Para este miércoles la oposición venezolana convocó a una nueva jornada de protesta a nivel nacional, con objetivo de presionar la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre la fecha del reférendum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

La principal controversia en el país bolivariano tiene que ver con un tema de calendario. Si el CNE ratifica que la consulta se realice antes del próximo 10 de enero y Maduro pierde, entonces se llamarían a nuevas elecciones. Si se hacen después de esa fecha, aún perdiendo, el chavismo mantendría el gobierno pues asumiría el vicepresidente Aristobulo Isturiz hasta 2019.

Para el pasado 1 de septiembre la oposición convocó a la “Toma de Caracas”, esperando que la gente salga a la calle a protestar contra el gobierno. Pese a la masividad de la convocatoria, fue eclipsada por los también multitudinarios actos oficialistas, en un reflejo de la fuerte polarización que se vive en el país.

Henrique Capriles, vocero de la oposición -agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD)- y gobernador de Miranda, aseguró que las movilizaciones de esta jornada se extenderán desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde. “La Toma de Caracas fue una demostración de la fuerza del pueblo de una manera pacífica, se demostró que los venezolanos queremos un cambio en paz y vamos a luchar por el revocatorio”, anunció.

Sin embargo, su postura no es la única dentro de la oposición. Capriles representa la línea de una “transición ordenada”, en base a los mecanismos dispuestos en la Constitución bolivariana. Otras figuras de la derecha, como los encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma, llaman a estar constantemente en las calles hasta sacar a Maduro.

La preocupación en el oficialismo está en la radicalización y violencia que podrían alcanzar esta última postura, en recuerdo al fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002 y las llamadas “guarimbas” de 2014, que terminaron con más de 50 personas muertas.

Al igual que hace una semana, el chavismo busca contrastar las manifestaciones opositoras mostrando sus propias fuerzas. Por eso el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) convocó a concentrarse en nueve lugares distintos de Caracas. Se espera que movimientos sociales y sindicatos se sumen a las movilizaciones, más motivados por su rechazo a las estrategias de la derecha que en apoyo al gobierno de Nicolás Maduro.

Con la inflación en constante crecimiento, el gobierno ha enfrentado duros momentos económicos, sobre todo por la caída del precio del petróleo, principal recurso de exportación del país.

Desde que la oposición tomó control de la Asamblea Legislativa en diciembre pasado, la conflicto con la derecha ha aumentado cada vez más de nivel. La escasez de alimentos y la declaración de “Estado de Emergencia y Excepción” por parte de Maduro solo han aumentado la crisis que vive actualmente el gobierno bolivariano.

Entrevistada por la cadena TeleSUR, la rectora del CNE Socorro Hernández anunció que no trabajarán este miércoles 7 por miedo a sufrir atentados violentos por parte de la oposición, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores. “Dado la violencia en el lenguaje que utilizan, nos vimos en la obligación de suspender actividades este 7 de septiembre en las oficinas regionales, para evitar que nuestros trabajadores sufran alguna consecuencia”, aseguró, además de descartar cualquier intervencionismo a favor del oficialismo. El proceso de recaudación de firmas se estaría re inaugurando a fines de octubre.