El sentido común sobre los indígenas del extremo sur del continente se inunda con las fotografías realizadas por Martín Gusinde. Imágenes que, a pesar de haber sido elaboradas a principios del siglo XX, parecen situar a los indígenas que habitan esa parte del territorio de nuestro país en un pasado mucho más remoto, tales fotografías nos presentan a los sujetos que ahí aparecen como totalmente desconectados de la modernidad y por ende escindidos de nuestro presente. Ese sentido común es alimentado periódicamente por la industria del turismo y los textos escolares, entre otros muchos dispositivos, más o menos visibles.

Contra el sentido común, se ha acreditado a través de investigaciones, por ejemplo los trabajos de Marisol Palma (2013), que las fotografías de Gusinde constituyen una deliberada puesta en escena. Los diferentes pueblos indígenas de Magallanes participaban de una cultura como todas, o sea en permanente movimiento, más aún si se considera que habitaban un territorio transitado desde mucho antes del proceso de colonización por viajeros y expedicionarios que cruzaban el estrecho. A mayor abundamiento textos canónicos de la historia de Magallanes, como Resumen Histórico del Estrecho y la Colonia de Magallanes (1939) de Lucas Bonacic, dan cuenta de un temprano comercio entre el asentamiento del Fuerte Bulnes, fundado a mediados del siglo XIX y grupos indígenas. Al tiempo que Martín Gusinde sacaba las fotografías que abundan en los puestos de turismo de la región de Magallanes -y por cierto también en Santiago-, los indígenas ya participaban del trabajo de estancias ovejeras y usaban vestimentas propias de occidente, sin embargo, no por ello, dejaban se ser indígenas.

Frente a las archireproducidas (y por cierto muchas de ellas muy bellas) fotografías realizadas por Gusinde, resulta refrescante observar las imágenes que componen la muestra “Buscando la mirada Kawésqar”, realizadas por Leopoldo Pizarro, entre los años 2013 y 2014. Las fotografías dan cuenta de la cotidianeidad de la comunidad indígena Kawésqar de Puerto Edén. El ojo de Leopoldo Pizarro nos presenta el viaje actual de la comunidad, el que pareciera constituirse por un entramado de idas y vueltas, en las que las actividades realizadas desde hace mucho tiempo aparecen a la vez contemporáneas, mediatizadas no sólo por cestería, sino también por baldes plásticos, no por pieles sobre el cuerpo, sino por chaquetas con tecnología outdoor. La identidad cultural no reside en esencias inmutables, sino en un tránsito.

En el extremo sur de nuestro país, no sólo existen indígenas, sino que estos pueblos están teniendo conflictos por la falta de respeto hacia sus derechos hoy. Uno de ellos reside en las obras del camino San Pedro- Punta Árbol, las que han producido la afectación de sitios con valor patrimonial para los Kawésqar. La afectación directa a este pueblo indígena producida por las obras, no reside per se en el movimiento de restos arqueológicos, sino que adquiere sentido como daño, debido a que parte de la comunidad kawésqar actualiza, crea y recrea la relación con su pasado y su identidad a través del uso que hace hoy de ese territorio. En este sentido se debe hacer presente que el territorio en el que se está desarrollado el proyecto ha sido utilizado como lugar de aprendizaje en recorridos que realizan los educadores interculturales, hay sectores que se utilizan en la recolección de junquillo para elaboración de cestería y es paso obligado para llegar a Bahía el Águila, donde hace algunos años se pretendía crear un sendero medicinal. A ello se debe sumar el efecto relativo al aumento del tráfico y de la presencia humana en estos sectores, como consecuencia de la realización del camino.

En razón de estos antecedentes el proyecto relativo a la realización de las obras debió haber sido sometido a la consulta indígena prevista en el Convenio N° 169 de la OIT, tratado internacional de derechos humanos ratificado por Chile y que por tanto obliga a nuestro país. Más aún de acuerdo a nuestra institucionalidad la oficina de Asuntos Indígenas de la Región, es una de las entidades que puede ser consultada en la tramitación de proyectos de esta naturaleza ante la institucionalidad ambiental, sin embargo esa repartición no fue invitada a evaluar esta iniciativa ambientalmente, según consta en Oficio Ordinario 249 de fecha 13 de Junio de 2011.

Al parecer la paradójica invisibilización de estos pueblos, a partir de la puesta en escena de su propia imagen, no sólo ha sedimentado en el sentido común sino también en la institucionalidad del aparato estatal. Es de esperar que la denuncia de los afectados por el proyecto relativo al camino San Pedro Punta Árbol, a distintos medios de comunicación locales, y trabajos como el de Leopoldo Pizarro, contribuyan a alejarnos de los estereotipos que redundan no sólo en la relegación de los derechos de los pueblos indígenas, sino también en un daño más íntimo y generalizado, nuestra propia ceguera.

Bibliografía

Bonacic, Lucas (1939). Resumen Histórico del Estrecho y la Colonia de Magallanes. Punta Arenas: Imprenta La Nacional.

Palma, Marisol (2013). Fotografías de Martin Gusinde en Tierra del Fuego (1919-1924). La imagen material y receptiva. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Alberto Hurtado.

 


Programa de Antropología Jurídica, Universidad de Chile