El pasado martes 2 de agosto, la Revista Ya de El Mercurio publicó un extenso reportaje titulado “Los hombres contra Nabila”, escrito por la periodista Gabriela García, quien viajó a Coyhaique para investigar sobre el tema.

El texto, que aborda otros episodios de violencia que la joven de 29 años vivió durante su infancia y adolescencia, fue recibido con indignación y dolor por parte de Nabila, quien le escribió una carta a Cristián Zegers, el director de El Mercurio. La misiva, que fue publicada horas antes por otros medios, apareció esta mañana en el periódico de Edwards.

Luego de presentarse como Nabila Rifo, “la sobreviviente de un hecho brutal, pero además soy hija, sobrina, prima, pero sobre todo madre“, la mujer se refiere particularmente a sus hijos “madre de cuatro hermosos pequeños a los cuales con la ayuda y fuerza de toda mi familia hemos tratado de proteger de toda esta exposición que estamos viviendo”. Nabila afirma que el resguardo se estaba logrando hasta la publicación del reportaje que, según ella, aborda temas “de mis hijos, de su proceso reparatorio, de su daño”.

La mujer, cuyos ojos le fueron arrancados por su ex pareja Mauricio Ortega, se dirige a Zegers, diciéndole: “No creo que usted alcance a dimensionar lo que su reportaje me hizo sentir, el dolor, la angustia, mi desesperación por ver expuesto así a quienes son mi razón de vivir y que tanto he querido proteger” y agrega una exigencia: “No vuelva a nombrar o referirse a mis hijos en ninguna nota. Ayúdeme a proteger su infancia, su alegría y su inocencia; vivo en una ciudad pequeña donde ellos son fácilmente identificables”.

Rifo aclara también que la “nota”, como la llama, “incurre en varios errores respecto a mi vida, a los cuales no me voy a referir, deseo conservar la poca vida privada que me está quedando, pero sí le voy a contar sobre una mentira, desconozco si está informado; pero mi madre no ha dado entrevista alguna a ningún medio de comunicación desde hace más de dos meses, a pesar de sus insistencias”, explica la joven que sobrevivió a un intento de femicidio, agregando que “menos ha podido ir a la iglesia, no tiene tiempo para ello, si se ha hecho cargo de mis hijos, mis hermanas, y ahora también de mí”.

La carta expone algunas dudas de la mujer, inquiriéndole al director de El Mercurio: “¿Cuál era su intención con su nota? en el contexto de lo que escribió en el diario, sólo entiendo que el motivo fue justificar la agresión que sufrí con hechos de mi vida anterior”.

Antes de cerrar la misiva, Nabila Rifo se dirige a “todas aquellas personas que nos han tenido presente en sus oraciones” a modo de agradecimiento, agregando que no se rendirá “pese a todo lo adverso que he tenido que vivir. Nunca pensé en utilizar esta frase: Lo que no te mata te fortalece”, concluye.

Junto con la publicación del texto de la joven, El Mercurio aprovechó de añadir una nota de la redacción, en la que asegura que una de las definiciones editoriales de Revista Ya es “combatir la violencia de género, que con brutalidad golpeó a Nabila Rifo” añadiendo que el reportaje que afectó profundamente a su protagonista “busca visibilizar, ajustándose a estrictos estándares periodísticos, una realidad injustificable en nuestra convivencia y de innegable interés público”.

Asimismo, se preocupó de detallar alguno de los procedimientos que la periodista Gabriela García llevó a cabo durante la investigación, aseverando que la profesional “estuvo más de una semana en Coyhaique. Tuvo acceso a la carpeta investigativa, entrevistó a una decena de testigos, a abogados (de la Fiscalía y la Defensoría) y fuentes ligadas al caso, incluida la madre de Nabila Rifo, con quien habló el 21 de julio en las afueras de la casa que ambas habitan”, añadiendo que “la periodista se identificó en todo momento e incluso le entregó una carpeta con sus datos y otros artículos publicados sobre la misma temática”, y asegurando que en ningún momento se identificó “con su nombre a menores de edad cuyas vidas se han visto duramente trastocadas”.