Archipiélago de la Patagonia , se extiende desde la Bahía de Puerto Montt hasta el Cabo de Hornos, tiene 5.769 entre Islas e Islotes, alcanza a un tercio de la extensión de Chile y concentra más del 95% de su Borde Costero. Fotografías muestran como la Salmonicultura lo está llenando de la plaga del piojo de mar y de zonas anaeróbicas, destruyendo la invaluable vida marina existente en sus aguas.

La industria chilena del salmón está sumida en una nueva crisis, según lo diagnosticó la jefa del negocio de salmón del Banco DNB, Anne Hvistendahl (A.H.), la institución financiera más grande de Noruega y principal banco financista de la industria salmonicultora en el mundo, de visita en nuestro país a fines de octubre, quien dejó al desnudo una realidad del todo gravísima que se estaba escondiendo hasta ahora por los dirigentes empresariales de esa industria y por las autoridades a cargo del sector, sinceramiento que ha desatado una ola de venta de acciones y el reconocimiento de pérdidas de las principales compañías salmoneras que cotizan en la Bolsa. Muchos inversionistas han preferido hacer la pérdida ahora y salirse del negocio presagiando un futuro aún peor. http://www.emol.com/noticias/Economia/2015/10/22/755514/Principal-banco-noruego-Chile-entro-a-una-crisis-de-precios-del-salmon.html

La profundidad de la crisis de la salmonicultura chilena confesada por el Banco Noruego DNB es un balde de agua fría para quienes vociferaban que esta industria era el ejemplo más destacado de innovación del modelo económico chileno y que según los mismos contaba con igual reconocimiento en los mercados del primer mundo, y que las causas de la crisis anterior eran parte de un pasado ya superado. Lo anterior les había permitido en el último tiempo obtener la confianza de muchos nuevos inversionistas confiados en un futuro plagado de éxitos, a la par que leyes de privilegio desde nuestra clase política, la permisividad del Sector público y millonarios subsidios del Estado. Los controladores ahora se ven enfrentados a tener que reconocer que los pronósticos de éxito que proclamaban hasta hace poco no tenían asidero con la realidad de los mercados del salmón ni con los costos crecientes de esa industria. En resumen estábamos al frente de una millonaria estrategia comunicacional que manipulaba la verdad, que en parte se financia con fondos públicos aunque es una industria en manos de inversionistas multimillonarios.

El escenario que ofrecía Chile hace un par de décadas para el desafío de replicar la exitosa industria de engorda de salmón Noruega presagiaba la crisis, ya que tanto los controladores de esa industria como el Sector Público que fiscalizaría a los anteriores dejaron de lado el impacto ecológico y ambiental que causaría al Ecosistema Archipiélago Patagonia la instalación de una industria que se sabe entre expertos que es de altísima complejidad y de múltiples incertidumbres, pero los mismos asumieron que ello no era relevante, conocimiento que sigue siendo ignorado y ajeno a sus preocupaciones a pesar de la crisis.

Lo anterior gatilló como resultado la Tormenta Perfecta: el refrán dice que ” la ignorancia es audaz ” y la salmonicultura ha sido audaz: la ambición sin límites de los inversionistas controladores de esta industria al poco tiempo de instalada hizo disparar los volúmenes de producción a cientos de miles de toneladas ante la ilusión de estar en medio de un negocio de utilidades espectaculares. Contaron para ello con la captura de las instituciones a cargo del Sector y de sus autoridades ,  quienes le aprobaron cientos de concesiones acuícolas: ” En la actualidad, la industria local produce cerca de 800.000 toneladas y tiene licencias y permisos para unos 2 millones.” Lo anterior fue decisivo para que el Estado en vez de imponer la sensatez se sumara a ciegas a respaldar, amparar y proteger a los anteriores, en resumen hicieron justo lo contrario para una industria que los obligaba desde las instituciones públicas imponer una regulación estricta que impidiera el daño ambiental del ecosistema Patagonia y de esta manera frenar que ésta creciera sin límites,  y que fue lo que finalmente ocurrió de la mano del tráfico de influencias y corrupción, tan propio del Modelo chileno.

El resultado no se dejó esperar y la salmonicultura chilena se ganó la autoría y responsabilidad que irrumpiera una plaga de piojo de mar, en un volumen de tal magnitud que al poco tiempo ha conseguido estar fuera de todo control y que los tiene como responsables de propagarlo como plaga desde Puerto Montt hasta Tierra del Fuego, y  que para combatirlo han contado con la complicidad de las autoridades de Sernapesca y Subpesca,  los que alimentan el círculo vicioso que permite se lancen a las Aguas de la Patagonia alrededor de 600 mil litros de antibióticos y millones de litros de  pesticidas por año para combatir varias enfermedades bacterianas y  los hasta nueve piojos de mar por salmón que permite la permisiva normativa sanitaria chilena.  http://www.revistabagual.cl/2015/03/la-destruccion-del-mar-del-fin-del.html

El ecosistema Archipiélago Patagonia es parte de un entramado de vida marina y biodiversidad espectacular pero muy sensible, el que desde hace miles de años las Ballenas lo han escogido como su lugar de reproducción, el que está siendo destruido a ojos vista del gobierno, los que están al tanto que estos ecosistemas son inmensamente frágiles como lo prueba el inexplicable hallazgo de más de 300 ballenas muertas ocurrido hace un par de meses entre Aysen y Puerto Natales, y como lo ha probado la propia salmonicultura que transformó al piojo de mar en una plaga incontrolable en las aguas de la Patagonia en apenas unos años. http://www.aqua.cl/2015/12/04/mayor-hallazgo-de-ballenas-muertas-genera-quiebre-entre-cientificos/

No es casualidad que la crisis coincida con la noticia sobre el castigo de precios al salmón chileno por parte de los consumidores norteamericanos quienes han decidido premiar al salmón noruego con un mayor precio y convertirlo en el producto de su preferencia, ya que reconocen y valoran lo que ha salido a posicionar la industria Noruega, que su producción se hace en ambientes libre de antibióticos y sin dañar el medio ambiente.

La salmonicultura chilena tiene tercerizado el empleo de la mayoría de sus trabajadores, ya cumplan tareas de operarias en las plantas de proceso o  buzos en los centros de engorda , y mediante esta forma se desentiende de la precariedad en la que laboran los mismos, lo que en nada se parece a la protección y participación que les da la industria de Noruega y  Canadá a sus trabajadores. Más temprano que tarde esto será puesto a  consideración  de los consumidores del primer mundo y será otro motivo para discriminar el país de origen del salmón. http://www.radiodelmar.cl/rdm/seis-mil-buzos-trabajan-en-condiciones-de-alta-precariedad-en-industria-salmonera/#

Las declaraciones de la ejecutiva del Banco Noruego DNB sinceraron que el derrumbe de la Salmonicultura no es por las denuncias de ONG ambientalistas como Oceana como lo quiso  hacer creer hace muy poco Felipe Sandoval el ex Subsecretario de Pesca del gobierno de Lagos y que ahora está como presidente del gremio salmonero, sino por lo que acusó de déficit de regulación y altos costos asociados al uso intensivo de antibióticos y químicos; a lo que habría que agregar el despliegue operativo que la obliga a la relocalización de sus centros de engorda para arrancar a zonas no contaminadas de la plaga de piojos de mar que han ayudado a proliferar por todas las aguas de la Patagonia; y a la pérdida de competitividad ante países productores más eficientes y del todo innovadores, como lo son Noruega y ahora Canadá.

Una reflexión que deberían tomar muy en cuenta los Bancos chilenos, inversionistas minoritarios y de inversión extranjera que tienen capitales comprometidos en ella si todavía conservan alguna esperanza que sus inversiones y capitales involucrados no terminen esfumándose, es que el tráfico de influencias con la que  los controladores de esta industria han sorteado todo lo que han querido desde el Estado ha sido una estrategia que ha sido del todo equivocada y que de no mediar se rectifique profundizará el actual fracaso y la amenazará con la quiebra masiva.  Ya tienen la advertencia confesada por la gerente del principal Banco Noruego Anne Hvistendahl , institución que está expuesta en cientos de millones de dólares en Chile: ” en Noruega los bancos hacen fila para entrar a ésta industria mientras en Chile ocurre exactamente todo lo contrario “.

“Nuestros gobiernos han elegido la ignorancia “. El titulo de la carta denuncia de la comunidad científica chilena de hace unos días y su protesta ante La Moneda,  hacen comprensible lo que diferencia a la industria salmonera Noruega de la chilena, la primera se sostiene en una fuerte inversión privada y pública en Ciencia y Tecnología de primer nivel,  que direcciona a esa industria. En Chile el Sector Público simplemente no lo ha considerado necesario lo que ha impedido dotar al Estado de conocimiento critico para que sus autoridades no sigan administrando desde la ignorancia y en forma irresponsable, el vasto y complejo ecosistema parte del Archipiélago Patagonia. Mientras en la industria salmonera se desconoce hasta ahora que este sector haya metido las manos a sus bolsillos para financiar una investigación científica robusta que valide su viabilidad sin  que la misma sea una amenaza para la biodiversidad y la vida marina existente en este invaluable ecosistema.

Por lo pronto el fracaso de la Salmonicultura exige rectificar Políticas públicas que comprometen al país como es el caso del puente Chacao, el que se justificó en estudios del MOP de hace más de 10 años que confiaron en el éxito que acompañaría el crecimiento exponencial que tendría la Salmonicultura localizada al frente de Chiloé y Aysen. Nada justifica una inversión pública cercana a los 750 millones de dólares para construir un PUENTE para una salmonicultura que está sumida en medio de grandes pérdidas y que tiene un futuro incierto, la que además está arrancando a localizarse en la región de Magallanes escapándose de la plaga del piojo de mar y de zonas anaeróbicas que ayudó a proliferar en la X y XI Región. Otra política pública a rectificar a la luz de los resultados de la Salmonicultura y que la hace impresentable, es la que le permite seguir siendo un sector destacado del Programa Estratégico de Especialización Inteligente para la Competitividad, en el que están comprometidos autoridades del Ministerio de Economía, Corfo, Subpesca y Sernapesca, y que le posibilita seguir monopolizando los millonarios subsidios estatales administrados por Corfo y Conicyt, usados para respaldar la estrategia de producción masiva de salmones, la misma que los tiene sumido en la crisis.

Es urgente que nuestras autoridades públicas rectifiquen y saquen a la Salmonicultura como eje del desarrollo de la Patagonia, al mismo tiempo que no sigan hipotecando su futuro al hipotético e irreal éxito de esa industria. Es de justicia que el Estado y Corfo trasladen el mismo esfuerzo de recursos económicos y humanos que pusieron en el último par de décadas a favor de la industria del salmón esta vez lo sea a favor de un Programa Estratégico Mesoregional de la Patagonia de largo plazo a favor de las miles de familias de la Patagonia que incluya los 750 millones de dólares del Puente Chacao, para inversión pública en hospitales, universidad pública, fomento y fortalecimiento de su economía de pequeña escala, de emprendimientos que  exploten el inmenso potencial que representa el ecoturismo familiar, la pesca artesanal y acuicultura de pequeña escala, la pequeña agricultura, fomento a la producción artística, cultural , culinaria y de artesanía que fortalezca el turismo cultural y de Minga. Desarrollo de ciencia y tecnología para optimizar su conectividad marítima que se haga cargo de su rica herencia de navegantes del mar interior, desarrollo de fuentes energéticas renovables, de arquitectura y vivienda, así como también de Centros de Ciencia que posibiliten cuidar de las amenazas la sustentabilidad del ecosistema biocultural Archipiélago Patagonia.

El destino de la Patagonia no puede seguir quedando a manos de una clase política miope que no se hace cargo del impacto negativo que han tenido sus políticas sobre las poblaciones nativas y que ampara la ambición desquiciada de grupos empresariales que han invadido la Patagonia de mega proyectos de distinto tipo. El gobierno debe asumir el compromiso de respetar la milenaria cultura de bordemar  de la que son parte las poblaciones nativas del Archipiélago de la Patagonia, de Puerto Montt, Hornopiren, Calbuco, Ancud, Castro, Quellón, Achao, Aysen, Coyhaique, Punta Arenas, Puerto  Natales, etc., etc ,. No debemos olvidar que una buena parte de ellas son herederas de las  culturas ancestrales, Selknam, Yagan, Tehuelche, Kawesqar, Chonos, Veliche y Chilota,  y que todas las anteriores son las que cuidaron por miles de años no colocar en riesgo la biodiversidad  de la Patagonia y son las que contribuyeron desde siempre a la soberanía de nuestro país en ese territorio.

Tompkins, recién fallecido, construyó un valioso  testimonio que en la Patagonia se pueden incubar proyectos fascinantes que cuiden y recuperen su biodiversidad, que existen modos para una economía de impacto positivo para las poblaciones locales y para toda la humanidad. https://www.youtube.com/watch?v=GI-Fk2N9VXY

 

 


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