En nuestro país hay más de 30 mil personas diagnosticadas con VIH, y se estima que entre 20 y 25 mil personas podrían estar infectadas, sin diagnóstico. En este contexto, entre 1999 y 2013 ha sido en la población más joven donde proporcionalmente ha aumentado de manera más importante el contagio: en el grupo entre 15 y 19 años el alza ha sido de un 125 por ciento, mientras en los jóvenes entre 19 y 24 años el aumento ha sido de un 113 por ciento.

“El tema de la infección por VIH en Chile es una epidemia que no está controlada en estos momentos. Efectivamente ha ido en aumento en todos los segmentos etarios, sin embargo, es en la población más joven donde ha aumentado de manera más importante”, comentó respecto a estas cifras el Profesor Titular de la Facultad de Medicina y director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Dr. Alejandro Afani.

Manifestando su preocupación por este grupo de riesgo, el especialista, adviertió además que es justamente la gente joven la que no acude normalmente a hacerse chequeo y control de exámenes en el sistema de salud, “por lo tanto, creemos que hay que crear estrategias focalizadas para poder ir directamente a esta población y poder incrementar el diagnóstico, porque tenemos un porcentaje importante de personas que no lo conoce”. Las cifras del Ministerio de Salud se ajustan a los dichos de Afani: en Chile solo el 7 por ciento de la población sexualmente activa se habría realizado el examen y un 44 por ciento de quienes son notificados de tener el virus, lo hacen en etapas tardías cuando a veces el tratamiento ya no es efectivo.

Partiendo por el tema de los jóvenes, ¿cómo interpreta este gran aumento de contagio en este grupo?

Tiene que ver con lo siguiente: antiguamente la infección por VIH SIDA era una enfermedad mortal. Eso desde la segunda mitad de los noventa cambió con la aparición de la triterapia, transformándola una enfermedad en una crónica y controlable como cualquier otra, como la diabetes o la hipertensión, en las cuales las personas toman sus medicamentos y hacen su vida totalmente normal. Para los jóvenes que hoy día tienen 15, 17, 18 años, ésta siempre ha sido una enfermedad crónica, y lo que ha ocurrido, es que hay un relajo en las medidas de prevención, como el preservativo. Prueba de ello es que un indicador paralelo, que tiene que ver con otras enfermedades de transmisión sexual que habían disminuido con la aparición del VIH, como la sífilis, se ha disparado. Lo que quiere decir que la gente no se está protegiendo, y los jóvenes menos.

¿Y qué podría hacerse para enfrentar esta situación?

Yo creo que este es un tema que hay que abordar como sociedad, y por supuesto tenemos que hacerlo desde el Ministerio Salud, pero también desde el Ministerio de Educación, porque esto parte de la educación sexual en los colegios, con la promoción del autocuidado, una sexualidad responsable, y en eso estamos todavía un poco en pañales. Son muchas las aristas que hay que tocar.

La promoción del test del VIH es uno de los ejes de la estratégia de prevención de la epidemia planteada por la Organización Mundial de la Salud, ¿cómo estamos en este sentido en Chile?

Sin duda hay que aumentar la oferta del examen no solo dentro del sistema de salud sino que fuera de éste. Un chiquillo de 15 ó 17 años no va a ir al consultorio y menos al hospital a hacerse exámenes, como va la gente mayor o adulta, que se va a hacer por lo menos un chequeo general y a quienes podríamos incluirles en ese chequeo general el test del VIH. En Estados Unidos y Europa ya han comprendido esto, y tienen oferta de exámenes en las discoteques, los colegios, las universidades en lugares donde acuden los jóvenes, para informarles al respecto y para darles más acceso al examen.

En ese sentido, ¿qué logramos con la realización del test?

Si tú facilitas hacer el examen, obviamente se van a hacer más exámenes y al hacer más exámenes, va a aumentar el diagnóstico, va a aumentar el tratamiento y al haber mas personas que están tratadas, va a disminuir la transmisión de la infección, y es esa la estrategia que está promoviendo la OMS, y con la cual nosotros estamos absolutamente de acuerdo. La evidencia científica apunta a que el tratamiento es la mejor prevención. Desde luego no dejando de lado el condón. No se trata de cambiar una cosa por otra, es una estrategia integral de prevención, que incluye tratamiento y también de protección con prerservativo.

En muchos países se está aplicando el examen rápido de VIH que en cinco minutos da resultados, ¿por qué ha tardado tanto en llegar a Chile este test?

El Ministerio de Salud dice que lo está evaluando. Hay que apurar un poco las cosas porque eso va a permitir hacer un tamizaje mucho mayor que nos permita reducir la brecha que tenemos hoy día entre los diagnosticados y los no diagnosticados.

¿Quiénes deberían hacerse hoy el examen de VIH?

El grupo que tiene una vida sexual activa, debería hacerse el examen una vez al año.

Por otro lado, ¿qué pasa hoy con las campañas de prevención del virus a nivel estatal?

Yo creo que las campañas acá han sido inexistentes. Si tú sales a la calle a preguntarle a la gente si se acuerda cuál fue la última campaña de prevención del VIH, el 99 por ciento de la gente te va a decir que no. Eso tiene que ver porque se toca el tema y se habla, solo para el día 1 de diciembre, que es el Día Mundial del SIDA, en que lanzan la campaña y dura un mes o dos y eso sería todo. Pero resulta que la transmisión está ocurriendo los doce meses del año, y como es un tema que no se aborda y que no se habla, parece que no existiera. Las campañas han sido poco precisas, poco claras, y mucha gente, la gente joven sobre todo, no se siente identificada con ellas. Entonces, hay que hacer campañas directas, focalizadas y que la gente sienta que hay un aporte ahí en cuanto a la información, a las medidas de prevención y en cuanto a promover el examen para hacerse el diagnóstico.

Las últimas campañas del gobierno apuntaban con gran énfasis a la población homosexual, como el grupo de mayor riesgo de infección, ¿debería ser ese el principal foco en la prevención todavía?

En nuestro país el VIH sigue siendo una epidemia concentrada. La transmisión en un 93 ó 94 por ciento se produce por vía sexual, y todavía el contagio más importante es en la población homosexual y bisexual. Eso sí, pero nos preocupa este incremento en la transmisión heterosexual y en los jóvenes, y eso es algo que no se ha abordado. A veces se focaliza solo en el tema homosexual y el resto de la gente no se siente identificada y sienten que esto no los toca, y no es así.

En cuanto a los tratamientos que se están dando en nuestro país, ¿son los más adecuados?

Hoy en el sistema público se dan tratamientos con varias pastillas, y son no uno, sino varios tratamientos de varios laboratorios y yo creo que ahí falta un tema de gestión urgente que hay que optimizar, para que los pacientes del sistema público puedan tener acceso a los mejores. La eficacia, la potencia del tratamiento, no está en cuestión, sino la simplificación de las terapias, que los medicamentos tengan menos efectos adversos y sean menos tóxicos, y que los pacientes tomen menos tabletas y menos tomas al día, porque eso incide en el cumplimiento de la terapia.