Han sido varios los vaivenes de la justicia frente a la machi Francisca Linconao, quien fue detenida el 30 de marzo como parte de los 11 imputados por el caso Luchsinger- Mackay. Fue trasladada a la cárcel de mujeres de Temuco, en donde se vio obligada a permanecer en prisión preventiva hasta el 27 de mayo, momento en que la medida cautelar fue cambiada por arresto domiciliario. No alcanzó a pasar una semana en su hogar  y la sanción cambió nuevamente: Considerada un peligro para la sociedad, encerraron nuevamente a la machi en prisión preventiva.

La situación de Linconao en la cárcel es precaria. Así lo denunció Leasur, ONG dedicada a los derechos de las personas privadas de libertad. Tras visitarla en el Centro Penitenciario Femenino de Temuco, la organización sacó declaración pública: “al entrevistarnos con ella, además de escuchar las alegaciones de su total inocencia,pudimos observar la deplorable condición de salud física y espiritual en que se encuentra la autoridad mapuche” afirmaron.

También hicieron énfasis en la cosmovisión mapuche, en donde el vínculo con la tierra es tan fuerte, que la privación de libertad resulta aun más grave, explicando así el alicaído estado de salud de la machi. Para ellos esta condena resulta desmedida, atentando también contra los derechos humanos ratificados a través de tratados internacionales por el Estado de Chile, y el tratado 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes (1989), ratificado por el Estado de Chile el año 2008, en donde se plantea que frente a las personas pertencientes a pueblos indígenas, se deberían observar sanciones distintas el encarcelamiento.

“Ellos son responsables de lo que suceda”

Como si el encierro no fuera suficiente, la noche del lunes 8 de agosto Francisca Linconao sufrió un accidente dentro de la prisión: mientras se encontraba en el baño, una rejilla de fierro de las que cubren los tubos de luz cayó sobre su cabeza.

El Desconcierto conversó con Carmen Linconao, hija de la machi, quien contó que desde gendarmeria no llamaron a la familia para avisarles del accidente de su madre “Me enteré por una amiga que mi madre tuvo que ir de urgencia al hospital” afirma. Cuenta además que no les comunicaron detalles de su estado de salud, alegando que esa información debía recibirla directamente el abogado de la machi.

Carmen se suma a la exigencia de libertad para su madre, arguyendo que sumado a las dolencias que afectan a su madre fisica y emocionalmente por causa del encierro, las malas condiciones en la infraestructura de la cárcel son un peligro “podría haberle pasado cualquier cosa a ella u a otra persona, ellos son responsables de lo que suceda” señaló.

Tras el accidente, Linconao deberá regresar al hospital a realizarse controles.

Lee la declaración completa de Leasur aquí.