.

Aquello que llamamos privatización de la salud adquiere aquí ribetes insospechados, fusiona los medios de comunicación masiva con marcas de productos con el pegamento inmejorable de la caridad del buen consumidor. La conmiseración se practica ahora comprando cecinas tal, limpiándose aquel con el papel higiénico -mas cuál ¿o ese ya no?-, engordando con dulces X, emborrachándose con cerveza Y, y así sucesivamente.

Como resultado, las personas con problemas de salud que afectan sus capacidades motoras, son convertidas en carne de lástima, en gente extraña, o como se dice ahora, “vulnerable”, a la que hay que allegar recursos con unas palmaditas bonachonas en la espalda. Es una rehabilitación inhabilitante que reduce el problema y deja afuera a un amplio segmento de población que tiene los mismos problemas de salud, que no califican para ser atendidos por la Teletón y que no obtienen del Estado el respaldo que requieren.

Es que no hay momento de más lograda invisibilización del Estado que mientras dura el show de la Teletón. La lógica privada se extiende en ese momento a sus anchas. Aparecen los grandes empresarios en su faceta de donantes, gente buena que ayuda al prójimo, y la atención de toda una sociedad se desembaraza de toda complejidad cualitativa y se concentra en una cifra. De ese modo, la idea de la felicidad máxima, la algarabía del logro, la excitación del triunfo colectivo se concentran en la adquisición de una suma de dinero. La lógica del lucro ha encontrado allí su consumación.hospitalesvsteleton (1)

“El supermercado de la caridad”

Si las empresas del papel tissue, “aportan mil millones de pesos, representará apenas el 0,2% de los 350 mil millones que robaron a Chile con su colusión” señaló esta semana el periodista Richard Sandoval, en el portal Noesnalaferia. Efectivamente la publicidad gratuita que reciben las empresas ante su gesto solidario, es también una buena inversión. A través de la ley de donaciones, el aporte que la empresas hacen a la Teletón, sirve como gasto deducible para efectos de impuesto a la renta.

Por otra parte, “el 80% de los recursos de la Teletón provienen de lo recaudado en el evento”, el resto es aporte del Estado a través de Fonasa, según consignó Ximena Casarejos, directora ejecutiva de la Fundación Teletón, en una entrevista con El Mercurio.

El manejo de esos recursos por parte de entidades privadas es una de las cosas que la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de la ONU criticó en su informe del año pasado sobre la Teletón en México. El documento además señala su preocupación sobre dicha campaña, la que “promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad”. En Chile aún se naturaliza que el Estado no se ocupe directamente de quienes necesitan recibir una atención médica digna y el hecho que se desvíe recursos para financiar este tipo de eventos privados que suplen su responsabilidad.

Pero ¿quiénes son los que están detrás de la Teletón?

“El supermercado de la caridad” como lo calificó durante el año 2011 el entonces dirigente estudiantil, Giorgio Jackson, es administrado desde 1978 por Don Francisco, quien en plena dictadura se alió con la Sociedad Pro-Ayuda del niño lisiado para crear el show. Hasta septiembre, el presidente del directorio de la Fundación Teletón, era Carlos Alberto Délano, militante de la UDI, procesado por fraude tributario al Fisco por el caso Penta y sus donaciones irregulares a las campañas de los candidatos gremialistas.

La marginación de Carlos Alberto Délano del directorio de Teletón, fue raudamente reemplazada por el actual director de las Empresas Penta, Alfredo Moreno, el canciller de Chile durante el gobierno de Piñera. También están en el directorio de la Fundación representantes de Clínica Las Condes, Rodolfo Rosenfeld; el director de Farmacias Ahumada, Alfredo Schönherr tesorero de la Teletón; el subgerente general de Enersis (la empresa detrás de Hidroaysén), Daniel Fernández; el gerente general de empresas CCU, Patricio Jottar; el gerente general de LAN, Ignacio Cueto; el gerente general corporativo de Empresas Ripley, Lázaro Calderón; entre otros.

Son ellos quienes administran la solidaridad y suplantan las funciones que el Estado debería asumir. Controlan el dinero que se deposita con ánimos de ayudar a quienes más lo necesitan, reservándose como ente privado su derecho a elegir materiales, equipos, contratos y licitaciones.

Sólo con la meta que la Teletón se puso este año y usando como referencia el Plan de Inversión Hospitalaria 2014-2018 que propuso la presidenta Michelle Bachelet, se podrían construir hasta 9 hospitales de 6 mil m² en Lonquimay. Lo que harán con el dinero recaudado este 28 y 29 de noviembre, será una decisión que deberemos fiar a empresarios que más de una vez se han coludido para delinquir en contra de los intereses de la ciudadanía.