“¡Llevaron a 6.000 crianceros de Ovalle! No sé de dónde los sacaron, si ahí hay menos cabezas de ganado que votantes, y lo mismo ocurrió con otras localidades como San Vicente de Tagua-Tagua”. Así respondió ayer el actual secretario general de la CUT, Arturo Martínez (PS) a través de La Tercera, desestimando las acusaciones en su contra por posibles irregularidades en las elecciones de la multisindical. “Las irregularidades las cometió el PC avalado por Bárbara Figueroa”, contraatacó el autodenominado ganador de las elecciones.

En el mismo medio, la aún presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, señaló que lamenta las declaraciones de Martínez. “Aquí lo saludable es que todos los que somos dirigentes de la CUT entendamos que no sólo necesitamos leyes, sino que mirar de una manera autocrítica mirar cómo hemos llevado las cosas”, señaló. Además, Figueroa llamó a tener cuidado con la imagen de la multisindical, fustigando las declaraciones previas a los resultados del proceso. “Sólo hicimos públicos nuestros reclamos como listas porque la demora en la entrega de la información ya no resistía más”.

Pese a lo señalado por algunos medios y el propio Martínez, las criticadas elecciones aún no tienen un ganador claro. Esto, ya que al funcionar con un mecanismo de voto ponderado, es el nuevo Consejo Nacional compuesto por los representantes recién electos el que deberá elegir a la nueva directiva. Ni siquiera Arturo Martínez tiene la mayoría de consejeros nacionales necesaria para obtener la presidencia, ya que cuenta con 19 y no los 23 mínimos que establecen los estatutos.

Así, el escenario para una nueva directiva se ve complejo: mientras que tres listas desconocen de plano la legitimidad de las elecciones (Nolberto Díaz, Andrés Giordano y Edward Gallardo) y descartan asistir con sus consejeros electos a la instancia, Bárbara Figueroa llamó a repetir las elecciones. Por lo tanto, las posibilidades de alianzas para que Arturo Martínez alcance la mayoría necesaria se ven escasas, ya que sólo ha recibido el apoyo para una mesa de consenso desde la lista del MIR, que cuenta con sólo un consejero.