El 15 de junio, los estudiantes de la carrera de Veterinaria de la Universidad de Chile conocieron una medida que estaban esperando desde el año pasado. Se trataba de la suspensión temporal de Víctor Toledo, profesor titular de esa facultad de la Casa de Bello, quien tiene un sumario interno en curso, debido a las numerosas acusaciones por acoso sexual en su contra por parte de estudiantes de distintas generaciones.

Según señalan los estudiantes, el tema se conocía hace meses. Ya en noviembre del 2015, un grupo de docentes se reunió con la Presidenta del Centro de Estudiantes de Veterinaria de ese año, Valentina Pinilla, luego de que se enteraran de diversas acusaciones de parte de tesistas por acoso sexual por parte del docente, además de acciones indebidas como la venta de pruebas y evaluaciones.

Luego, y al conocer extraoficialmente el inicio de una investigación en contra de Toledo, el 2 de mayo de este año, la Secretaría de Sexualidad y Género de la Facultad de Medicina Veterinaria de la U. de Chile, Sesegev, y el Centro de Estudiantes de Veterinaria enviaron una carta al Decanato de la facultad, pidiendo la suspensión efectiva del profesor investigado y criticando el hermetismo con que se ha llevado el caso.

En el documento se exige la suspensión del profesor, para “velar por el bienestar de quien denuncia, así como brindar protección psicológica y física a las víctimas”.

Asimismo, en el documento pidieron que “desde decanato se genere una postura clara y pública respecto a los casos de acoso, hostigamiento y conductas inapropiadas que se han presentado en la comunidad universitaria y que han salido a la luz pública en el último tiempo con denuncias investigadas en las distintas facultades de esta Universidad”.

En el documento, finalmente criticaron que la institución “no ha desarrollado políticas integrales o protocolos específicos para prevenir ni sancionar estos actos y tampoco se ha encargado de proteger a las víctimas”.

Junto con entregar la carta, ese día los alumnos salieron a manifestarse:

Según la senadora de la U. de Chile, Florencia Infante, la suspensión del profesor habría sido concretada la segunda semana de este mes, sin embargo, jamás tuvieron algún tipo de información oficial. Además, los estudiantes vieron al profesor durante esos días en las dependencias de la universidad.

A juicio de Infante, “la acción del decano ha sido bastante floja, porque cuando le llegó la denuncia se demoró casi un mes en buscar una fiscal e iniciar el proceso. Además, no hemos tenido una declaración publica de la facultad de estar en contra del acoso. Y lo peor es que, según él mismo confirmó luego, cuando declaró frente al fiscal solamente entregó una carta de apoyo a Toledo, lo que es impresentable”, dijo.

Actualmente Toledo se encuentra suspendido de sus funciones, mientras se desarrolla la investigación a cargo de la fiscal Onil Rodríguez, quien se desepeña como abogada de la Dirección Jurídica Rectoría en Universidad de Chile. El Desconcierto trató de comunicarse con Rodríguez sin tener respuesta.

Puedes ver el documento enviado por los estudiantes y la Sesegev acá:

 

Sr. Santiago Urcelay,
Sr. Fernando Fredes,
Autoridades pertinentes.
PRESENTE
Por medio de la presente, como Secretaría de Sexualidades y Género de Veterinaria (SESEGEV) de la Universidad de Chile y frente a las denuncias presentadas en contra de un académico de nuestra Facultad por acoso sexual, declaramos lo siguiente:
  1. Solicitamos que desde Decanato se haga efectiva lo antes posible la suspensión del acusado de toda actividad académica que implique un contacto directo con las denunciantes, refiriéndonos con ello principal e irrefutablemente a sus labores docentes, y de extensión e investigación según sea el caso. Todo lo anterior mientras dure la investigación. Es indispensable que mientras se desarrolle una investigación de esta naturaleza se suspenda de sus actividades dentro de las dependencias de la facultad al docente involucrado, puesto que es responsabilidad de nuestra institución el velar por el bienestar de quien denuncia, así como brindar protección psicológica y física a las víctimas. Por lo anterior, se considera dañino para éstas que se mantengan en el mismo espacio físico que su agresor. Para ello, solicitamos que las autoridades insten al fiscal a cargo del caso a tomar esta medida dentro del corto plazo.
  2. Al presentarse las denuncias debe generarse la investigación de los hechos con prontitud, determinación y eficacia, según dicta el reglamento actual. Entre las recomendaciones hechas por el profesor Claudio Nash en el documento “Respuesta institucional ante el acoso sexual en la Universidad de Chile” se expresa que para llevar a cabo un debido proceso de sumario el o la fiscal designada debe tener conocimientos sobre violencia de género. Pedimos encarecidamente que esta recomendación sea considerada, ya que es fundamental que quien investigue y desarrolle este tipo de casos sea un profesional imparcial e idóneo, es decir, con estudios y experiencia en dichos temas.
  3. Demandamos que en el transcurso de esta semana desde decanato se genere una postura clara y pública respecto a los casos de acoso, hostigamiento y conductas inapropiadas que se han presentado en la comunidad universitaria y que han salido a la luz pública en el último tiempo con denuncias investigadas en las distintas facultades de esta Universidad. La prontitud en esta postura se enmarca en que los plazos de investigaciones de este tipo son de igual manera muy acotados (20 a 60 días), por lo que es necesaria para la tranquilidad de la comunidad la manifestación firme de rechazo y condena de este tipo de situaciones por parte de nuestras autoridades cercanas y que cotidianamente tienen contacto con nuestros estamentos. Una postura clara frente a estas situaciones no se enmarca únicamente en lo anteriormente dicho, sino también en la facilidad con que se abordarán dichas investigaciones en nuestra Facultad, agilizando procesos y generando canales de comunicación y de flujo de información efectivos y eficaces. Sobre todo, se espera que tanto en este caso como en cualquier otro, la situación sea enfrentada de manera sustancial y con la celeridad y responsabilidad que ameritan. Interpelamos a nuestras instancias resolutivas a que se actúe en ese sentido y no solo en respuesta a una presión mediática externa como lo fue, lamentablemente, el caso del académico Fernando Ramírez de la facultad de Historia. Esperamos que dicha postura sea dada a conocer a través de un comunicado que sea de acceso público para estudiantes, funcionarios y profesores.
El acoso sexual es una conducta discriminatoria y que atenta contra la dignidad de las personas. Es un problema tanto de seguridad como de salud, porque a pesar de la gravedad de este delito, la Universidad de Chile no ha desarrollado políticas integrales o protocolos específicos para prevenir ni sancionar estos actos y tampoco se ha encargado de proteger a las víctimas.
También hay que tener en consideración otras manifestaciones de abuso de poder que se generan en las aulas, como la discriminación, machismo, homofobia, xenofobia y transfobia. Como estudiantes y parte de una comunidad, no queremos que estos temas se naturalicen, invisibilicen y se reduzcan a un caso aislado, pues estamos convencidos que deben ser enfrentados en conjunto, de forma abierta y transparente hacia la comunidad.
Así como esta Universidad ha jugado un rol importante en contra de las desigualdades y discriminaciones a nivel país, sus autoridades deben tener el coraje y la decisión política de erradicar las desigualdades, discriminaciones y todo tipo de violencia que se produzca al interior de ella.