A un mes de haber asumido como presidente de la República de Argentina, el empresario Mauricio Macri y su gobierno neoliberal ya ha desatado la ira del pueblo trasandino que, a poco andar, ve como sus conquistas sociales se revierten, por intermedio de brutal represión a los trabajadores, Modificación “autárquica” de Ley de Medios, abandono de deberes, despidos masivos, persecuciones políticas y hasta retroceso en materia de Memoria y Derechos Humanos DDHH.

Pero el portafolio del empresario, con miras a desarrollar su mandato bajo el paradigma de la competencia, el crecimiento como fin en sí mismo y el “vivir mejor”, está lejos de cesar, pese al repudio de un pueblo que hoy sólo le queda hacer frente -incluso con el recurso popular más válido– a la avanzada imperialista y anti-soberana del actual gobierno argentino.

Lo anterior se puede inferir con meridiana certeza al analizar el discurso que, cargado de retórica, lugares comunes y abusando del competitivo concepto “mejor” (en 9 oportunidades), Macri pronunció el pasado 10 de diciembre al asumir como jefe de Estado.  En su alocución, el empresario y político fue sincero al señalar que “vamos a hacer el mayor de los esfuerzos para que los habitantes de esta tierra rica y hermosa puedan vivir cada día mejor, porque eso es la política para nosotros”.

Así, la declaración de principios de Macri obligará a “ampliar la economía, aprovechar los enormes recursos naturales y humanos que tiene la Argentina”, abandonando por cierto la filosofía ancestral del Abya Yala (actual continente americano), toda vez que se priorizará la competencia e individualismo por sobre el bien común.

Tal como expresa Fernando Huanacuni Mamani (2010), vivir mejor sólo se puede concretar a costa de otro, generando egoísmo y desinterés por los demás, pues para vivir mejor se hace necesario explotar a un otro, produciendo una profunda competencia y concentrando la riqueza en pocas manos.  El Vivir Bien está reñido con el lujo, la opulencia y el derroche; está reñido con el consumismo.

“No trabajar, mentir, robar, someter y explotar al prójimo y atentar contra la naturaleza posiblemente nos permita vivir mejor, pero eso no es Vivir Bien, no es una vida armónica entre el hombre y la naturaleza. En nuestras comunidades no queremos que nadie viva mejor, ya que eso es aceptar que unos estén mejor a cambio de que los otros, las mayorías, vivamos mal. Estar mejor nosotros y ver a otros que están peor no es Vivir Bien”.

De ese modo, podemos establecer que el “vivir mejor” con que Macri intenta falazmente convocar al pueblo argentino simplemente persigue resignificar el crecimiento irracional como “la aventura extraordinaria” de una nación y reinstalar las banderas neoliberales en una Argentina actualmente integrada al Abya Yala, oponiéndose al paradigma del Vivir Bien y al nuevo Modelo de Desarrollo Comunitario que, cruzando las artificiosas fronteras andinas, desarrolla el pueblo boliviano y ecuatoriano, en tanto “la única y real oportunidad que tiene el planeta de sobrevivir al Capitalismo”.

Comprendiendo el mensaje imperialista que habita en las palabras de Macri, desde el primer minuto como presidente asumido, resultan evidentes las políticas aplicadas hasta ahora y el complejo camino deberá transitar el pueblo argentino de cara a revertir el terrorismo del empresariado multinacional que hoy recorre los pasillos de la Casa Rosada.

Tal parece que las palabras del presidente ecuatoriano, Rafael Correa son ciertas y que “Macri está totalmente equivocado” en materia de integración suramericana, por lo que será obra propia de los hermanos argentinos frenar la arremetida neoliberal y “la aventura extraordinaria de Macri: su crecimiento y “vivir mejor”, el que amenaza no sólo a Argentina, sino que a todos los pueblos del  continente que se levantan y proponen articularse bajo otros paradigmas; alternativas de nuevos modelos de desarrollo latinoamericanos que nos proponen abandonar el “vivir mejor” para alcanzar, sin explotar a nadie, el Vivir Bien de manera integrada y comunitariamente.