El músico nacional, fundador de Inti Illimani, nos sorprende con sus décimas, tradicionales estrofas constituidas por 10 versos, con las que responde a las líneas de Nano Stern.

El cristo de la Alameda
solo era un cristo de yeso
medido su costo en pesos
no vale treinta monedas
Mas, roto allí en la vereda
puedo ver al nazareno
ahora en suelo chileno
entre nuevos centuriones
fariseos y ladrones
morir en conflicto ajeno.

Otra vez el carpintero
en su pobre alfarería
da su cuerpo a la jauría
y a los dueños del dinero,
no lo bajan del madero
sus diligentes mujeres
enmascarados poderes
lo arrojan al pavimento
invocando el “movimiento”
se vengan los mercaderes.

El triste cristo es de yeso
la cruz de mala madera
la feligresía obrera
no pretende más que eso.
Hoy yo mismo, lo confieso
desde mi humanismo ateo
vi al Cristo de los museos
cobrar vida en esa muerte
cuando en sangre se convierte
la piedra del fariseo.

El poder mueve de atrás
la muerte del inocente
siempre hace que la gente
deje libre a Barrabás,
siempre vemos a Caifás
conocemos a Pilatos
pero aquel que sin boato
mueve hilos en la sombra
es alguien que nadie nombra
nunca es él el del retrato.