De cura a alcalde. Esa es la trayectoria que pretende seguir Pedro Isaías Villagra Cordero (56), conocido en Castro como el “Padre Perico”. Como sacerdote franciscano trabajó con pobladores en poblaciones santiaguinas como La Pincoya, San Ramón, La Bandera, Cerro Navia y Villa O’Higgins en dictadura, donde aún lo recuerdan por su decidido apoyo durante los allanamientos que se produjeron durante la dictadura. Tras ello, acompañó a comunidades mapuches en el sur y otros sectores minoritarios en Chiloé. Ya alejado del ministerio sacerdotal, ahora Villagra apuesta a convertirse en alcalde de Castro, lugar donde incluso fue párroco durante los ’90.

Independiente, feminista y contra las industrias salmoneras y transgénicas, estas son las principales definiciones del Padre Perico en su candidatura electoral por Castro.

– ¿Por qué se convirtió en candidato independiente?

Ser independiente me otorga libertad para no recibir órdenes ni pauteo de ningún partido. Puedo decir un discurso completo sin que lo censuren o recorten de acuerdo a los intereses partidarios. Ser independiente me permite ofrecer la representación a toda la gente alejada de la política, de los partidos, incluso de las votaciones, pero que sí están interesados en su comuna, en la tierra que los vio nacer y crecer, o la tierra que los acoge, como se vio en las manifestaciones de mayo cuando miles de familias mostraron su interés y compromiso con lo que sucede en la realidad local.

– En Castro parece haber mucha gente desilusionada con los políticos…

Así es, y ser independiente me permite ofrecer la representación a la gente que, esta vez sí que quiere un cambio, pero no sólo de caras, sino de estilo de trabajo, en una relación de personas con personas. Ser independiente me permite gobernar con todos, especialmente con quienes, como yo, nos declaramos disidentes de esta forma de construir comuna y administrar la municipalidad.

– Se dice que usted se declara feminista…

Tengo una militancia fraterna, desde Chiloé, en el Kolectivo Poroto, del que fui parte mientras viví en Santiago. Esta organización anti patriarcal de base, cuestiona y desconstruye en su práctica, las estructuras patriarcales del sistema y los ejes culturales sostenidos por el machismo, además de trabajar y construir una nueva identidad de varones, no hegemónica, no ejercida desde el poder y sin una pretendida superioridad respecto de las mujeres.

– ¿Cuál es su visión sobre el rol de la mujer en la sociedad moderna?

Las mujeres, que son más de la mitad del electorado de la comuna de Castro, dan vida a casi todas las organizaciones vivas de la comuna; recuperan y recrean la labor ancestral y digna de la artesanía. Sin embargo, son tratadas con un tope en su protagonismo: pueden estar en todas las instancias de participación que deseen, pero las decisiones de ciudad y de comuna son tomadas por hombres. Esto debe acabar ahora.

– Usted habla en su programa de una nueva ruralidad. ¿A qué se refiere?

A la cantidad creciente de nuevos vecinos venidos de otros territorios del país. Van adquiriendo media o un par de hectáreas, las que dedican a esparcimiento y parcelas de agrado. Son terrenos restados a la agricultura y administrados desde otra relación con la tierra. Esta realidad, cada vez más masiva, requerirá de procesos de inducción sobre cultura local y patrimonio territorial, a la vez que se levanten mesas de diálogo y trabajo para asegurar la calidad de vida con pertinencia local y caminos de sustentabilidad.

– ¿De qué sectores estaríamos hablando?

Los pequeños pueblos cercanos a la ciudad de Castro como Llau Llao y Nercón, incluido Rilán con sentido de futuro, mezclan urbanidad con una potente ruralidad y están desafiados a redefinir y conservar su identidad local, de tal manera que sean un valor comunal en sí mismos y no terminen siendo un barrio o dormitorios laborales de la ciudad.

– ¿Y Castro?

La ciudad adolece de planificación a escala humanista y con pertinencia local. El valor patrimonial entregado al progreso comercial da cuenta de una crisis de identidad urbanística. En un abrir y cerrar de ojos, Castro será una ciudad como las demás. Hoy día la conciencia de ciudad no puede reducirse a una o dos postales turísticas. Las nuevas políticas urbanísticas apuestan por ciudades donde sea agradable vivir, movilizarse, descansar y resolver necesidades sociales. Se busca el equilibrio entre políticas habitacionales con identidad local, áreas verdes cercanas a los barrios, un centro cívico determinado por el valor patrimonial e instalaciones públicas que refuercen en su arquitectura la identidad del lugar. Las autoridades de la ciudad de Castro están al debe con su gente en este empeño.

– ¿Y es posible recomponer la identidad local en una ciudad como Castro?

Castro es una ciudad a la que recién se segregó hace 26 años, con la llegada del primer colegio particular. Antes toda la población se educaba, se relacionaba y crecía en torno a los mismos establecimientos escolares. Y el 2009, debido a la crisis por la contaminación de los mares producida por la acción de la industria salmonera con el Virus ISA, arribaron a la ciudad numerosas familias chilotas jóvenes desplazadas. Por lo mismo, los procesos de reconocimiento ciudadano y recomposición de identidad local son aún fáciles de implementar.

Perfil obrero

– ¿Cuál sería su perfil como alcalde?

Firmemente me he propuesto devolverle a este rol el perfil de un obrero contratado por la ciudadanía de la comuna, que mantendrá permanentemente la municipalidad con las puertas abiertas a las vecinas y vecinos. Es necesario que la comunidad irrumpa con un nuevo protagonismo en la labor del alcalde.

-¿Las formas actuales de administrar las municipalidades le parecen obsoletas?

Soy un disidente de la forma actual de administrar la municipalidad, por lo tanto, los disidentes de este modelo de relación entre autoridad y comunidad tendremos la posibilidad cierta de imprimir una nueva forma de hacer las cosas. Y en esto no seré un caudillo, sino un líder que alineará todos los servicios municipales en esta impronta cercana, transparente y servicial. La relación con las organizaciones será práctica y dinámica, cuidando siempre fortalecer su autonomía y autogestión. No basta administrar; tenemos que diseñar un nuevo modelo de comuna y ponernos en gestión continua para vivir procesos reales y contundentes de transformación.

– ¿Cómo ve el futuro de la salmonicultura?

La salmonicultura debe ser reconvertida en pro de superar esquemas productivos que afectan los requerimientos y estándares que la sociedad y el ambiente requieren. Por otra parte, el cultivo de choritos mytilus chilensis tiene un gran impacto económico y de desarrollo en las sociedades rurales y urbanas del archipiélago; urge complementarlas con las actividades de siembra rural. Se ve necesario desarrollar estrategias para lograr la integración de esta actividad con la comunidad local.

– ¿Cómo supervisar las actividades industriales?

Las actividades industriales han de ser monitoreadas permanentemente por personal calificado de la Municipalidad. Urge generar mesas de trabajo para asegurar una cultura solidaria hacia la comunidad y desarrollar una capacitación permanente para proyectos familiares que apuesten por agroturismo con pertinencia local y de calidad; como así también elevar los procesos productivos agrícolas y artesanales como experiencias de turismo.

– ¿Se propone incentivar las mesas de trabajo?

Efectivamente, y en el terreno de los proyectos familiares es necesario crear mesas de trabajo interdisciplinarias y ciudadanas para la reconversión en el uso de biomasa (leña de bosque nativo) para calefacción doméstica, comercial e industrial. Para lograrlo tenemos que demandar del Estado todo lo necesario en capacitación y subsidios para reconvertir en la comuna el uso de biomasa a un producto que asegure el cuidado sustentable de los recursos naturales forestales.

-Usted se propone exigir que las semillas sean orgánicas y no transgénicas, ¿verdad?

-Si, considero de gran importancia darle un valor social y comercial al trabajo agrícola local, exigiendo que en esta comuna los insumos y semillas sean orgánicos y no transgénicos. Así generamos soberanía alimentaria. Además, aumentar la capacitación a campesinos para adecuados planes de manejo sustentable de bosque nativo y crear nuevas ferias agrícolas permanentes en la comuna para posibilitar nuevos focos de desarrollo y comercio de actividades alimentarias, artesanales y de turismo local.