Una historia de lucha contra el machismo y la violencia de género es la que se lleva a cabo en Bolivia, en el Departamento de Cochabamba. Cuatro mujeres han decidido compartir sus testimonios y apoyar la causa judicial que se lleva contra Ronald R.M., un hombre de 36 años que ha sido denunciado por sus ex parejas por golpes y constante abuso sicológico a todas y cada una de ellas.

Así lo relata un reportaje realizado por la periodista Daniela Romero y publicado hoy en el periódico boliviano Página Siete, donde rescata las vivencias de las cuatro implicadas -protegiendo la identidad de cada una de ellas, además de la del agresor- para recrear la violencia ejercida por el sujeto en cuestión.

El relato comienza con el testimonio de D.S., de 27 años, quien hace un mes -especificamente el 2 de mayo- tuvo el episodio más oscuro de su juventud. “Me encerró en su cuarto, ahí me golpeó por todo lado, me pateó, me dio puñetes en el estómago, en los brazos y en la cabeza. Tenía las orejas moradas, el ojo también. Intentó estrangularme con sus manos, me escupió”, declara. Todo esto porque Ronald quería revisarle el celular y ella se negó.

D.S. quedó muy mal herida, por lo que decidió denunciarlo a la Fiscalía y exigir justicia. Tras una audiencia cautelar, un juez decretó arresto domiciliario para el agresor, quien tras la sentencia acusó manipulación mediática por parte de la joven.

Lo que no se esperaba ni D.S. ni Ronald es que a raíz de la visibilidad de este caso, otra víctima y ex pareja del hombre decidió hablar. Bajo el nombre ficticio de María, la muchacha contó que estuvo y vivió con él dos años, entre 2012 y 2014, y en ese tiempo fu golpeada seis veces. “Es un manipulador, en esa época yo tenía la autoestima sumamente baja porque él me metía en la cabeza que yo era fea, que estaba gorda, que nadie me iba a mirar después de él”, cuenta.

Ronald, quien vivía en un departamento que estaba un piso más arriba que el de su mamá, no escatimaba en usar la fuerza física y el maltrato verbal para controlar y manipular a sus parejas. “Me dio un puñete en la boca del estómago, yo lloraba y me decía ‘así te quería ver’. Las veces que me pegaba yo pensaba que me iba a morir. Su madre me ha escuchado gritar, pero nunca hizo nada. Él me paraba botando de su casa, varias veces fui a parar a un hotel”, añade María.

Tras cada pelea, el novio aparecia “arrepentido”, pidiendo perdón y prometiendo cambiar sus actitudes. “Una vez que él viajó, yo decidí dejarlo, tuve que cambiar de celular porque me mandaba mensajes que decían que se iba a matar, que no iba a aguantar y que ojalá Dios lo ayude. No lo denuncié porque hasta ahora le tengo miedo”, relata.

Teresa -nombre ficticio- es otra de las víctimas. Durante un año estuvo en una relación con este agresor. Ella también narró una anécdota que devela la violencia de quien fuera su novio entre 2010 y 2011, todo tras un ataque de celos: “me gritó, me empezó a ahorcar, no podía respirar, lo separé y me apretó más, se descontroló, me pateaba en el piso, me insultaba, me escupía. Me dislocó el codo, yo no entendía nada”, recuerda la joven con la voz quebrada.

Tras el incidente, Teresa decidió no verlo nunca más. La joven agrega que mientrás era golpeada, le decía a Ronald que piense en su madre, que a ella no le gustaría verlo en la cárcel si algo le pasaba, a lo que él le respondió: “Por la plata baila el mono, yo puedo hacer lo que me dé la gana”. La joven presentó una denuncia en la Policía, pero no prosperó.

Fue la muchacha que ayudó a D.S. a encontrar a una cuarta víctima: Ana (nombre ficticio), quien estuvo con Ronald R.M. durante el 2008. “La relación duró un año y medio. Las peleas empezaban cuando él intentaba ver el celular de mi hija. Le dio un puñete en la cara, la tiró al piso. Yo me enteré y le pedí que nunca más se acerque a ella y lo que hacía él era llorar y pedir perdón”, afirma el padre de la joven que actualmente vive en Buenos Aires, Argentina.

Al conocer el caso de D.S., los padres de Ana fueron a declarar a la Policía. Lo mismo hizo Teresa. Ambos testimonios fueron antes de la audiencia de mayo. Se espera el de María. Sin embargo, hay dos mujeres más que presuntamente fueron también víctimas de Ronald: una ciudadana alemana, a quien el sindicado le habría fracturado ambas piernas y su ex esposa, que fue lanzada por él desde un segundo piso. Ambos casos aún no fueron confirmados.

Cynthia Escóbar, la abogada del denunciado, afirma que no hay ningún antecedente de su cliente en la justicia. Que en 2011 hubo una denuncia, pero no avanzó porque no se individualizó al agresor. “Usted se preguntará cómo es que una mujer defiende a un agresor. Créame que si no hubiera visto los antecedentes y no estaría convencida de su inocencia, no lo estaría defendiendo”, afirma.

A las cuatro jóvenes las unió el deseo de que nadie más sea víctima del acusado. D.S. logró que las otras tres muchachas testifiquen y ahora está en busca de otras afectadas. “Este hombre debe ir a la cárcel”, demanda.